domingo, 23 de noviembre de 2014

El papa Francisco “resucita” la defensa de los campesinos

CONTRALÍNEA
 
23. noviembre, 2014  

/Primera parte
Desde el Vaticano, el papa Francisco libra una histórica batalla por recuperar la esencia del Evangelio cristiano y los fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia Católica en contra de una derecha eclesial que por décadas abandonó los principios de humildad y la defensa de los que menos tienen, para colocarse en un estatus de riquezas y privilegios otorgando su apoyo y “bendiciones” a una oligarquía mundial que ha generado 3 mil millones de pobres en campos y ciudades, a los que ahora el Vicario de Cristo abrió las puertas de la Santa Sede para escucharlos y expresarles su solidaridad en la defensa de su derecho a la tierra, al trabajo digno y a la vivienda.
Este golpe de timón ha puesto en guardia a un amplio sector ultraconservador del catolicismo que no ha dudado en cuestionar al sumo pontífice sobre la apertura a temas como la homosexualidad y una nueva visión del divorcio, planteados en cónclaves como el Sínodo Extraordinario sobre la Familia y que deberá tener sus resolutivos finales en octubre del próximo año; pero lejos de arredrarse, el papa les dio una demostración de las simpatías, apoyos y el amplio consenso que han despertado en todo el orbe sus propuestas de cambio con la celebración del reciente Encuentro Mundial de Movimientos Populares. La alianza pactada en Roma con los marginados del mundo habrá de ser en el nuevo siglo “el viento de la protesta que se convierta en vendaval de la esperanza”, como lo expresó el papa, para disgusto de muchos cardenales y obispos de derecha que ingenuamente pensaron que su llamado no tendría eco. La presencia de líderes de organizaciones sociales de todos los confines del planeta ha puesto a temblar a los alentadores de un fabricado cisma, que se resisten a que la Iglesia Católica mantenga un oído en el Evangelio y otro en el pueblo.
La ofensiva del capital nacional e internacional para privatizar los recursos naturales en el mundo tiene un nombre ampliamente conocido por los campesinos de países donde la trasnacional está devastando la tierra, el agua y la biodiversidad: Monsanto.
Gobiernos cómplices en la protección de los intereses del gran capital han criminalizado las luchas sociales de quienes han denunciado el sentido depredador del agronegocio, que no busca alimentar a las poblaciones sino aumentar la ganancias de las multinacionales, imponiendo en aras de una mayor productividad cultivos transgénicos que no sólo generan hambre y pobreza, sino que además contaminan los suelos y los cultivos tradicionales, produciendo alimentos altamente tóxicos para la salud de millones de personas por la indiscriminada utilización de agrotóxicos.
El despojo y el acaparamiento de la tierra, el agua, los recursos naturales como la minería y hasta el aire utilizado para proyectos eólicos de generación de energía eléctrica han permitido el avance desbocado del gran capital sobre el campo y sus comunidades, arrebatando a millones de campesinos e indígenas su derecho a la tierra, la conservación de sus culturas milenarias y su obligado desplazamiento.
Las situaciones expuestas al papa Francisco como graves, alarmantes e indignantes durante el encuentro mundial de Movimientos Populares enumeran a países como Afganistán, el África occidental, Colombia, Guatemala, Honduras, la región del Kurdistán, Paraguay, Palestina, Siria, Sudán, sin exceptuar a México.
Las cifras expuestas en el foro organizado por el Vaticano denuncian la creciente migración forzada de hombres y mujeres del campo a las grandes ciudades o al extranjero, al encontrase atrapados en las redes de un mundo dominado por el capital y las teorías neoliberales que se guían por las lógicas del mercado de consumo, y sin apoyo alguno de sus respectivos gobiernos para impulsar una política agraria integral que les garantice la permanencia y legítima propiedad de sus tierras, además de una comercialización sin trabas de sus productos que les asegure una estabilidad laboral y un justa remuneración para el bienestar de sus familias. La mitad de la humanidad trabaja y vive en el campo, pero accede a menos de un cuarto de la tierra disponible, lo que habla del despojo creciente y violento que se ha dado en su contra. Por eso, uno de los reclamos generalizados y apoyados por el papa fue el de pugnar porque en el mundo no haya ningún campesino sin tierra.
Actualmente, como lo expusieron con claridad ponentes como la chilena Francisca Rodríguez, directora internacional de la Asociación Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas, las comunidades y familias rurales tienen la desgracia de estar encerradas en un mar de cultivos transgénicos, sufriendo graves daños en su salud con tasas alarmantes de cáncer, abortos espontáneos en las trabajadoras del campo y nacimientos de niños con deformaciones congénitas, condenados a morir.
El impulso del uso de transgénicos y los agrotóxicos, solapado por gobiernos en todo el mundo, está conllevando a intoxicaciones masivas y pérdida de vidas humanas, afectando también a los animales y a la tierra misma, de tal modo que los cultivos transgénicos alentados por la multinacional Monsanto están produciendo mayor hambre, pobreza y problemas de salud en millones de habitantes en todo el planeta, sin que las autoridades locales muevan un dedo por impedir la devastación que se está llevando a cabo, poniendo en riesgo la soberanía alimentaria en cientos de países, como las naciones de América Latina, México incluido.
Esta tendencia de despojo y privatización de la tierra está teniendo, además, serias consecuencias en la vida de millones de indígenas y campesinos en lo que se ha dado en llamar “una guerra no declarada” que han emprendido en su contra, y en alianza con el gran capital, las Fuerzas Armadas, policiales y hasta los narcotraficantes. Es entendible el porqué cada vez se criminalizan más las luchas sociales y se encubre, a través de la manipulación de los medios de comunicación, la muerte, el encarcelamiento y los amañados juicios contra las y los dirigentes de las organizaciones que de viva voz denunciaron tales atropellos ante el sumo pontífice.
Los líderes de diversas organizaciones campesinas coincidieron en el Vaticano en definir a la soberanía alimentaria en una expresión más amplia, que debe comprender, además de su derecho a la tierra y sus territorios, el derecho al agua, a sus semillas tradicionales, su ganado y bienes materiales, así como el respeto de sus formas culturales de producción y del cuidado de la tierra misma.
En suma: relaciones sociales libres de opresión y desigualdades que les permitan a millones de personas ejercer su trabajo en el campo de una manera digna, con el firme compromiso de alimentar a sus pueblos, ya que bajo la tesis forjada en el histórico encuentro, “los pueblos con hambre, que no producen su propia comida, son pueblos atrapados en la sobrevivencia […] no pueden pensar y decidir libremente, ni pueden ser independientes”.
Demandaron a sus gobiernos, en el corazón de la Santa Sede, políticas públicas basadas en el bien común y en el buen vivir de la gente, sin dejar de mencionar que ahí, ante la presencia del papa Francisco, rechazaron las falsas soluciones frente al cambio climático, como la energía nuclear, y la posición de quienes, desde las oscuras catacumbas clericales, las alientan.
 “Nos preocupa además lo que escuchamos de un miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias, quien sugirió que el calentamiento global es responsabilidad de los más pobres del planeta”, externaron, sin ambages, sellando simbólicamente la alianza pactada con el sumo pontífice en contra de la corriente ultraconservadora del Vaticano, puesta en evidencia como aliada del capital internacional, de la ínfima minoría que está acabando con la vida misma del planeta.
Martín Esparza Flores*/Primera parte
*Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas

sábado, 22 de noviembre de 2014

Tejiendo Redes 2014-11-21

viernes, 21 de noviembre de 2014

El gobierno sabe dónde están los 43 normalistas

Foto
La caravana del Sur Daniel Solís Gallardo, integrada por parte de los familiares de normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, marcharon del Monumento a la Revolución al ZócaloFoto Guillermo Sologuren
Emir Olivares, Fernando Camacho y Alonso Urrutia
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de noviembre de 2014, p. 2
El recorrido que realizaron por varios estados del país confirmó lo que sospechaban: “No sólo es Guerrero: en todo México hay fosas clandestinas, ejecutados extrajudicialmente y desapariciones forzadas”.
Ese fue el mensaje que los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde hace 52 días expresaron ante cientos de miles de personas que los acompañaron ayer en la cuarta Jornada Global por Ayotzinapa, que concluyó con un mitin en el Zócalo de la ciudad de México.
¡No están solos, no están solos!, fue la respuesta de miles de voces que se sumaron para exigir la presentación con vida de los normalistas, castigo a los responsables de los hechos del 26 y 27 de septiembre en Iguala, Guerrero, y la salida de la Presidencia de la República de Enrique Peña Nieto.
Arropados por la multitudinaria movilización popular (al concluir el mitin, a las 8 de la noche, aún entraban contingentes al Zócalo), los familiares advirtieron: El Estado quiere cerrar el caso con las mentiras del procurador (Jesús Murillo Karam), pero desde aquí les decimos que los padres somos muy dignos y sin importar el cansancio no nos detendremos hasta encontrar a nuestros hijos. Estamos seguros que el gobierno sabe dónde están.
Las caravanas Julio César Mondragón Fuentes Fontes, Daniel Solís Gallardo y Julio César Ramírez Nava –los tres estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos asesinados durante aquellos sucesos– llegaron la tarde de ayer a la ciudad de México y fueron recibidas por miles de personas en tres puntos distintos de la que muchos consideran ciudad colapso: el Ángel de la Independencia, la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco y el Monumento a la Revolución.
Desde estas tres escalas, los padres de los normalistas partieron junto a cientos de miles de ciudadanos hacia un mismo destino: el Zócalo capitalino.
Hoy queremos decirles que no sólo es Guerrero, gracias a las caravanas nos dimos cuenta que fosas clandestinas y desaparecidos hay en todo el país. Hoy, 20 de noviembre, no festejamos el 104 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. Si estamos aquí parados, es porque los gobernantes han mutilado nuestra Constitución en su beneficio y para justificar sus actos, sostuvo Felipe de la Cruz, padre de uno de los muchachos desaparecidos.
Contundente, el hombre refutó la advertencia de Peña Nieto: Usted asegura estar facultado para usar la fuerza pública (contra los manifestantes), pero se olvida que el pueblo tiene otras facultades, y justo aquí está para exigir cuentas.
Uno más envió un mensaje a Peña Nieto, quien al tomar posesión de la Presidencia prometió cumplir y hacer cumplir la Constitución. Pero hoy quiero informarle que la patria se lo demanda y exige su retirada.
Han sido 52 largos días para 46 familias (43 desaparecidos y tres asesinados), casi dos meses de lucha que fueron resumidos por otro de los familiares: Son 52 noches sin nuestros hijos y el gobierno no ha respondido, no ha realizado ninguna investigación seria para nosotros, sólo ha habido simulación.
La rabia e indignación son más poderosas que el agotamiento. No estamos cansados, estamos enojados porque han jugado con nuestros sentimientos. El gobierno, en lugar de resolver el caso, ha amenazado a los padres y a quienes están en la movilización popular.
Asimismo, dejaron en claro que esas 52 noches también han sido largas para el gobierno federal: Así tengan miles de detenidos, a nosotros no nos interesa, queremos a nuestros hijos y nada más. Y queremos decirle al señor Peña Nieto que si él y su gabinete no pueden, que se vayan, sostuvo una madre.
Otra de las madres tomó el micrófono, y con una voz grave borró la hipótesis del procurador (Murillo Karam) de que los 43 normalistas pudieron haber sido asesinados y calcinados por integrantes de la banda Guerreros Unidos.
“Sólo quiero decirles que si el crimen organizado se los hubiera llevado, sus cuerpos ya hubieran aparecido, como el resto de los que han sido ejecutados (por ese grupo). Pero el hecho de que sigan desaparecidos muestra que se los llevó el gobierno, y ellos saben dónde están”.
Para finalizar la jornada, los padres de los normalistas agradecieron a los cientos de miles que los acompañaron y les enviaron un mensaje: regresen a sus casas a reflexionar y analizar qué habrá después del 20 de noviembre de 2014, justo para hallar la fórmula de la transformación.
Estamos determinados a cambiar de una vez por todas este país; estamos dispuestos a mandar a la fregada a las instituciones, porque ya no sirven. Apostamos por la vía pacífica, pero no se puede hablar de paz cuando nos faltan 43 jóvenes. No puede hablar de gobernabilidad cuando envían a sus provocadores y policías a reprimir al pueblo. Y eso debemos cambiarlo.

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El desfile de la indignación


20 de noviembre de 2014
Destacado
Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos. Foto: Alejandro Saldívar
Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos.
Foto: Alejandro Saldívar
MÉXICO, D.F. (apro).- Miles de sindicalistas de la UNAM, de la educación, telefonistas, electricistas, obreros y campesinos acompañaron a los padres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, como parte de la caravana “Daniel Solís Gallardo” en lo que llamaron “el desfile de la indignación”.
Después de iniciar en Guerrero y recorrer Chiapas, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Morelos durante una semana, los integrantes de la caravana partieron de la explanada del Monumento a la Revolución minutos después de las cinco de la tarde rumbo al Zócalo capitalino.
Los padres de los normalistas iban resguardados por un cerco humano de estudiantes de Chiapas, pero todos al unísono corearon la misma exigencia: La presentación con vida de los 43 jóvenes. “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, repetían una y otra vez.
Con sus grandes mantas se hicieron presentes integrantes de diversas agrupaciones: STUNAM, SITUAM, Bloque de Organizaciones Democráticas del IPN, CETEG de Tlapa, Guerrero, Fuerzas Democráticas Progresistas, Coordinación Plan de Ayala, trabajadores del INBA y el INAH, Consejo de los Pueblos Damnificados de Guerrero, y el Frente Político de Candidaturas Independientes, entre otros. Aparte de miles de ciudadanos, estudiantes, maestros y amas de casa.









Además de la aparición con vida de los normalistas, las demandas se extendieron a la exigencia de más apoyo al campo, el cumplimiento de promesas de vivienda, mejor educación y el esclarecimiento de los casos de otros desaparecidos en todo el país.
En el contingente se notaron agrupaciones que iban protegidas por cordones metálicos o “cadenas” de brazo en brazo para evitar la presencia de infiltrados.
Sin embargo, en la avenida Juárez se armó un alboroto. La gente empezó a gritar “¡Sáquenlo, es un infiltrado!”, “¡que se vaya, que se vaya!”, “¡fuera, fuera!”.
Era un joven que dijo llamarse Julio César Martínez y ser policía. Algunos integrantes de la marcha lo jalaron. Él sacó su credencial y se la arrebataron. Le jalonearon la mochila, le exigían que mostrara su contenido. “Trae armas”, acusó alguien. Luego mostró que traía su uniforme, en efecto, de policía.
El hombre fue orillado a la banqueta y con voz nerviosa y a veces tartamuda, repitió que iba a apoyar a la marcha, “por los estudiantes muertos… yo vengo a apoyar y me sacan, no se vale, me robaron mi credencial”, se quejó.
Después de este incidente, la caravana avanzó sin contratiempos. La gente, mucha vestida de negro, avanzó a paso lento. Un grupo de danzantes aztecas se incorporó y con copal ahumó a los participantes, cantó para animar el espíritu y no dejar caer la esperanza de encontrar con vida a los normalistas.
Esta caravana fue la primera en llegar a la plancha del Zócalo. “Ahora, ahora, se hace indispensable, presentación con vida y castigo a los culpables” y “¡Fuera Peña, fuera Peña!”, retumbó entre la Catedral, el Antiguo Ayuntamiento y el Palacio Nacional.
Las otras dos caravanas –las que salieron de Tlatelolco y del Ángel de la Independencia— tardaron una hora y media en llegar. Pero la gente, los miles de mexicanos indignados, aguantaron pacientes, de pie y con frío, la llegada de los padres de los otros normalistas desaparecidos.
Mientras eso ocurría, al menos tres mujeres tomaron el micrófono para denunciar que sus hijos, aunque no son normalistas, también están desaparecidos y la autoridad, acusaron, no hace nada por buscarlos o da “carpetazo” a las investigaciones.
“Prefiero que me den en la madre que estar hincada viendo telenovelas”, gritó una de ellas mientras mostraba la foto ampliada de su desaparecido.
Cuando se juntaron los tres contingentes, uno de los normalistas sobrevivientes al ataque del 26 de septiembre informó que terminada la marcha por distintos estados, los familiares de los normalistas y la gente que los siguió regresarían a sus lugares de origen. “Vamos a pensar bien la situación” y plantear las siguientes estrategias de este “gran movimiento nacional” para frenar el horror en el que está sumido el país, dijo.
El normalista destacó que esta vez, por el aniversario de la Revolución Mexicana, no hubo deportistas uniformados aplaudiendo al presidente, “sino miles de personas que hicimos el desfile de la indignación”.

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Se escucha en el Zócalo… “Si alguno de ustedes nos faltara, también lo buscaríamos”

PROCESO 


20 de noviembre de 2014
Destacado
Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos. Foto: Alejandro Saldívar
Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos.
Foto: Alejandro Saldívar
MÉXICO, D.F. (apro).- “La revolución ya empezó”, reza la pancarta de Israel, un muchacho que no alcanza los 18 años de edad.
Explica: “Lo más importante era comenzar con la revolución de las conciencias, despertar como país ante la violencia de este gobierno criminal”.
Israel forma parte del contingente “Julio César Ramírez Nava” –que partió desde el Ángel de la Independencia a las cinco de la tarde–, integrado por padres de normalistas que emprendieron una caravana desde Guerrero para insistir en la aparición de sus hijos.
El nombre de Julio César Ramírez Nava es en memoria de uno de los tres estudiantes normalistas asesinados la noche del 26 de septiembre en Iguala.
Es una de tres caravanas que partieron de distintos puntos para converger en el centro de la ciudad en una sola protesta: la presentación con vida de 43 estudiantes que le faltan al país.
Con los minutos, las voces sumaron decenas de miles de obreros, campesinos, trabajadores, sindicalistas, estudiantes, maestros, activistas, congregaciones religiosas, oficinistas, artistas, desempleados, amas de casa, indignados todos.
“No pueden desaparecer la esperanza; “Un gobierno que se corrompe no tiene más ley que su capricho; “Mamá: me fui a defender mi patria. Si no regreso, me fui con ella. 20 de noviembre. Nada que celebrar; “Vamos a desestabilizar este sistema de injusticias e impunidad; “El verdadero delincuente no es el encapuchado. Es el gobernante que desaparece y asesina al pueblo; “Qué armas más poderosas que las ideas. Ni tenemos otras ni hay mejores; “Fue el Estado; “Todos somos Ayotzinapa”.
Cada vez más fuerte, de la escalinata del Ángel se extendió el grito de “¡Fuera Peña!” por todo el Paseo de la Reforma. Se repetiría una y otra vez en la protesta.
A las 5:30 de la tarde se hicieron una vez más de la calle.
Aparecieron cientos de personas con partes del cuerpo pintadas en rojo, una bandera monumental mexicana en blanco y negro, y muchos más vestidos de negro con flores blancas y el luto en la voz.
“Que nuestra rabia se convierta en su pesadilla”, se escuchó casi como plegaria. No eran encapuchados ni anarquistas. Era una pareja de amantes con cabellera blanca.
Dijeron que su protesta era por los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, y por los seis asesinados la misma noche del 26 de septiembre. Pero era también por Atenco, Tlatlaya, Aguas Blancas, Acteal, la guardería ABC, las muertas de Juárez, el 68, y por los más de 100 mil muertos y 30 mil desparecidos.
La caravana la encabezaron los familiares de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, con pasos que no claudican.
“Los normalistas no perderemos la voz ante el miedo”, se leía en un taxi que llevaba el sistema de sonido en el toldo.
El padre de uno de ellos tomó la palabra: “Nuestro dolor no cabe en su justicia. Si alguno de ustedes nos faltara, también lo buscaríamos.
“Como padres de familia les agradecemos su apoyo. (A nuestros hijos) ya nos los querían entregar muertos. Empezaron a cavar fosas. No vamos a descansar hasta que nos los entreguen”, dijo.
“A pesar de todo no nos rendimos. Les pedimos a los que creen y a los que han sentido en lo más hondo la desaparición de nuestros hijos, que se muevan. Sólo nos tenemos nosotros para exigir justicia. Como padres de familia les agradecemos”, fue la convicción de los padres.
Un joven del contingente de familiares llora, pero no se asusta: “Basta una gota de valentía para cruzar un mar de cobardía”, se le escuchó gritar.
La noche alcanzó a la primera caravana en avenida Juárez, al cruce con Reforma.
Como no había sucedido en las manifestaciones previas por esta causa, los negocios se atrincheraron con rejas y maderas, reflejo de una campaña de miedo que se difundió por distintos medios.
A las 7:11 entraron miles a la Plaza de la Constitución. Los gritos se fundieron con las otras caravanas.
Se hizo un minuto de silencio por los tres normalistas “caídos”, con los puños apuntando al cielo.
Siguió un pase de lista. Del uno al 43, retumbó el clamor por justicia. “Ayotzi vive y vive”, desgarraron las voces.

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"¿Dónde?", la pregunta más compleja que recorre el país

Foto
Las caravanas de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos concluyeron ayer su peregrinar por el país exigiendo justicia y cosechando solidaridad; llegaron a las puertas de Palacio Nacional junto a un caudal de indignados, enardecidos por el crimen de Estado a pesar del paso del tiempoFoto Pablo Ramos
Alonso Urrutia, Emir Olivares y Fernando Camacho
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de noviembre de 2014, p. 3
¿Dónde? Tan simple y tan compleja la pregunta. Tan desestabilizador en estos agitados tiempos que corren en el país. Es la simple duda garabateada en una de las pancartas que porta el familiar de uno de los 43 normalistas desaparecidos que ayer concluyeron su peregrinar por el país, cosechando solidaridad y exigiendo justicia.
Una interrogante que a 52 días de los trágicos sucesos de Iguala no encuentra respuesta. Sólo más preguntas y más intensas consignas en las que inevitablemente se clama: ¡Fuera Peña!
Los empeños gubernamentales han terminado en laberínticas hipótesis, inverosímiles para los miles que ayer volvieron a las calles y que han conducido invariablemente a las puertas de la impunidad.
Al paso de la marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo, donde va la mayoría de los familiares de los desaparecidos y los estudiantes de Ayotzinapa, se palpa la desazón y la incredulidad frente a las verdades oficiales que les han querido contar: Primero, nos los querían entregar muertos, enterrados en fosas clandestinas; después, nos los quisieron entregar calcinados y en cenizas. Eso es pura farsa del mal gobierno que nos quiere desmovilizar.
Es la cuarta jornada de movilización masiva en demanda de la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. Esta vez, con tintes nacionales por las caravanas que ayer concluyeron su peregrinar por el país pugnando justicia, cosechando solidaridad hasta que ayer llegaron, otra vez, a las puertas de Palacio Nacional acompañados de un caudal de indignados que se cuentan por miles, enardecidos a pesar del paso del tiempo.
Demasiado agravio para acallarlo con el correr de los días. Ni la versión oficial que ha desahuciado a los normalistas ha abierto un resquicio a la resignación, que acaso sea el único de los sentimientos que no comparten los contingentes.
La mayoría de la marea ciudadana se tornó negra. Un negro de protesta, no de luto, porque la añeja consigna sigue vigente: “¡Vivos se los llevaron…”
Hay muchos ciudadanos que no se unen a la marcha pero eso no les impide mostrar la compatibilidad con los reclamos que los manifestantes reivindican.
Kilómetros ocupados por una improvisada valla de ciudadanos que, ya sea con gritos o con pancartas, dan cuenta de su desolador estado de ánimo ante la realidad nacional.
Los cartelones con un demacrado rostro del presidente Enrique Peña Nieto ilustran la consigna contigua en el cartel ¡Fuera Peña!
De entre la masa de ciudadanos que muestran carteles al paso de la marcha, una anciana que vivió los tiempos de la guerra sucia opta por cargar la legendaria foto de Genaro Vázquez. En la masa, pareciera pasar revista a esta nueva generación de insurrectos ante el régimen, así sea con los mismos y añejos reclamos.
En esta ocasión la marcha partió de varios sitios. El emblemático Tlatelolco para evocar tragedias pasadas aunque nunca olvidadas; el monumento a la mítica Revolución Mexicana, y el del Ángel de la Independencia.
Tres grandes contingentes que concluyeron en la Plaza de la Constitución, donde la víspera quedó agotada la celebración de la Revolución Mexicana y sólo los rostros encendidos de Villa y Zapata atestiguaron esta nueva jornada de protestas.
Del Ángel a la Independencia salieron los contingentes de Guerrero. Los padres y los familiares con los estragos del cansancio tras un periplo por varios estados del país marchan silenciosos la mayor parte del trayecto.
Su silencio contrasta con la catarsis de cada uno de los oradores que toma la palabra en la tribuna popular y móvil que encabeza el contingente. Todo el silencio que acompaña su trayecto, todo el dolor reflejado en sus rostros, se transformará a su arribo a las puertas de Palacio Nacional,
Casi dos horas después, su arribo al Zócalo es celebrado con una ovación de las organizaciones sindicales y no gubernamentales que llegaron antes provenientes del Monumento a la Revolución.
La algarabia comienza a envolver la Plaza de la Constitución. Es la cuarta vez que converge esta rebelión ciudadana . La omnipresencia de los 43 rostros juveniles de los normalistas es signo de la unanimidad en los reclamos, aunque sus alcances tienen ya, en algunos casos, dimensiones míticas: la semilla de la Revolución.
Al anochecer, el mitin vuelve a convertirse en catarsis social? ¡No están solos!, es el coro que acompaña los discursos encendidos que repudian la corrupción gubernamental, la impunidad con que, dicen los oradores, se conduce, y la imputación a Peña Nieto como único responsable de la coyuntura, que es asumida por la masa casi como acto de fe, tan irrebatible como suelen ser.
A lo largo del trayecto, las vallas metálicas se convierten en espacios para la creatividad ciudadana. De la consigna a la plegaria: Un nuevo estado sin Peña y sin muerte o No nos pueden despojar de la esperanza.
En esta ocasión los manifestantes deben ocuparse de un nuevo factor : la solidaridad de los anarquistas, quienes llegaron al Zócalo pasadas las 10 de la noche, cuando aún arribaban contingentes estudiantiles al Zócalo, aunque el mitin había concluido una hora antes. Las consignas comenzaron a opacarse con los estruendos de los petardos y cócteles molotov que los anarquistas lanzaban contra Palacio Nacional.
Testigos de la violencia de los denominados anarquistas, los contingentes estudiantiles apelan a gritos que van desde la reivindicación de la paz como forma de lucha hasta la censura abierta a los infiltrados.
Los petardos estallan a las puertas de Palacio Nacional, mientras algunos pacifistas invocan al Himno Nacional como fórmula patriótica para evitar el caos.
El zócalo es un collage de expresiones: veladoras, mantas, gritos, consignas y petardos, hasta que la policía se ve obligada a intervenir, como colofón de la cuarta jornada, de lucha y protesta.

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Marchan miles en el país en jornada por Ayotzinapa

PROCESO 


20 de noviembre de 2014
Destacado
Encapuchados se enfrentan con granaderos cerca del Aeropuerto. Foto: Miguel Dimayuga
Encapuchados se enfrentan con granaderos cerca del Aeropuerto.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (apro).- Toma de Congresos locales, enfrentamientos de encapuchados con la policía, ataques a edificios públicos y tiendas comerciales, entre otros incidentes, enmarcaron las movilizaciones realizadas en la capital del país y al menos una decena de estados en protesta por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero.
La toma simbólica del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) que realizarían un grupo de encapuchados por la mañana derivó en un enfrentamiento con granaderos.
Elementos de la Policía Preventiva detuvieron a 13 personas tras encapsular a un grupo de manifestantes frente al número 3 de la calle Aviación Militar, colonia Federal, y permitieron que el resto del contingente siguiera su marcha. Antes, habían detenido a otros dos jóvenes.
Los encapuchados quemaron llantas sobre la vialidad y dañaron las patrullas números 03063 y 03148. Al menos dos policías resultaron lesionados por quemaduras en el rostro, según indicó la SSPDF a través de Twitter.
Otra manifestación violenta se registró en Chiapas, donde un grupo de encapuchados destrozó y saqueó una tienda de autoservicio e incendió un local de telefonía en la Plaza Cristal de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Sujetos con el rostro cubierto quienes portaban palos, fierros y piedras destrozaron un Oxxo, robaron latas de pintura de una tienda y mercancía en una cerrajería e incendiaron un local de telefonía celular.
Lanzaron piedras a los comercios e intentaron despojar de sus cámaras a los representantes de los medios que lograron documentar los hechos.
Más de medio centenar de comercios fueron pintarrajeados por el grupo de encapuchados que una vez que tras provocar desmandes se dispersaron a San Cristóbal de las Casas.
En Guerrero, donde detonó el conflicto que tiene en jaque al gobierno estatal y federal, estudiantes, miembros del magisterio disidente y ciudadanos marcharon por las principales calles de esa capital y protestaron frente a la sede del Congreso local por considerar que este edificio representa un símbolo de la corrupción y narcopolítica que prevalece en la entidad.
Cerca de las 11:30 horas, los manifestantes partieron en marcha sobre el carril Norte-Sur de la autopista del Sol, lanzando consignas en contra del gobierno federal porque a más de 50 días, no ha logrado ubicar a los normalistas desaparecidos.
Una hora después, el contingente arribó al edificio del Congreso, donde sólo se mantuvieron una veintena de policías estatales con equipo antimotín. En el lugar, se realizó un mitin para exigir justicia por el caso Ayotzinapa.
También, se registraron marchas en las ciudades de Acapulco, Tlapa y Atoyac.
En Hecelchakán, Campeche, estudiantes de la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez lanzaron bombas molotov con las que prendieron fuego al palacio municipal para exigir la aparición con vida de sus 43 compañeros desaparecidos en Guerrero.
Ataviados de negro, los jóvenes que portaban pancartas con reclamos al gobierno federal y cargaban una botarga con la figura del presidente Enrique Peña Nieto, irrumpieron frente al palco de las autoridades durante el desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana justo cuando un contingente de bastoneras preparatorianas ejecutaba su número.
Los manifestantes prendieron fuego en la explanada del ayuntamiento a la figura de Peña Nieto y ardiendo en llamas la arrojaron al interior del palacio municipal. En seguida trataron de azuzar el fuego lanzando bombas molotov.
Personal de protección civil sofocó de inmediato el fuego evitando que se propagara por el inmueble. Según las autoridades, que no intervinieron para detener a los jóvenes ni presentaron denuncias, el ataque sólo daño las puertas del edificio.
En la capital del estado decenas se sumaron a las protestas del sindicato de telefonistas, que se solidarizó con los padres de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos con una manifestación a las puertas de Teléfonos de México.
Por la noche, en el parque principal, los telefonistas, electricistas y campesinos del Frente Campesino Independiente Emiliano Zapata, normalistas, integrantes de Morena y turistas participaron en un mitin y una marcha a las 20:00 horas. En su recorrido hicieron una parada en la sede del PRI donde quemaron otras figuras con la imagen de Peña Nieto y exigieron su renuncia.
En Oaxaca se registraron marchas que colapsaron la capital, pintas, tomas de autobuses, mítines y desfiles deportivos contagiados de indignación por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y la ola de abusos, represión, desapariciones forzadas, y enriquecimiento de Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera.
El desfile por el aniversario de la Revolución fue cancelado ante el temor de las protestas de organizaciones y del magisterio, pero en el evento oficial conmemorativo encabezado por el gobernador Gabino Cué salió a relucir una manta en la que se leía: “NO se puede hablar de libertad en un país donde impera la impunidad”.
Por la tarde, la sección 22 del Sindicato Nacional de trabajadores de la Educación (SNTE-CNTE) realizó cuatro marchas que convergieron en el Zócalo capitalino. En el transcurso fueron pintarrajeadas las oficinas estatales del PRI, la Casa Oficial del gobernador y un conductor de un autobús urbano fue detenido y golpeado por atropellar a una maestra.
La dirigencia seccional destacó que el Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación (MDTEO) organizó manifestaciones en los 570 municipios, rancherías, pueblos, colonias y ciudades.
Maestros de la Región de Valles Centrales ampliaron el plantón representativo que mantienen desde hace cuatro meses en el centro histórico de Oaxaca y reprobaron el hostigamiento contra las escuelas normales. Mientras que estudiantes del Istmo, la Costa y Valles Centrales realizaron desfiles deportivos donde exhibieron fotografías, pancartas, mantas y lonas para exigir la presentación con vida de los 43 de los normalistas.
En San Francisco del Mar, el presidente municipal Leonel Gómez Cruz encabezó una marcha-protesta donde las 20 instituciones educativas establecidas en este municipio, respaldaron su apoyo a los normalistas. De esta comunidad, es originario Edgar Andrés Vargas de 19 años, quien resultó herido la noche del 26 de septiembre al recibir un balazo en la boca.
Veracruz, sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 (JCC) también fue escenario de protestas.
Vestidos de negro, portando banderas de México y con consignas contra el gobierno de Peña Nieto y de Javier Duarte, alrededor de cuatro mil estudiantes, normalistas y activistas marcharon por las calles de Xalapa. Además de protestar por la desaparición de los normalistas reprocharon el despilfarro millonario para la realización de los Juegos Centroamericanos.
“Que chinguen su madre los Juegos del Hambre”, “deporte sí, políticos no”, “no queremos juegos, queremos justicia”, gritaban estudiantes como consigna.
También se unieron a la petición de renuncia del presidente: “Peña escucha, exigimos tu renuncia”, era el grito de los manifestantes que partieron de la Facultad de Economía de la UV, hacia la Plaza Lerdo y el Palacio de Gobierno donde despacha Javier Duarte.
En Hermosillo, Sonora, unos cinco mil integrantes de la Asamblea General Estudiantil de la Universidad del estado, padres de las víctimas de la Guardería ABC, afectados por el derrame del derrame río Sonora y sociedad civil tomaron al mediodía de este jueves el Congreso local en apoyo a los normalistas desaparecidos y para refrendar sus demandas.
Luego de la marcha que recorrió el campus universitario, el centro histórico de Hermosillo, el recinto del ejecutivo estatal y del Poder Judicial, el contingente decidió tomar el Palacio Legislativo y por último, el salón de plenos sonorense.
“A ver, a ver, quién lleva la batuta: El pueblo organizado o el Gobierno que ejecuta”, corearon los inconformes al subirse a la Tribuna del recinto legislativo mientras otros ocupaban las 33 curules y la gayola, que sólo tiene espacio para unos 100 asistentes.
Allí, montaron una “Sesión Plenaria Ciudadana”, en la que primero, se estableció el “quórum”, se leyó una “orden del día”, “se acordó por unanimidad” de los miles de asistentes, la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto y se ordenó justicia expedita para padres y familiares de los 43 estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos”, desaparecidos el 26 de septiembre en Iguala, Guerrero.
Al final hicieron el pase de lista por los 49 niños de la guardería ABC, y de los 43 normalistas desaparecidos.
También al norte, en Chihuahua, un grupo de alrededor de 200 manifestantes se unió en contingente al desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana, para solidarizarse con los normalistas de Ayotzinapa y recordar que Chihuahua “también sangra”.
Diferentes sectores de la entidad, en su mayoría estudiantes de diferentes universidades, se reunieron en diversos espacios para manifestar su inconformidad con el gobierno federal y estatal.
Alrededor de las ocho de la mañana, decenas de policías, incluidos agentes vestidos de civiles, se apostaron en la plaza del Ángel, a un costado de palacio de gobierno, para vigilar el desfile y las manifestaciones.
La dirección de gobernación invitó a los manifestantes a unirse de manera pacífica al desfile y luego de discutirlo, accedieron.
Al contingente se unieron los exbraceros que reclaman su pensión desde hace años y el sindicato de telefonistas que se unió al paro nacional.
Al pasar frente al presídium donde se encontraba el gobernador César Duarte Jáquez, los inconformes lanzaron consignas. Nombraron a cada uno de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, se tiraron al suelo y al levantarse gritaron: “El que no brinque es Duarte, el que no brinque es Duarte”.
A las 10 de la mañana, otro grupo de organizaciones no gubernamentales y del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) tomó la caseta de Sacramento, donde colocaron las fotografías de los 43 normalistas desaparecidos y distribuyeron volantes para informar la situación del país y del estado.
Por la tarde se congregó otro grupo de personas vestidas de negro que realizó una velada con la exigencia de justicia para Ayotzinapa y para el país.
En Guanajuato se registraron algunos incidentes durante el paro organizado por alumnos y maestros en sedes de la Universidad del estado. Dos estudiantes fueron increpadas por otros alumnos y algunos maestros cuando se pretendían cerrar las puertas de la Unidad Belén de la UG, donde se ubican las escuelas de Ingeniería civil y Arquitectura. En los jaloneos resultaron lesionadas.
Por este hecho, personal de la Procuraduría Estatal de Derechos Humanos acudió a entrevistarse con las integrantes del movimiento para iniciar una investigación.
Desde la medianoche, grupos de estudiantes se instalaron afuera del Edificio central y otras sedes para iniciar el paro y fueron asediados por elementos de la Policía Municipal, quienes les exigían que se retiraran de la calle, apelando al Bando de Policía y buen gobierno, pero se retiraron ante la negativa de los estudiantes de levantarse.
Sin embargo, soldados y varios civiles -algunos en motos y encapuchados- se apersonaron a lo largo del paro, tomando fotos de los universitarios. Profesores de la UG denunciaron que personal de Recursos Humanos se presentó para reportar a trabajadores académicos o administrativos que participaban en las acciones, después de que la Rectoría general publicó un mensaje expresando su desacuerdo con este nuevo paro.
Trabajadores del Sindicato de Telefonistas se unieron a las movilizaciones. Desde temprano cerraron instalaciones en León, Salamanca y otras ciudades y salieron a marchar. Por la tarde hubo marchas en León, Guanajuato capital, Celaya y otras ciudades.
En Colima, más de dos mil personas participaron en una marcha que partió de la Normal de maestros hacia el Palacio de Gobierno. Esta ha sido la protesta independiente más numerosa en más de una década en la entidad.
En su mayoría participaron estudiantes y trabajadores de instituciones de educación superior, organizaciones sociales y comuneros e indígenas de Zacualpan.
Al llegar al palacio de gobierno los manifestantes encontraron cerrada las puertas del inmueble y entre abucheos los agentes policiacos cerraron también la caseta de vigilancia.
Después de lanzar consignas frente a la sede el poder ejecutivo, la protesta fue trasladada al Jardín Libertad donde se realzó una concentración con discursos, lectura de poemas y un performance en honor a los normalistas.
En Quintana Roo, miles de estudiantes, maestros y activistas marcharon por las principales ciudades del estado, desde Chetumal y la zona maya, hasta la Riviera Maya y Cancún, donde la principal consigna fue la exigencia de renuncia de Peña Nieto.
En Cancún, el alcalde priista Paul Carrillo desplegó una amplio operativo policiaco en torno de la marcha en la que participaron unas tres mil personas, que partieron del malecón Tajamar y concluyeron en el parque de Las Palapas.
De hecho, policías de ciudades rurales y colonias de la periferia de la ciudad, e incluso bomberos, abandonaron sus puestos para vigilar a los manifestantes.
El palacio municipal y la plaza de la Reforma fueron “amurallados” con planchas de metal de casi tres metros y vallas, y en el interior estaba un camión con escalera telescópica de la Dirección de Bomberos.
También fue desplegado un camión de bomberos en el parque de Las Palapas, en donde los manifestantes concluyeron la marcha con un mitin.
Además, fueron desplegados granaderos en el malecón Tajamar, el Table, el kilómetro Cero de la zona hotelera, el palacio municipal y el parque de Las Palapas.
En contraste, los manifestantes marcharon de manera pacífica y en silencio, pero fue hasta que llegaron frente al palacio municipal, cuando empezaron a gritar consignas contra Peña Nieto.
En redes sociales, bots del gobernador priista Roberto Borge pretendieron boicotear la manifestación con mensajes de que se habían suspendido esta marcha por falta de garantías.
En la capital del estado se realizaron dos protestas. La primera en la mañana con estudiantes de la Universidad de Quintana Roo y el Instituto Tecnológico de Chetumal (ITCh) y la segunda, por la noche, encabezada por maestros.
También hubo marchas en Playa del Carmen y Cozumel, así como Bacalar y Felipe Carrillo Puerto, en donde se ubican las dos normales del estado, y otras ciudades y comunidades de la entidad.
(Con información de Isaín Mandujano, Verónica Espinosa, Ezequiel Flores, Pedro Matías, Patricia Mayorga, Pedro Zamora, Noé Zavaleta y Sergio Caballero)

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Impide la policía bloqueo al AICM

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Quince jóvenes fueron detenidos por agentes de la la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, luego de que lanzaron bombas molotov contra personal de la Policía Auxiliar sobre la calzada Zaragoza a un grupo de uniformados de la Policia Auxiliar. Los manifestantes fueron capturados frente a la vivienda número 30 de la calle Aviación MilitarFoto Alfredo Domínguez
Emir Olivares, César Arellano y Mirna Servín
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de noviembre de 2014, p. 4
En la cuarta Jornada de Acción Global por Ayotzinapa un grupo de manifestantes se enfrentó con granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, con saldo oficial de 16 jóvenes detenidos, entre ellos una mujer y un menor de edad, y varios policías heridos; uno fue hospitalizado.
La zacapela ocurrió después del mediodía en el cruce de Circuito Interior y Calzada Zaragoza, en la colonia Federal.
Aproximadamente cien jóvenes –la mayoría con el rostro cubierto con máscaras, paliacates y capuchas negras– se reunieron cerca de las 11 horas en las inmediaciones de la estación del Metro Oceanía para marchar hacia el aeropuerto capitalino y detuvieron la circulación vehicular.
A partir de ese momento las cámaras de seguridad de la ciudad detectaron que algunos manifestantes llevaban palos y distintos objetos que usarían como proyectiles.
Sin embargo, más de 300 policías de la SSPDF les impidieron avanzar hacia el aeropuerto.
Mientras algunos grupos de estudiantes se retiraron del lugar, los jóvenes con el rostro cubierto permanecieron en las inmediaciones y después caminaron sobre Circuito Interior hacia la estación del Metro Bulevar Puerto Aéreo.
Al ver que comenzaban a llegar granaderos se replegaron y comenzó el enfrentamiento. Los jóvenes lanzaron petardos, piedras y cócteles molotov contra los uniformados, quienes respondieron regresando los proyectiles que encontraban a su paso.
Se vivieron momentos de tensión. La policía detuvo a dos manifestantes y los golpeó. Asimismo, varios agentes resultaron lesionados. A uno le estalló cerca un cóctel molotov y se incineró su uniforme. Sus compañeros apagaron el fuego. Algunos reporteros y fotógrafos también sufrieron lesiones.
Al verse superados en número, los jóvenes corrieron hacia la colonia Federal, mientras los granaderos los seguían de cerca. En su huida, los manifestantes prendieron fuego a dos patrullas de la policía judicial que estaban estacionadas en la zona.
Tras varios minutos de persecución, los policías encapsularon a unos 70 manifestantes en la calle Aviación Militar.
Para evitar la detención, los jóvenes entrelazaran los brazos, al tiempo que el Colectivo Marabunta, que se dedica a brindar apoyo paramédico y de derechos humanos, formó una cadena alrededor de los manifestantes para evitar detenciones.
Cuando el Colectivo Marabunta dialogaba con los policías la posibilidad de que dejara ir a los manifestantes, el jefe de sector recibió una orden y los granaderos se lanzaron contra los jóvenes –quienes ya se habían despojado de las capuchas– y realizaron detenciones selectivas.
Ante la resistencia de quienes eran capturados, los uniformados usaron la fuerza, y mediante golpes y puntapiés lograron detenerlos. Oficialmente se dijo que hubo 13 aprehendidos, aunque los manifestantes hablaron de 30.
Luego de las detenciones, los policías escoltaron a los jóvenes desde la calzada Zaragoza hasta la avenida Fray Servando Teresa de Mier para evitar que se movieran en otro sentido. Los manifestantes caminaron juntos y formaron un cerco para evitar infiltraciones. Vecinos de la zona rechazaron el modo en que los uniformados escoltaban a los muchachos y gritaban: ¡Suéltenlos, suéltenlos!
Las autoridades policiacas confirmaron que se abrirá una averiguación previa por la quema de dos patrullas de la procuraduría capitalina por los manifestantes.

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Una movilización gigantesca y la provocación… acompasada con el poder

PROCESO 


20 de noviembre de 2014
Destacado
Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos. Foto: Miguel Dimayuga
Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos.
Foto: Miguel Dimayuga
MEXICO, D.F. (apro).- Precedida por los peores augurios de violencia y miedo, que tuvo en Enrique Peña Nieto a uno de sus instigadores, la de hoy fue una marcha gigantesca, vigorosa y festiva aun en el luto y la indignación por los crímenes contra los normalistas de Ayotzinapa, entraña de la movilización de alcance planetario.
La movilización tuvo dos cualidades: una fue que los contingentes estaban poblados de jóvenes, casi niños, y aun niños, nacidos en el apogeo del neoliberalismo que sepultó la Revolución Mexicana –que hoy conmemoró su 104 aniversario sin desfile–, y otra fue que aisló, neutralizó y repudió a los provocadores.
Pero la contención duró sólo hasta la finalización de la jornada, porque los provocadores cumplieron, otra vez, su cometido: Volvieron a desvirtuar una movilización que, además de la exigencia de que aparezcan con vida los 43 normalistas, tuvo un imperativo: “¡Peña, renuncia!”
Otra vez los embozados que, cuando ya había concluido el mitin y los familiares de los normalistas desaparecidos se habían replegado frente a la Catedral, intensificaron su acción, que desembocó, una vez más, en represión generalizada e indiscriminada.
Tras el choque del mediodía, en las inmediaciones del aeropuerto capitalino, el ambiente se hizo aún más denso. Las avenidas principales se vaciaron de vehículos cuando se aproximaba la hora de la tres marchas que convergieron en el Zócalo.
La siembra del temor fracasó. Miles y miles de ciudadanos fueron llegando al Ángel de la Independencia, al monumento a la Revolución y a la Plaza de las Tres Culturas.
Pasadas las cinco de la tarde, el Paseo de la Reforma se preñó de contingentes que, en orden, avanzaron hasta avenida Juárez, 5 de Mayo y hasta el Zócalo, pletórico.
Una vez más, desde que desaparecieron los 43 jóvenes de la normal de Ayotzinapa, el viernes 26 de septiembre, los juveniles manifestantes se unieron a veteranos de las marchas, hombres calvos, canosos, barrigones.
Unos y otros hermanados en viejos ritos de la izquierda, sobre todo las mismas consignas revolucionarias de los sesenta, sólo que ahora eran contra los criminales y el Estado, Peña en particular.
“Peña, renuncia”, fue el imperativo a lo largo de la marcha que exhibió la creatividad de los participantes en todo tipo de pancartas, hechas de cartulinas, hojas carta, cajas de huevo o de zapatos.
“¿Qué cosecha el país que siembra cadáveres?”, pregunta una joven que sostiene, seria, el letrero. “¿Por qué asesinan la esperanza de América Latina?”, se lee en otra.
“Por 43 despertaron miles”, reivindica una señora con la bolsa del mandado, sentada sobre la banqueta de avenida Juárez. “Somos más nosotros”, dice, con firmeza, una manta colgada en un balcón de 5 de Mayo.
Otra joven porta con dignidad un mensaje sobrecogedor: “Mamá, salí a defender mi patria. Si no regreso, me fui con ella”.
Los manifestantes soportan el frío y la leve llovizna de este 20 de noviembre sombrío, acosados también por los augurios de violencia desde el gobierno y desde la provocación que suele tomar todas las formas posibles, hasta de revolucionarios.
Eso fue lo que ocurrió cuando estaba en curso el mitin en el Zócalo: un grupo de no más de diez mozalbetes se aproximó a las vallas instaladas en derredor del Palacio Nacional, detrás de las cuales había una fila de militares custodiando el edificio.
La acometida no tuvo éxito. Otros jóvenes y un hombre mayor los hicieron desistir. “Compañeros, que no se desvirtué nuestro movimiento”. Desde el templete también se llamaba a aislar a los embozados. “Son provocadores”.
Los embozados se dispersaron, aunque luego reaparecieron trepados en las vallas, cubiertas sus cabezas con capuchas de sus sudaderas. Lanzaban insultos a los militares.
Cuando el mitin concluía, un grupo de cinco muchachos, con cachuchas que tenían una estrella roja al frente, hicieron bolita para hurgar en sus mochilas. No extrajeron nada al saberse observados. Y se dispersaron rápidamente.
Pero para entonces, casi las 20:00 horas, ya proliferaban los embozados que lanzaban proyectiles contra los militares, mientras estaban en formación más de 500 policías federales en la calle de Corregidora.
Al menos dos sujetos, con corte de pelo militar, incitaban a gritar y lanzar objetos hacia el Palacio Nacional. Estaban ostensiblemente ebrios. Otros, ya con los rostros cubiertos, tomaban formación.
“¡Infiltrados, infiltrados! “, gritaba la mayoría de los asistentes que, sin embargo, no se alejó de la muchedumbre en que se confundían manifestantes pacíficos, provocadores y periodistas.
Finalmente, el grupo provocador tuvo éxito: Enardeció a los militares y a los granaderos federales y del gobierno de Miguel Mancera, que acometieron contra quienes encontraron.
Otra vez la provocación se acompasó con el poder…

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Paro solidario de escuelas públicas y privadas en el Distrito Federal

Emir Olivares, Laura Poy y Mirna Servín
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de noviembre de 2014, p. 9
Estudiantes de universidades públicas y privadas de la capital del país realizaron paros activos y totales, como parte de la cuarta jornada de Acción Global por Ayotzinapa. Desde las primeras horas de este jueves se suspendieron actividades en decenas de facultades, escuelas nacionales, normales, centros de investigación y preparatorias de la ciudad de México.
Por acuerdo de la Asamblea I en lnteruniversitaria (AI) se llamó a la interrupción de labores formativas por 12, 24 y 72 horas, a fin de sumarse a las protestas para exigir la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre, y que este jueves concentró a miles de jóvenes en el Distrito Federal.
De acuerdo con datos de la AI, participaron 114 universidades de diversos estados, aunque la mayoría se localizan en la ciudad de México, lo que incluyó instituciones privadas como las universidades del Claustro de Sor Juana, La Salle (paro activo), Panamericana, Londres, Iberoamericana (paro activo) e Intercontinental, entre otras.
En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), funcionarios confirmaron que se mantuvieran sin clases las facultades de Filosofía y Letras, Economía, Ciencias Políticas y Sociales, Ciencias, de Estudios Superiores, Acatlán, Aragón, Iztacala y Zaragazoa, de Artes y Diseño, Psicología. En tanto, se acordó un paro activo en Medicina, y Medicina Veterinaria y Zootecnia.
En la suspensión de actividades participaron los cinco plantes de Ciencias y Humanidades (Azcapotzalco, Naucalpan, Oriente, Sur y Vallejo), así como los de la Escuela Nacional Preparatoria número 1, 2, 3, 4, 5, 7 y 8 y la Escuela Nacional de Trabajo Social.
También realizaron un paro de 24 horas alumnos de la Universidad Pedagógica Nacional (campus Ajusco), quienes informaron que el acuerdo fue entregar las instalaciones académicas a las 20 horas de este jueves.
En la Universidad Autónoma Metropolitana se suspendieron las labores en las unidades Azcapotzalco, donde se analiza un paro indefinido; Xochimilco, que llamó a la entrega de las instalaciones hasta la noche de este viernes; e Iztapalapa, donde se tenía previsto un paro de 24 horas.
En el paro también participaron los planteles de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), así como algunos del Colegio de Bachilleres.
Además, se sumaron a la jornada de protesta alumnos de las 44 escuelas superiores del Instituto Politécnico Nacional, quienes acudieron a las movilizaciones convocadas este jueves.
En tanto, profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, realizaron al medio día una clase simbólica en la explanada de la rectoría ante 43 pupitres vacíos, donde se colocaron las fotografías de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.
Por la tarde, un grupo de cien jóvenes, quienes se identificaron como estudiantes de la UACM y de la Ibero, se manifestaron frente a las instalaciones de Televisa Chapultepec. En carteles y mantas, también se identificaron a alumnos de la preparatoria 7 de la UNAM. Los manifestantes no bloquearon avenida Chapultepec.

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Habitantes del municipio más pobre del país se unen a las movilizaciones

Foto
Normalistas de Atequiza, Jalisco, encabezaron la movilización en GuadalajaraFoto Arturo Campos Cedillo
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Manifestantes en el Ángel de la IndependenciaFoto Cristina Rodríguez
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 21 de noviembre de 2014, p. 6
Chilpancingo, Gro.
Miles de personas marcharon este jueves en esta capital y los municipios de Tixtla, Iguala, Tlapa, Cochoapa el Grande y Huamuxtitlán para exigir al gobierno federal la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre.
En Chilpancingo, antes del mediodía, más de 4 mil maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero y de la Coordinadora Universitaria en Apoyo a la Normal de Ayotzinapa partieron del parque Margarita Maza de Juárez rumbo a la Autopista del Sol, donde bloquearon el carril que va de norte a sur, rumbo al puerto de Acapulco.
Los contingentes avanzaron durante más de una hora por uno de los carriles gritando consignas. Advirtieron: Guerrero es un estado guerrillero. ¡Cuidado, cuidado con Guerrero; estado, estado guerrillero!
Los manifestantes arribaron al Congreso local, el cual fue desalojado ante el rumor de que los inconformes ingresarían al inmueble, lo que no ocurrió. Realizaron un mitin en el que hicieron uso de la palabra varios oradores que denunciaron que el gobierno federal no ha resuelto el caso Ayotzinapa, por lo que continuarán las movilizaciones.
En Tixtla marcharon la mañana de este jueves unas 2 mil personas, entre maestros, alumnos de diversas instituciones, campesinos y habitantes de la cabecera municipal.
Una parte de los manifestantes portaba playeras negras con la leyenda Vivos se los llevaron, vivos los queremos. Gritaron consignas exigiendo la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador interino de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez.
Los contingentes recorrieron las principales calles de Tixtla y, a su paso, los ciudadanos les expresaron solidaridad.
En Tlapa, unas 4 mil personas participaron en dos manifestaciones, una de ellas convocada por catedráticos y alumnos de la Universidad Pedagógica Nacional.
Otras dos marchas tuvieron lugar en el municipio de Cochoapa el Grande –el más pobre del país–, en las que participaron más de mil personas.
En el municipio de Huamuxtitlán se manifestaron más de 2 mil ciudadanos. En Iguala, unas 300 habitantes marcharon por la localidad y realizaron un mitin en el zócalo de la ciudad.

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Van por cadenas de tv abierta tres grupos empresariales

De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de noviembre de 2014, p. 31
Tres grupos empresariales relacionados con los medios de comunicación calificaron para participar en la licitación de dos cadenas de televisión abierta: el Grupo Radio Centro, Cadena Tres y el Centro de Información Nacional de Estudios Tepeyac.
Radio Centro, uno de los grupos radiofónicos más antiguos del país, es encabezado por el empresario Francisco Aguirre Jiménez; Cadena Tres está dirigida por Olegario Vázquez Raña y Tepeyac por Mario Vázquez Raña.
Radio Centro es una compañía que opera las emisoras de Organizacion Radio Centro, Grupo Red y la Organizacion Impulsora de Radio.
Cadena Tres forma parte del grupo de empresas que incluye el diario Excelsior y el Grupo Imagen. Su propietario también controla el Grupo Ángeles, el mayor proveedor de servicios médicos y hospitalarios en el sector privado.
El Centro de Información Nacional de Estudios Tepeyac pertenece a Mario Vázquez Raña, presidente de Organización Editorial Mexicana (El Sol de México) y ABC Radio.
El Instituto Federal de Telecomunicación (Ifetel) dio a conocer que con la divulgación de los tres postores oficiales inicia la segunda etapa del proceso licitatorio, el cual se realiza por primera vez en la historia del país para asignar concesiones de frecuencias para servicios de televisión abierta.

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