sábado, 4 de mayo de 2019

MANIFIESTO DEL PRIMERO DE MAYO 2019.


A la Clase Trabajadora.
Al Pueblo en General.
Al Movimiento Obrero Internacional.

Compañer@s.

Este Primero de Mayo nos encuentra a los trabajadores mexicanos todavía luchando por hacer realidad la libertad y democracia sindical, la recuperación de nuestro salario, la estabilidad en el empleo, el fin de la precariedad laboral y dejar atrás verdaderamente la larga noche neoliberal, por lo tanto, movilizados combativamente sin faltar a la tradición de las luchas históricas de la clase obrera.

La Reforma Laboral promete mayor justicia laboral, libertad y democracia. Recordamos en primer lugar, que si hoy es posible avanzar en la vigencia de estos derechos fundamentales no es por gracia del gobierno, el congreso o presiones externas, sino producto de décadas de lucha de las organizaciones independientes de los trabajadores, y solamente el fortalecimiento de las mismas puede garantizar que se lleve a la realidad. Una cosa es cierta, a mayor democracia en nuestras organizaciones sindicales y cooperativas aseguramos mejores condiciones de vida y trabajo. Los sindicatos con vida democrática donde priva el asambleísmo y la elección democrática de sus dirigentes logran siempre conquistar innegables avances en la contratación colectiva y sus ingresos económicos. Por su parte las prácticas democráticas en las cooperativas han generado una administración transparente, que promueve procesos de rendición de cuentas en beneficio de los socios cooperativistas. Caso contrario, que afecta a la gran mayoría de las trabajadoras y trabajadores mexicanos, los sindicatos blancos y charros que antes y durante el periodo neoliberal han mantenido el férreo control de los trabajadores mediante la cancelación definitiva de la vida democrática a favor de los patrones y la clase política gobernante. Es precisamente en este periodo neoliberal que mediante acuerdos entre charros, gobiernos y patrones se impuso la precarización del trabajo mediante pactos y reformas laborales regresivas como la de Felipe Calderón de 2012 para favorecer los intereses y ganancias de la oligarquía nacional, las empresas trasnacionales y el capital financiero internacional, además de otras leyes lesivas que atentan gravemente al sector social de la economía, de manera directa a las cooperativas de ahorro y préstamo. La fuerza de trabajo de los mexicanos resultó al final del periodo la segunda más barata del mundo como estímulo para la inversión extranjera. Durante los últimos 30 años, los ataques a los sindicatos democráticos y su contratación colectiva anticiparon siempre la privatización de decenas de empresas públicas y las principales áreas estratégicas de nuestra economía mediante sucesivas reformas estructurales que terminaron despojando a los mexicanos, trabajadores, cooperativistas, comunidades campesinas y pueblos originarios de sus derechos económicos y sociales.

Pero el avance del neoliberalismo en la destrucción de la democracia y la contratación colectiva no pudo ser posible sin la colaboración y traición del charrismo sindical corporativo y el sindicalismo de protección patronal. Los corruptos aparatos de control corporativo como la CTM, el Congreso del Trabajo, el SNTE, el SUTERM y el STPRM, entre otros, coludidos primero con los llamados a la concertación de clases “para salvar a la patria” y luego encandilados por el clamor delirante de la “productividad y la competitividad” en los mercados internacionales, vaciaron los bolsillos de los trabajadores y trabajadoras, destruyeron sus conquistas laborales. No vacilaron en traicionar a la clase trabajadora cuando llegó la hora de alinearse con la clase política neoliberal encabezada por el PRI y el PAN para imponer la contrarreforma laboral del 2012, que buscó acabar con la estabilidad en el empleo.

El ciclo neoliberal no está roto. Aún prevalecen los intereses de la oligarquía en la definición de las políticas públicas del nuevo gobierno, con todo y que se están instrumentando una serie de programas sociales asistenciales que más parecen compensar la concentración de la riqueza en pocas manos que desmantelar las estructuras de poder económico y político impuestas por los neoliberales. Y peor aún, se están retomando megaproyectos y zonas especiales que recientemente habían sido planteados por el gobierno saliente. Los y las trabajadoras debemos cuidarnos de no terminar tomando como nuestros los intereses de una fracción de la oligarquía que desplaza a otra apoyándose en la inercia del descontento social acumulado por 30 años de sobrexplotación, opresión política y despojo. El neoliberalismo, una de las versiones más depredadoras y salvajes del capitalismo, no se puede abolir por decreto.

Actualmente millones de trabajadores están maniatados por la indefensión al no contar con una organización de lucha que en la práctica responda a sus intereses. Se dice que la reforma laboral recién aprobada por el Congreso de la Unión, resultará beneficiosa para la clase trabajadora porque ahora el Estado se hará cargo de que los convenios internacionales y el capítulo laboral del nuevo tratado de libre comercio e inversión con los Estados Unidos (T-MEC) se cumplan en México, pero no existen en realidad garantías de eso. Los trabajadores y las trabajadoras solo tenemos como garantía para el respeto de los derechos, nuestra fuerza, unidad y capacidad de movilización.

Para la Nueva Central de Trabajadores, la reforma laboral aprobada al vapor bajo la presión del Congreso de los Estados Unidos debió consultarse con los trabajadores y sus organizaciones democráticas, e incorporar la cancelación de outsourcing y sobre todo la anulación de la Reforma neoliberal del 2012. Lo mismo puede pasar con la reforma al Sistema de Ahorro para el Retiro que igualmente se discutirá en el Congreso sin previa consulta de los jubilados y pensionados que, de aprobarse, pondrá lo que queda de nuestros ahorros en manos privadas, tanto de bancos como de Afores.

Antes del comienzo del nuevo gobierno se habían sembrado al seno del pueblo infinitas esperanzas de que las cosas mejorarían para la clase trabajadora. Sin embargo, los recortes al gasto público han significado el despido masivo de miles de trabajadores al servicio del Estado, mientras que al incremento a los salarios contractuales se les sigue aplicando un tope salarial, en particular para las universidades públicas a las que se le impuso un tope del 3.35%, lo que hizo estallar más de media docena de huelgas; la más prolongada es la de los compañeros del SITUAM con más de dos meses sin que las autoridades universitarias, laborales y el gobierno federal, muestren una auténtica intención de resolver sus justas demandas.

Ninguna transformación que se diga democrática puede prescindir del impulso de las organizaciones democráticas de los trabajadores de la ciudad y el campo para encontrar y construir el rumbo de un México con verdadera paz y justicia. No basta con impulsar nuevas formas de participación democrática y lucha clasista para derribar las viejas y nuevas estructuras corporativas y patronales del sindicalismo charro, hace falta remontar la situación de vida precaria que nos impusieron 30 años de capitalismo salvaje. No hay clase más golpeada por el neoliberalismo que la clase trabajadora de la ciudad y el campo. Para ello es indispensable abrogar la reforma laboral de 2012, aumentar los salarios por encima de la inflación mediante un programa de recuperación a corto plazo, erradicar el llamado outsourcing y toda forma de simulación laboral por una verdadera contratación colectiva para todos y todas. La libertad sindical también nos debe servir para reforzar nuestra independencia de clase y aumentar nuestra presencia y participación en la vida política nacional.

Es en este sentido que la Nueva Central de Trabajadores se alista a participar activamente en el impulso de un sindicalismo democrático y autónomo. Empleados públicos, obreros industriales, trabajadores agrícolas, trabajadores tercerizados, todos tienen derecho:

A una auténtica Contratación Colectiva.
A no ser victimas del abuso de la subcontratación.
A la libertad y democracia sindical sin intervención del Estado.
A estallar la huelga cuando se nos niegue la posibilidad de mejorar nuestra calidad de vida.
A la seguridad social y solidaria para la salud de nuestras familias y una vejez digna.
A una Educación Pública y gratuita del nivel básico hasta el universitario.

El daño neoliberal en contra de las trabajadoras y trabajadores de Mexicana de Aviación y del Sindicato Mexicano de Electricistas debe ser reparado con la restitución inmediata de su fuente de trabajo y contratación colectiva.

Así mismo, la Nueva Central de Trabajadores se manifiesta a favor de la unidad de las distintas expresiones del sindicalismo democrático y llama a la realización de una gran Convención Nacional Democrática de los Trabajadores que bajo un solo programa de acción nos permita protagonizar la verdadera transformación que demanda el país. Del mismo modo, se manifiesta por que las cooperativas cuenten con marcos regulatorios acorde a su naturaleza, puesto que son una opción económica y de organización de la clase trabajadora.

Los derechos económicos, políticos y sociales de los pueblos indígenas deben ser respetados sin mediar consulta alguna sino en aplicación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Respeto a la autonomía de las comunidades indígenas zapatistas.

Nos manifestamos en contra de la violencia y discriminación de género y por un alto definitivo a la ola de feminicidios que azota al país. Así mismo, expresamos nuestra solidaridad internacional con los pueblos hermanos que resisten la ofensiva imperialista de los Estados Unidos especialmente los pueblos de Venezuela, Brasil y Cuba. Llamamos al boicot de las empresas CEMEX, Driscolls, Andrews y Williamson´s que se niegan a firmar contrato colectivo de trabajo con los jornaleros agrícolas de San Quintín, Baja California. Extendemos nuestra solidaridad incondicional con el movimiento 20/32 de la Ciudad de Matamoros, Tamaulipas; las huelgas del SITUAM y el SIIINIFAP, y llamamos a todas y todos los trabajadores del país a recuperar, para luchar, a nuestras organizaciones sindicales en manos de los patrones y el charrismo sindical.

¡¡ABAJO LA CONTRAREFORMA LABORAL DE 2012!!
¡¡EXIGIMOS CUMPLIMIENTO A LOS ACUERDOS FIRMADOS ENTRE EL SME Y EL GOBIERNO FEDERAL!!
¡¡LA CONQUISTA DE LA LIBERTAD SINDICAL Y LA CONTRATACION COLECTIVA SERÁ OBRA DE LOS PROPIOS TRABAJADORES O NO SERÁ!!
¡¡EN SOLIDARIDAD CON EL MOVIMIENTO 20/32 DE LA CIUDAD DE MATAMOROS!!
¡¡ARRIBA El SALARIO!!
¡¡ABAJO EL OUTSOURCING!!
¡¡SOLUCIÓN A LAS HUELGAS UNIVERSITARIAS!!
¡¡AUDITORÍA CIUDADANA A LA ILEGITIMA DEUDA DE CFE Y PEMEX!!
¡¡LEYES ADECUADAS PARA EL SECTOR SOCIAL DE LA ECONOMIA!!
¡¡POR EL CAMINO DE LA EMANCIPACIÓN OBRERA, LA LUCHA SIGUE!!

MEXICO NUEVA CENTRAL DE TRABAJADORES

CDMX a 1 de mayo de 2019.

Responsable de la publicación, C. Humberto Montes de Oca, Secretario del Exterior del SME.