viernes, 18 de mayo de 2018

COMUNICADO, Audiencia en la JFCA

Comunicado:
A toda la Resistencia, Jubilados y Renta Vitalicia se les informa que el día Lunes 21 de mayo a las 10 am. Hay audiencia en la Junta Federal número 5.
Les recordamos que es la audiencia encontrará de nuestra organización en lo referente al tratar de dejar sin efectos las tomas de nota y por ende nuestro registro sindical.
Por lo que hacemos un amplio llamado para asistir en defensa de nuestro Sindicato.
"Por el derecho y la justicia del trabajador"
Comité Central y Comisiónes Autónomas.
Ciudad de México a 18 de Mayo del año 2018.

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Juzgado concede suspensión definitiva contra proyecto eólico en Unión Hidalgo, Oaxaca

 
PROCESO 
 
OAXACA, Oax. (apro).- La comunidad indígena zapoteca de Unión Hidalgo obtuvo dos suspensiones definitivas para evitar se continúe con el procedimiento de consulta sobre el proyecto central eólica “Gunaa Sicarú”, de la empresa Eólica de Oaxaca, filial de la transnacional francesa EDF.
Así lo dio a conocer la organización Proyecto de Derechos Económicos Sociales y Culturales (ProDESC), misma que precisó que el Juzgado Primero de Distrito confirmó no sólo la suspensión definitiva del procedimiento de consulta, sino para la construcción y operación de la central eólica “Gunaa Sicarú” en Unión Hidalgo.

De esta manera, la autoridad judicial reconoció “la falta de condiciones naturales y sociales para un ejercicio del derecho a la consulta libre, de buena fe y adecuada a las circunstancias, derivada de los próximos plebiscitos electorales a celebrarse en la comunidad de Unión Hidalgo a nivel federal, así como por los sismos de septiembre de 2017”.
Previamente, recordó la ONG, el 12 de abril pasado el mismo juzgado otorgó suspensiones provisionales del procedimiento de consulta y para la construcción y operación de proyecto eólico, en los juicios de amparo presentados por integrantes de la comunidad como parte del acompañamiento jurídico de ProDESC.
El Juzgado Primero de Distrito en Oaxaca resolvió, con fechas 3 y 4 de mayo pasados, que “no se lleve a cabo o se continúe (de haberse iniciado) el procedimiento de consulta por no existir condiciones naturales (dado el sismo ocurrido en septiembre de 2017 y los subsecuentes)”.
Tampoco por las “condiciones sociales por los conflictos internos que pudieran surgir en la propia comunidad, dados los próximos plebiscitos electorales a nivel municipal, así como por los eventos culturales por fiestas patronales, ya que esos aspectos podrían influir en la decisión que, en su caso, adopte la comunidad indígena”.

Fuente 

Vigente retos de calidad, costos y acceso a energía eléctrica en México: CEOP

El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), de la Cámara de Diputados, señala que en México persisten retos de suma importancia en cuanto a la calidad del servicio eléctrico, el monto de las tarifas y el acceso al fluido en áreas depauperadas y de difícil acceso, consecuencia de una baja competitividad en el sector.
Dichos desafíos se inscriben en un marco en el que la presencia de la iniciativa privada en el sector de la energía parece no haberse consolidado del todo y que frente a las características propias del actual proceso electoral, se visualiza un escenario significativamente distinto al prevaleciente en los años anteriores.
En el estudio del CESOP “El acceso universal a la energía eléctrica. Datos y referencias para un análisis legislativo”, indica que la baja competitividad del sector eléctrico en México no sólo se explica por una reducida interconexión geográfica, el desgaste de instalaciones y la inversión mal focalizada, sino también por las altas tarifas, pérdidas en la transmisión y distribución, y por la concentración de la generación a partir de los hidrocarburos.
La competitividad en el sector eléctrico, está fundamentada en sus capacidades de generación, pero sobre todo, en su eficiencia en la transmisión, transformación y distribución, de manera que los costos varían de acuerdo al origen, es decir, éstos cambian según la fuente termoeléctrica, hidroeléctrica, carboeléctrica y otras, influyendo también la distancia, las condiciones de las subestaciones eléctricas y de las líneas de transmisión.
De ahí, que “la capacidad instalada de transmisión y distribución, así como el mantenimiento, son las variables que más influyen en la eficiencia del sector”.
El CESOP resalta en el documento que la capacidad instalada en infraestructura eléctrica en México no ha sido capaz de satisfacer la demanda de acceso, ni de disminuir el precio como bien final, sino por el contrario, lo ha aumentado. A pesar de los esfuerzos, se advierte que al menos 0.95 por ciento de los hogares en el país no cuenta aún con electricidad en su vivienda.
La prestación de este servicio al público consumidor –ya sean del ramo industrial, rural, de servicios o del sector doméstico-, se ha caracterizado por ser una de las actividades que más recibe quejas e inconformidades de la población.
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), los usuarios han canalizado a esa dependencia las quejas suficientes para convertir a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en una de las empresas con mayores cantidades de denuncias.
En 2007, unos 7,844 ciudadanos se inconformaron con los servicios y las tarifas del sector electricidad. En 2009, el descontento fue de 6,573 personas y en 2013 la cifra 16,032. Para 2015, de la totalidad de las 141 mil 419 quejas recibidas ante Profeco en ese año, 20.5 por ciento correspondió a la CFE.
Según el Consejo Nacional de Población, la disponibilidad de energía eléctrica fue el indicador con mayores coberturas. Pese a ello, cerca de un habitante por cada cien, no disponía del servicio. La carencia ha variado poco en el periodo 2010-2015 (cerca de 0.8%), y puede aseverarse que en Sinaloa, Tlaxcala, Baja California, Morelos, Tabasco, Colima, México, Jalisco, Aguascalientes, Coahuila, Nuevo León y la Ciudad de México, la cobertura es casi total, debido a que menos de 0.50 por ciento de su población habitaba en viviendas sin energía eléctrica.
Sin embargo, en Oaxaca (2.87%), Durango (2.63%), Nayarit (2.54%) y Chiapas (2.49%) la situación es diferente. Los valores extremos que evalúan este indicador fueron ocupados por la Ciudad de México y Oaxaca; no obstante, la brecha entre ambas entidades se redujo de 4.85 puntos en 2010 a 2.83 en 2015.

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Sector energético, dentro del tratado comercial


Susana González G.
 
Periódico La Jornada
Viernes 18 de mayo de 2018, p. 19
Aun cuando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no se modernice, los sectores energético y de telecomunicaciones de México ya quedaron capturados en dicho acuerdo al haber sido liberalizados con las reformas estructurales realizadas este sexenio, aseguró el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.
El tratado original ya contenía una cláusula llamada de cremallera, que indica que cuando un país liberaliza un sector automáticamente es capturado por el TLCAN.
Con la renegociación para modernizar el tratado o alcanzar lo que se ha llamado TLCAN 2.0 o Nafta 2.0 (por sus siglas en inglés) se pretende dar mayor precisión y especificidad regulatoria en dichos sectores con el fin de abonar a la certidumbre y formalizar la incorporación de las nuevas realidades de energía de los tres países de América del Norte, detalló el funcionario, entrevistado luego de inaugurar la 40 Conferencia Nacional de Mejora Regulatoria, donde anunció que hoy será promulgada la nueva ley general en la materia.
Por otro lado, Guajardo aseguró que México responderá igual a Estados Unidos si éste impone cuotas de importación al acero y al aluminio al no ampliar la exención de aranceles que otorgó a varios países, que concluye al finalizar mayo.
Descartó que la declaración del presidente Donald Trump de llamar animales a los migrantes, afecte la renegociación, ya que ésta tiene su curso y paso. Sin embargo, advirtió que para terminarla se requiere un mandato político que implique flexibilidad, más que un reto técnico, y todavía confió en que la siguiente semana se alcance un acuerdo en principio porque se tienen totalmente terminados una tercera parte de los capítulos.
El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, insistió en una entrevista de televisión que “no hay fecha fatal (para cerrar la renegociación)… ni siquiera el primero de julio”. Guajardo reiteró que se trabajará con el equipo de transición de quien resulte electo presidente de México si la renegociación se extiende más allá de los comicios.
Videgaray mencionó que Estados Unidos ha flexibilizado algunas de sus posturas, pero no entró en detalles, incluso consideró que todavía existe una posibilidad de que los presidentes Enrique Peña Nieto y Trump sostengan una conversación telefónica con el fin de acelerar las negociaciones, según la agencia Sputnik.

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Opciones: el neoliberalismo y el programa social



 
 
PROCESO 
 

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde antes del inicio de las campañas electorales, el país percibía la existencia de dos opciones políticas básicas: el neoliberalismo y el programa social. Ya iniciada formalmente la lucha electoral, eso es lo que se ha confirmado.
Por más que la alianza del PAN con el PRD se haya querido presentar como un neoliberalismo blando con algunas concesiones a la izquierda, lo cierto es que Ricardo Anaya ha fracasado en su intento de articular un programa social.

Su propuesta de renta ciudadana universal, ideada para “rebasar” a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se ha desbarrancado ante su inconsistencia fisca y las críticas del panismo. Sobre el mentado “gobierno de coalición”, Anaya ya ha admitido que él lo nombrará, pero no en este momento. ¿Dónde quedaría la coalición?
Por su lado, José Antonio Meade reelabora puntos de López Obrador y formula propuestas que resultan deslavadas y extemporáneas. Por más que pretende hacer concesiones al programa social, el candidato priista genera hilaridad. Si AMLO plantea becas a todos los estudiantes del bachillerato (becarios sí, sicarios no), Meade las limita en cuantía y cobertura sólo a los jóvenes de familias de Progresa, una minoría en el país.
Mucho menos ha dicho que debe haber un sistema universal de becas en la enseñanza universitaria. El candidato priista promete lograr el 60% de matrícula en educación media superior, pero la Constitución marca a ésta como obligatoria, es decir, ya está prescrito en ley suprema llegar a 100%.
La pensión de adultos mayores es ofrecida por el priista sólo dentro del programa de Sedesol, que comprende una minoría y es una copia mal hecha de la pensión universal de la Ciudad de México, creada por AMLO. En todo tema social, Meade sigue extraviado. De las libertades y derechos, nada. ¡Qué desastre!
El neoliberalismo no es una ideología. Es un programa político tendiente a enterrar al Estado democrático y social, el cual se considera perjudicial para la libre empresa privada, la ganancia desregulada y el proceso de concentración y centralización de ingreso y riqueza. No sólo cuestiona el objeto y cuantía del gasto social, sino también repudia la regulación estatal sobre las estructuras empresariales y los llamados mercados. Es la dictadura del dinero, cuyo estado mayor tiene sus sedes en las grandes bolsas de valores e instituciones circundantes.
Como en todo proceso político, el neoliberalismo no ha conquistado una victoria aplastante, así como el Estado social tampoco ha desaparecido por completo. La lucha entre esas dos tendencias sigue su curso ante la ausencia, por lo pronto, de una tercera opción.
En algunos países, como México, las recetas neoliberales se han suministrado con cierta lentitud, pero cada seis años aumenta la dosis. Se ha llegado a privatizar yacimientos petroleros, lo cual no sólo es un insulto a la conciencia histórica nacional, sino un pésimo negocio para el Estado.
En América Latina hemos visto recientemente algunas sonadas derrotas políticas del Estado social, en especial en Argentina y Brasil. La primera, mediante la competencia electoral y, la segunda, a través de un canallesco golpe de Estado fraguado en el Congreso y la Judicatura.
En México, como en ninguna otra parte, no se va a hundir del todo el neoliberalismo, pero puede recibir un fuerte golpe con la derrota de sus representaciones políticas. De los cuatro candidatos que aún siguen en la contienda, tres son claramente neoliberales. Como se nota con la renuncia de Margarita Zavala, existe una presión para que sólo quede uno. Se puede seguir negando la existencia de la mafia del poder, sin embargo, se mueve.
Pero los estrategas neoliberales no toman en cuenta que Ricardo Anaya se presenta como un opositor, mientras José Antonio Meade encarna el continuismo priista, aunque lo niegue cada día. En consecuencia, si el oficialista Meade declinara en favor del opositor Anaya, a ojos de cualquiera ninguno de ellos sería lo que ha dicho ser.
Con cuatro, tres o dos candidatos, el esquema de dos opciones seguiría siendo vigente. Pero, con nuevos descartes (El Bronco y Meade), el punto sería aún más claro para todos: seguir en lo mismo o abrir un nuevo camino.

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Rechazan transportistas del Edomex cambiar sus unidades e instalar sistemas de seguridad

Foto
Taxistas del estado de México bloquearon varias horas la caseta de la carretera México-Toluca después de que les impidieron llegar a la residencia oficial de Los Pinos, donde protestarían contra las nuevas disposiciones para la renovación de concesiones de transporte público, publicadas en la Gaceta de Gobierno del 20 de marzo, las cuales los obligan a renovar sus unidades e instalar en ellas sistemas de seguridadFoto Cuartoscuro
Israel Dávila, Silvia Chávez y Javier Salinas
Corresponsales
Periódico La Jornada
Viernes 18 de mayo de 2018, p. 26
Unos 4 mil transportistas del estado de México, principalmente de municipios del Valle de Toluca y del corredor Cuautitlán-Ecatepec, protestaron frente a la residencia oficial de Los Pinos por las disposiciones que les obligan a instalar sistemas de seguridad en sus unidades y renovar aquellas que tengan más de 10 años de antigüedad, pues de lo contrario no podrán renovar su concesión.
Los taxistas congestionaron vías de acceso a la Ciudad de México, lo que afectó a miles de automovilistas.
A las tres de la madrugada salieron los primeros contingentes del Valle de Toluca. A las seis, cuando aumenta el flujo vehicular de Toluca, Tlalnepantla y Atizapán hacia la Ciudad de México, los accesos se volvieron intransitables.
La policía del estado de México colocó filtros para impedir el paso de los transportistas. En La Marquesa se quedaron más de 700 unidades, cuyos operadores regresaron a Toluca para protestar frente al palacio de gobierno.
En Naucalpan los inconformes se congregaron en el parque Naucalli y luego en un plaza comercial cercana al Toreo de Cuatro Caminos. De ahí, cientos marcharon hacia el Auditorio Nacional. En Ecatepec los transportistas avanzaron por la autopista México-Pachuca y la avenida Central.
La Secretaría de Movilidad mexiquense (Semov) informó que con las nuevas disposiciones se busca brindar seguridad a los usuarios y mejorar el servicio.
De acuerdo con un decreto publicado el 20 de marzo en la Gaceta de Gobierno mexiquense, para renovar un título de concesión de transporte se debe contar con un vehículo de modelo reciente que tenga instalado botón de pánico, videocámaras y sistema de geolocalización, a fin de que el Centro de Control y Gestión (CCG) de la Semov lo mantenga vigilado y pueda responder de inmediato ante una emergencia.
En el estado de México son frecuentes los asaltos y violaciones en unidades del transporte público Se calcula que 40 por ciento de los robos cometidos en la entidad ocurren en un taxi, microbús o autobús de servicio público.
La Semov informó que en el estado hay 178 mil concesiones de transporte, de las cuales 73 mil vencieron en meses recientes y 32 mil concluirán a finales de este año.
Raymundo Martínez Carbajal, titular de la Semov, dijo que la mayoría de los transportistas mexiquenses aceptaron la norma el año pasado a cambio de que se les permitiera elevar sus tarifas.
Más de 6 mil unidades ya cuentan con equipos de seguridad conectados con el CCG, y en 12 mil ya los tienen instalados, pero aún no están conectados al CCG. Se busca que para finales de año entre 50 mil y 60 mil unidades ya estén enlazadas.
Después de que los inconformes dialogaron con representantes de la Dirección de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República pactaron reunirse este viernes con el secretario de Gobierno mexiquense, Alejandro Ozuna, para iniciar negociaciones.

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"Opacidad" en el manejo de pensiones de Banobras


Patricia Muñoz Ríos
 
Periódico La Jornada
Viernes 18 de mayo de 2018, p. 10
Hay un silencio cómplice del dirigente del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de Banobras, Miguel Osorio Mota, sobre la opacidad en el manejo del Fideicomiso 2065 para el pago de pensiones, señalaron integrantes del comité ejecutivo que conformaron una disidencia.
Acusaron que en tres años no ha presentado información sobre estos fondos, que suman más de 21 mil millones de pesos, aceptó la disminución del servicio médico y ha permitido la reducción de 30 por ciento de la base de sindicalizados.
Asimismo, afirmaron que en la dirigencia de Osorio Mota se han perdido o reducido prestaciones ganadas durante décadas, y se les impuso el nuevo manual de remuneraciones, jubilaciones, derechos y obligaciones para los trabajadores de confianza, que entre otras cosas elimina prestaciones, como el derecho al servicio médico privado.
Refirieron que dicho manual fue aplicado a muchos bancos de desarrollo del país, pero el el gremio de Banobras fue el único que no negoció las condiciones, siendo que se recortan derechos fundamentales y se abrió la puerta para que desaparezcan los trabajadores de base.
Indicaron que Osorio Mota permitió el achicamiento del sindicato, con la pérdida de casi una centena de plazas de base, e incluso que se desconocieran las solicitudes de afiliación que han presentado trabajadores activos.
María del Rocío Pérez Barrios, secretaria de organización del gremio, así como los secretarios de acción política, Maricela Hernández Ochoa; de equidad de género, María de Lourdes Villalobos Hernández; de comunicación social y vivienda, Felipe Rangel Dorantes; y de acción deportiva y cultura, Iván Foronda, dieron cuenta de un serie de irregularidades del dirigente
También denunciaron que intentó poner a disposición de personal a integrantes de su propio comité; no ha celebrado asambleas de delegados ni rendido informes de finanzas, tampoco llevó a cabo plenos del comité ejecutivo nacional y aún así Osorio buscará la relección.

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El dólar, un enfermo terminal

 

CONTRALÍNEA
Autor:
La Habana, Cuba. El dólar estadunidense, el cual debe su supremacía entre otras circunstancias al ya superado acuerdo de Bretton Woods de julio de 1944 que dio origen al sistema monetario y financiero internacional, pierde fuelle como moneda de reserva del mundo.
Esa divisa tan devaluada tiene una enfermedad terminal, lo cual no significa que morirá mañana ni que ya esté en terapia intensiva aun cuando las grandes potencias financieras y comerciales se preparen de forma acelerada para asimilar cambios sistémicos profundos.
Sin un respaldo en oro desde que el presidente Richard Nixon se lo retiró en agosto de 1971, la economía de Estados Unidos, con un déficit presupuestario brutal y una deuda astronómica generadora de impresiones multibillonarias de billetes que lo debilitan en su raíz, es técnicamente el garante del dólar aunque no ofrece confianza por esas disfunciones que convierten a dicha divisa en factor de inestabilidad financiera.
Cuando los delegados a la conferencia de Bretton Woods designaron al dólar como la moneda de reserva más importante del mundo, en tácito reemplazo de la libra esterlina, se hizo con la idea de crear un sistema estable que evitara guerras comerciales y conjurara peligros para la paz.
En la conferencia se consideró que una moneda internacional no podría devaluarse nunca y, más allá del potencial del producto interno bruto del país que la arropara, estaría respaldada por una paridad fija en oro, el metal más valioso y recurrente, que fue acordada en 35 dólares por onza.
Salido indemne de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos inició la nueva era del mercado monetario y financiero con un gran almacenamiento del metal amarillo en las bóvedas de la Reserva Federal (FED), que en su momento de mayor esplendor llegó a sobrepasar las 20 mil toneladas métricas.
Las demás monedas fuertes en todos los continentes debían pasar bajo las horcas caudinas de la FED, el ente emisor del billete verde, que de alguna manera movía a su conveniencia la paridad de todas ellas ante el dólar.
Esto directamente maniobrando con las tasas de interés o mediante el Fondo Monetario Internacional (FMI), la entidad que otorgaba el permiso para la depreciación o apreciación de las otras divisas.
Pero apenas 24 años después, las reservas de oro de la FED cayeron en trance, en particular durante la crisis global de 1968, cuando los acreedores de Estados Unidos comenzaron a retirar de los bancos oro en lugar de dólares hasta dejarle solamente 9 mil toneladas.
Mientras, se aceleraba la emisión de dólares y con ello un proceso devaluativo de larga duración.
Se trataba de una crisis de confianza aguda hacia el gobierno de Estados Unidos, agravada por sus dificultades militares en la guerra de Vietnam. La reacción de acreedores y socios europeos, principalmente Alemania, Francia e Italia, fue poner a salvo sus reservas retirando oro en lugar de dólares.
La situación llevó al presidente Richard Nixon a retirar el respaldo de oro al dólar el 15 de agosto de 1971 y decretar la no venta de éste en las ventanillas de los bancos.
Pero la fiebre no fue atajada en la cuantía esperada, e incluso empeoró en 1972 cuando se produjo una verdadera estampida de los tenedores de dólar hacia el deslumbrante metal y otras divisas.
Casi medio siglo después de aquella “fiebre del oro”, sigue la corrida del metal amarillo, aunque de manera menos escandalosa, porque la desconfianza en el dólar es hoy por hoy con Donald Trump más fuerte y dramática que nunca.
Aquel viejo precepto de Bretton Woods de que el dólar no se devaluaría fue hecho trizas por Nixon y todos los presidentes posteriores, incluido Ronald Reagan, a quien se le atribuye junto a Margaret Thatcher la globalización neoliberal.
Un análisis que aparece en http://independent.typepad.com indica que desde el abandono de la paridad del oro en agosto de 1971, el dólar ha perdido más de 85 veces su valor nominal o de cambio.
Si el gobierno de Estados Unidos devaluara el dólar a su valor real con respecto al oro (1 mil 895 la onza en 2011), la devaluación tendría que ser 4 mil 388 por ciento ya que desde 1973 cuando la onza de oro costaba 42.22 no hubo una devaluación oficial.
Han pasado 7 años desde ese examen de valor y la relación dólar-oro se ha deteriorado muchísimo, más aún con Trump, en especial por un regreso nefasto a la política proteccionista que ya está desatando una peligrosa guerra comercial, lo mismo que se trató de evitar en 1944 en Bretton Woods.
Ante los desaciertos de Trump en política y economía, no es extraño que el mundo busque desligarse del dólar como en aquella época hicieron con la libra esterlina.
Al igual que entonces surgió Estados Unidos con una moneda presuntamente prodigiosa, una producción material muy solvente y un PIB envidiable, hoy también hay naciones que abren brechas hacia una relación financiera y monetaria diferente a la actual.
La prioridad no está en la moneda que sustituirá al dólar –aunque se habla de una guerra de divisas– pues el asunto va mucho más allá de esa circunstancia. La Organización de las Naciones Unidas incluso ha propuesto en varias oportunidades el uso de una moneda virtual y casi paralelamente surgen con potencia las criptomonedas.
Tampoco se vislumbra como necesaria otra reunión del tipo Bretton Woods para determinar la moneda que serviría de reserva internacional, en cambio sí se piensa qué sistema monetario y financiero internacional la respaldaría aun cuando en el horizonte no se ve ningún atisbo de respuesta y todo queda en el campo de la especulación.
Lo que sí está en el foco de atención de todo el mundo, pero en particular en los aliados europeos de Estados Unidos, son los permanentes déficits comerciales, presupuestarios y la enorme deuda externa de Washington que no parecen tener solución.
Además, son generadoras de mayores impresiones de billetes cuyo respaldo en la producción de bienes y servicios de Estados Unidos es cada día más dudoso.
Algunos economistas aseguran que hoy por hoy el mayor respaldo de la divisa estadunidense no procede de ese país, sino de los tenedores de dólares a quienes les cuesta bastante trabajo desprenderse de billones de billetes.
En cambio, están recibiendo la inflación que les exporta Estados Unidos, la cual puede aumentar enormemente si esa moneda se elimina como reserva internacional.
Es una encrucijada de la que Europa, China, Rusia y Japón están muy conscientes, y todos intervienen en la batalla de las divisas abiertas en el mismo inicio de este milenio con la aparición del euro que hizo visible la caída del dólar como moneda de reserva.
El momento es trascendente. Al depender técnicamente de la fortaleza de la economía de Estados Unidos, los países tenedores de dólares ya no están obligados a acumularlos para desarrollar sus actividades comerciales y lo más conveniente es salirse de su círculo de influencia, aunque hasta ahora no lo han podido lograr.
“Si el dólar dejase de ser la divisa de referencia mundial, Estados Unidos perdería el derecho a imprimir dinero para pagar su deuda y esto crearía problemas a la hora de pagarla”, advirtió Rafferty Capital Markets. El euro podría aprovechar esa coyuntura para ganar en preponderancia a pesar del abandono de Reino Unido de la Unión Europea.
A pesar de ser base económica y financiera, la cuestión de fondo en este caso tiene una connotación política estratégica atinente a todo el sistema capitalista, y consiste en el hecho de que un abandono del dólar como moneda de reserva internacional ineludiblemente será consustancial a una pérdida de liderato de Estados Unidos en el mundo, el cual ya está en precario con Trump por el rechazo que experimenta.
Las trompetas heráldicas ya suenan en viejo continente. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, fue claro y directo al expresar en el parlamento regional flamenco que Europa necesita reemplazar a Estados Unidos como líder mundial, puesto que Washington ya no desempeña ese papel.
Esas ásperas declaraciones las motivó el anuncio de Trump de retirarse del pacto nuclear con Irán, en las cuales Juncker se mostró convencido de que Estados Unidos ha perdido vigor como actor internacional.
Y en lugar de echar agua al fuego, la Casa Blanca le riega gasolina. Estados Unidos amenazó con imponer sanciones a las compañías europeas que hagan negocios con Irán, en represalia a la rebelión de sus aliados que se niegan a salir del pacto nuclear con Teherán.
Es una muestra más de que Estados Unidos se desentiende de los factores de equilibrio garantes, si no de la paz, al menos de la concordia, y doblemente peligroso si es coincidente con un cuestionamiento severo a la que todavía sigue siendo la divisa internacional más recurrida.
Luis Manuel Arce/Prensa Latina

Unasur, un proyecto que zozobra


 
PROCESO 
 

Hace menos de un mes seis países abandonaron la Unión de Naciones Suramericanas, la Unasur, ese proyecto brasileño que quería ser contrapeso de Washington­ en la región. Lo que nació como un organismo integrador en una década en la que la mayoría de las naciones sudamericanas estaban gobernadas por la izquierda, incluso moderada, tiene todas las trazas de estar naufragando ahora que la mayoría de los mandatarios conosureños son conservadores. Según especialistas, es previsible el fortalecimiento del Mercosur y de la Alianza del Pacífico, esquemas de integración económica y comercial que suelen obedecer los dictados de Estados Unidos.
BOGOTÁ.- La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), un mecanismo de integración creado hace una década bajo liderazgo brasileño, es hoy un proyecto que zozobra en medio del debilitamiento de Brasil y Venezuela y del viraje político –hacia el conservadurismo– que han experimentado varios países de la región.

El foro, nacido en mayo de 2008 y auspiciado por el entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva –hoy preso por cargos de corrupción–, lleva más de un año acéfalo por la imposibilidad de sus miembros de lograr un consenso para elegir a un nuevo secretario general.
Y en lo que parece ser un golpe demoledor al modelo integracionista que impulsó la Unasur, hace tres semanas seis de sus integrantes abandonaron el organismo, con la advertencia de que sólo regresarán si se garantiza un “funcionamiento adecuado” del organismo.
La salida de Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay y Perú no sólo dejó a la institución regional sin la mitad de sus miembros, sino que le quitó gran parte de su peso. Esas seis naciones concentran 85% de la población de América del Sur y generan 87% de su riqueza económica.
Las divergencias entre esos seis países y la dupla Venezuela-Bolivia hicieron crisis cuando esta última nación asumió, el pasado 17 de abril, la presidencia pro tempore de la Unasur, y quedó claro que sería inviable destrabar la elección de un nuevo secretario general, cargo que está vacante desde que el expresidente colombiano Ernesto Samper concluyó su periodo, en enero del año pasado.
Durante meses Venezuela y Bolivia habían obstaculizado la elección del nuevo secretario general al rechazar la candidatura del político y diplomático argentino José Octavio Bordón, única que se ha presentado hasta ahora. Según los estatutos, en ese foro las decisiones se toman por consenso y basta la oposición de uno solo de los miembros para crear un impasse­ como el que se presenta.
Samper dice a Proceso que la norma del consenso, que fue la que permitió un desarrollo armonioso de la Unasur desde su nacimiento, “se ha convertido en estos momentos en su mayor tragedia”.
De acuerdo con el exsecretario general del organismo, esta crisis puede superarse con una fórmula que le ha propuesto a los países miembros: elegir al nuevo titular por mayoría simple.
“Hasta ahí”, señala Samper, “es una cuestión que puede manejarse. Sin embargo, es claro que la declaración de los seis países que se retiraron de la Unasur podría tener una interpretación de carácter ideológico”.
Es un hecho que esas seis naciones tienen hoy presidentes de centroderecha que ven en ese mecanismo sudamericano de integración un espacio en el que confluyeron, bajo la batuta de Lula y el empuje del mandatario venezolano Hugo Chávez, los líderes izquierdistas que gobernaban la mayoría de países de la región en la década pasada.
Política pendular
En 2008, cuando se creó la Unasur, gobiernos de corte progresista dominaban el panorama político regional.
Lula en Brasil, Michelle Bachelet en Chile y Tabaré Vázquez en Uruguay, desarrollaban proyectos de sello socialdemócrata, mientras que Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Cristina Fernández en Argentina representaban a una izquierda más dura.
En ese entonces, 80% de la población sudamericana tenía presidentes de izquierda. Hoy ese porcentaje se ha invertido.
La llegada de Mauricio Macri y Michel Temer a las presidencias de Argentina (2015) y Brasil (2016) marcó el giro a la derecha de la región. El círculo se cerró en marzo pasado, cuando el empresario y político Sebastián Piñera asumió como mandatario de Chile, en reemplazo de Bachelet.
De esa corriente centroderechista que ahora es dominante en la región también forman parte los presidentes Juan Manuel Santos (Colombia), Horacio Cartes (Paraguay) y Martín Vizcarra (Perú).
Y fueron precisamente los gobiernos de Macri, Temer, Piñera, Santos, Cartes y Vizcarra los que decidieron apartarse de la Unasur por tiempo indefinido, en un hecho que tiene efectos prácticos, además de los políticos, porque mientras esta situación prevalezca los seis países dejarán de pagar al organismo las cuotas que les corresponden.
En esta crisis, los gobernantes centroizquierdistas de Ecuador, Lenín Moreno, y de Uruguay, Tabaré Vázquez, han llamado a la conciliación y buscan evitar el colapso del bloque.
Ecuador, país sede de la Unasur, y Uruguay apuestan a solucionar la crisis adoptando un sistema de votación para tomar decisiones, como el que propone Samper: de mayorías, no de consenso.
Un diplomático sudamericano consultado por este semanario en Bogotá señala que “el problema principal es que el sistema del consenso significa, en la práctica, que usted debe tener votaciones unánimes para dar cualquier paso, y esto ha sido aprovechado por Venezuela y Bolivia (los dos únicos países sudamericanos gobernados hoy por presidentes que reivindican el socialismo del siglo XXI) para obstaculizar todo”.
Esas dos naciones, dice la fuente consultada, “son las que han impedido, por razones ideológicas y de coyuntura política”, la elección de Bordón como secretario general.
La “coyuntura política” sería la grave crisis política, económica y social que enfrenta Venezuela, país al que se le acabó el músculo financiero –derivado de los altos precios del petróleo– que le dio protagonismo regional.
Venezuela realizará elecciones presidenciales el próximo domingo 20 en medio del mayoritario rechazo de la comunidad internacional a ese proceso, por considerar que no es democrático y que Nicolás Maduro se postula a la reelección con todo el aparato estatal a su favor.
En estas circunstancias, Venezuela busca impedir que la Unasur se sume al coro de voces y de foros multilaterales que cuestionan la legitimidad del régimen que encabeza Maduro, entre ellos la Organización de Estados Americanos, el Grupo de Lima y el Mercado Común del Sur (Mercosur), que el año pasado expulsó a ese país debido a una “ruptura del orden democrático”.
De acuerdo con Samper, la crisis en Venezuela “está haciendo difícil el manejo de Unasur” porque la mayoría de países del bloque considera inadmisible el silencio acrítico frente a lo que ocurre en esa nación, mientras que una minoría –encabezada por Bolivia– sostiene que se trata de un problema interno que no amerita ningún tipo de interferencia externa.
Una criatura brasileña
La fallecida excanciller mexicana Rosario Green solía decir que Brasil sólo tiene una política a la que le ha dado continuidad a través de su historia: la política exterior, cuyo proyecto estratégico ha sido el posicionamiento de la nación sudamericana como una potencia hegemónica en la región y con influencia global.
Esa visión fue la que condujo la década pasada a la creación de la Unasur.
Se trata de un esquema integracionista diseñado en el Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería brasileña, que comenzó a implementar en el año 2000, cuando el entonces mandatario, Fernando Henrique Cardoso, convocó a la primera cumbre de presidentes de América del Sur en la historia.
En ese encuentro –al que acudió como “observador” Jorge Castañeda, entonces asesor de política exterior del presidente electo de México, Vicente Fox–, Cardoso y sus invitados destacaron “la conveniencia de adoptar enfoques específicos suramericanos” relacionados con “la contigüidad geográfica y la comunidad de valores (que) conducen a la necesidad de una agenda común”.
Además acordaron estimular “la profundización del diálogo sobre seguridad en América del Sur”, una antigua aspiración brasileña que buscaba hacer contrapeso a la influencia de Washington en los temas de seguridad de la región.
El canciller de Brasil, Luiz Felipe Lampreia, validó “el concepto geográfico de América del Sur porque es una isla cercada de océanos”.
Desde la narrativa brasileña, la integración latinoamericana se transformó en una integración sudamericana de la que quedaron diplomáticamente excluidos Centroamérica, el Caribe y México.
El 1 de enero de 2003, cuando Lula asumió como gobernante de Brasil, los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y de Chile, Ricardo Lagos, estuvieron entre los invitados a la ceremonia.
Un diplomático chileno contó a este semanario que cuando Lula terminó su discurso, Fidel Castro le dijo al oído a Ricardo Lagos: “¿Te fijaste que no mencionó una sola vez a Latinoamérica? Sólo habló de Sudamérica”.
Una daga en el corazón
En diciembre de 2004, ya con Lula al mando de Brasil y con Hugo Chávez consolidado en el poder en Venezuela, nació en Cuzco, Perú, la Comunidad Sudamericana de Naciones, que cuatro años después se transformó en la Unión de Naciones Suramericanas, la actual Unasur, integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.
El nuevo esquema defendía el regionalismo abierto, pero ubicaba a Sudamérica como el articulador y el punto de partida de la integración de América Latina y el Caribe.
“Podríamos decir que Brasil construyó la Unasur y la Unasur construyó a Sudamérica, pero hoy vemos cómo este espacio se está quebrando porque descansó en dos factores que ya no existen: los altos precios de las materias primas, que le dieron crecimiento a la región, y la sintonía ideológica de la mayor parte de los gobiernos”, dice el doctor en ciencias políticas, Víctor Mijares.
El investigador del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de los Andes señala que, en la última fase del gobierno de Cardoso y durante los dos gobiernos de Lula (2003-2011), Brasil apostó por una reconfiguración geopolítica de la región en la que no le servía el concepto de Latinoamérica, porque ese espacio incluía la competencia de México.
Por eso, indica el experto, Brasil “se fue con una definición mucho más geográfica, física, en donde Sudamérica prácticamente era considerada una isla, y Brasil la mitad de la isla, lo que le dio a ese país una primacía importante en el sistema sudamericano, que era lo que buscaba, una ventaja política”.
El problema, considera Mijares, es que “es muy difícil ver a Sudamérica como una sola unidad, porque tenemos países, como Colombia, Venezuela y los propios Surinam y Guyana, que tienen una proyección muy importante hacia el Caribe”.
Samper señala que cuando se creó ese organismo, hace una década, “México estaba jugando la política de mirar hacia Estados Unidos, mientras que Brasil apostó por mirar a los semejantes, empezando por sus vecinos del sur.
“Mas recientemente, cuando México se dio cuenta de que no podía poner todos los huevos en la canasta de los Estados Unidos, una preocupación que se volvió tragedia con la llegada de Donald Trump (a la Casa Blanca), volvió a mirar hacia el sur”, asegura el exsecretario general de la Unasur.
Para Samper, hoy, más que ayer, la región está en condiciones de avanzar en un proceso de integración a través de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, aunque este organismo debería tener una secretaría ejecutiva que le diera una mayor operatividad.
Mijares puntualiza que el debilitamiento de la Unasur puede fortalecer otros esquemas de integración, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América –de la que forman parte Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua– y la Alianza del Pacífico, formada por Colombia, Chile, México y Perú.
Agrega que la retirada de Brasil de la Unasur, aunque sea temporal, es “una daga en el corazón” de ese organismo.
Brasil, dice, ha pasado por etapas en las que intenta tener una proyección global a partir de su poderío y de la hegemonía que ejerce en la región, pero en periodos de crisis internas, como la que vive en esta coyuntura –con lento crecimiento económico y una clase política salpicada por escándalos de corrupción–, se retrae al escenario doméstico.
El especialista en derecho y política internacionales de la Universidad Central de Venezuela considera que, ante las “pocas posibilidades de recuperación” de la Unasur, es previsible el fortalecimiento del Mercosur y de la Alianza del Pacífico, sobre todo si estos dos esquemas de integración económica y comercial se asocian para ingresar a los mercados del sureste asiático.
Samper considera que sería “un despropósito” que la región quede sin un organismo como la Unasur, precisamente cuando se está viviendo “uno de los peores momentos por cuenta de la política más agresiva que ha habido por parte de los Estados Unidos hacia el hemisferio en las últimas décadas”.
El canciller de Bolivia, Fernando Huanacuni, está buscando una reunión de cancilleres de los países de la Unasur –incluso de los socios que anunciaron su retiro– para intentar solucionar la crisis.
Este reportaje se publicó el 13 de mayo de 2018 en la edición 2167 de la revista Proceso.

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Bicentenario de Marx en el Perú

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Lima, Perú. Probablemente en todos los países del mundo se recuerde el 2018 como el Año del Bicentenario de Carlos Marx.
El Titán de Tréveris, en efecto, nació un 5 de mayo de 1818; pero esta vez en el mundo no se le recordará sólo por el día de nacimiento, sino también por el año, por su vida infinita y por una obra incontrastable.
Legado para todos. Es bien conocido el hecho que Marx no pudo –como quiso siempre–, vivir en Europa. Estuvo en Alemania, Francia y Bélgica pero fue expulsado del viejo continente y obligado a vivir en Londres, en la capital del Imperio Británico desde donde lideró una obra que los gobernantes de tierra firme consideraron contraria a sus más augustos intereses.
“El Moro”, como también se le llamara, supo encontrar en las islas británicas un clima de paz que le permitió pensar, escribir y trabajar para legar a la humanidad un ejemplo imperecedero de lo que es capaz una vida cuando se entrega, sin aspaviento alguno, a los verdaderos intereses de los pueblos.
Los que han hablado de Marx antes y ahora, coinciden en asegurar que fue un ser humano completo: periodista, filósofo, abogado, economista, político, pensador, revolucionario; pero, por encima de todo, un hombre de cultura.
Su formación académica le permitió conocer la historia de sus antepasados, y por eso supo de la vida del esclavo Terencio, que alcanzó su libertad después de muchos años de crueles sufrimientos. Pero conoció también el mundo griego y el romano: la historia de la humanidad en su más prístina trasparencia.
No fue casual que escogiera a Espartaco –el esclavo que se alzó contra el Imperio– cuando se trató de elegir a quién admiraba. De monumental cultura, Marx aspiró el pasado, lo recreó con vigor y esperanza, y lo proyectó hacia el futuro para preservar –como el Titán Prometeo– el destino de los hombres.
Mucho se ha escrito ya –y más se escribirá en el futuro– pretendiendo dibujar en el escenario de nuestro tiempo la imagen de este hombre que, sabio como pocos, fue modesto como nadie, y nunca quiso vincular su nombre al legado que dejara para la posteridad.
Los peruanos que han hablado de él, lo han hecho con soltura y fluidez. Pero ninguno ha dejado de vincular su herencia con José Carlos Mariátegui (Moquegua, 1895-Lima, 1930), el primer marxista de América. Y es que, para nosotros, ambas figuras se complementan, y se proyectan como un solo haz para alumbrar la conciencia de millones en todo el continente.

Coincidencias en la historia

Marx y Mariátegui tuvieron elementos de extrema afinidad. Por eso, en un estudio titulado “confluencias en la historia”, me permití que volver a Marx y a Mariátegui era –como decía Goethe– abrir un libro de siete sellos.
No porque sus vidas pertenezcan al pasado, sino porque reflejan un mundo ya vivido, que retorna en nuestro tiempo al escenario de nuestras luchas y asoma como un vigoroso reto para los hombres de hoy y de mañana.
Pero los peruanos advertimos que Marx y Mariátegui tuvieron coincidencias básicas que los perfilaron en la historia a partir de un sesgo imborrable: los dos arribaron al dominio del socialismo científico y lo convirtieron en una concepción del mundo y de la vida, en teoría y en doctrina, y también en guía para la acción.
Los dos fueron consecuentemente internacionalistas. Nunca juzgaron los hechos de un país desconectados del escenario mayor, ni de los acontecimientos de su tiempo. Ambos tuvieron una concepción mundial de la política, y nunca se dejaron encerrar entre los estrechos límites trazados a partir de fronteras creadas artificialmente por los hombres.
Ambos se definieron de manera categórica y radical ante el tema de la Revolución Social como un paso ineluctable para alimentar el progreso y el desarrollo de los pueblos. Alentaron –es verdad– la lucha por las reformas en el marco de la sociedad capitalista, pero subrayaron que ellas tenían siempre un límite; y que para acabar con la opresión capitalista y el trabajo asalariado, no bastaban; que era necesario un cambio radical y violento de la estructura de dominación vigente.
“La Revolución no sólo es necesaria –dijo Marx en La Ideología Alemana– porque la clase dominante ni puede ser derrotada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una Revolución logrará la clase que derriba, salir del cieno en que está hundida y volverse capaz de fundir la sociedad sobre nuevas bases”.
Y Mariátegui siguió escrupulosamente el mismo derrotero del amauta (sabio o maestro en idioma quechua), y sostuvo, en su momento: “Una Revolución no es un golpe de Estado, no es una insurrección, no es una de aquellas cosas que aquí llamamos Revolución. Una Revolución no se cumple sino en muchos años. Y con frecuencia tiene periodos alternativos de predominio de las fuerzas revolucionarias y de predominio de las fuerzas contrarrevolucionarias… La idea de la Revolución es lo que ha salvado al proletariado del rebajamiento”.
Un cuarto elemento en común fue la identificación de ambos con la lucha social. Marx jamás se desligó del combate de los trabajadores. Y siempre saludó con entusiasmo los avances de la clase obrera en materia de unidad, organización, conciencia y lucha.
Y esos pasos guiaron también el sendero de Mariátegui, que se empeñó siempre en seguir el rastro de la clase obrera en cada una de sus acciones.

Homenaje compartido

Por estos y otros muchos elementos compartidos, no debiera sorprender a nadie que los peruanos hayan puesto especial énfasis en la relación ideológica y política registrada entre Marx y Mariátegui en la celebración del bicentenario del autor de El Capital.
A la afinidad entre ambos se debió por cierto el hecho que el evento central del Bicentenario haya sido precisamente un Simposio dedicado a estudiar a Mariátegui a la luz de las ideas de Marx. Y que en él se haya registrado la intervención de 18 expositores que en seis mesas consecutivas, abordaron el tema los días 4 y 5 de mayo.
El escritor Eduardo Gonzales Viana, el presidente del Comité Peruano del Bicentenario, Gustavo Espinoza y dos destacadas personalidades del mundo intelectual, Víctor Mayorga y Gustavo Pérez Hinojosa, expusieron valiosas opiniones.
Disertaron Dorothea Ortmann, Humberto Ñaupas, Raimundo Prado, Vicente Otta, Francisco Chaparro, Arturo Ayala, Nelson Manrique, Katherine Sarmiento, José Luis Ayala, Luis Gárate, Ricardo Portocarrero, Héctor Béjar y Eduardo Arroyo.
El Simposio se desarrolló en la Casa Museo José Carlos Mariátegui y contó con una nutrida concurrencia. Los congresistas Alberto Quintanilla, en el acto inaugural, y Manuel Dammert, en el evento de clausura, abordaron con particular relevancia los temas del debate.
Se trató, ciertamente, de un debate amplio. Nadie soslayó la trascendencia de la obra de Carlos Marx ni desconoció en absoluto el papel de Mariátegui en su expresión peruana del socialismo.
El Simposio estuvo marcado por un emotivo acto celebrado en la explanada situada ante el monumento a José Carlos Mariátegui, en la séptima cuadra de la avenida 28 de Julio. Allí fue colocada una pequeña ofrenda floral destinada a resaltar los apreciables vínculos existentes entre el fundador del Socialismo Científico y el primer marxista de América.

Contexto latinoamericano

Es bueno remarcar el hecho que estas intervenciones –virtualmente todas– ayudaron a refrescar el pensamiento de los expositores y aludir al concierto continental, hoy que en nuestra América se libran duras luchas contra el Poder Imperial.
El proceso emancipador latinoamericano, la defensa de Cuba, el derrotero de la Revolución Bolivariana de Venezuela, la artificial crisis desatada contra la Nicaragua Sandinista, la ofensiva reaccionaria contra el proceso boliviano liderado por Evo Morales, y, en general, la ofensiva yanqui contra los pueblos de América Latina, colocan a todos ante nuevos retos y grandes tareas.
En forma paralela se registraron en el Perú otros eventos también significativos: las organizaciones comunistas existentes en el Perú –el Partido Comunista Peruano y el Partido Comunista del Perú (PCP), Patria Roja– celebraron una velada en la sede de Miro Quesada 360. Allí, Flor de María González –la secretaria del PCP– y Alberto Moreno, presidente– expusieron opiniones centrales referidas a Marx y a Mariátegui.
Y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos –en la Ciudad Universitaria– bajo el patrocinio colectivo de la Federación Estudiantil Universitaria y de núcleos activos que funcionan en las Facultades de Ciencias Sociales, Letras, Derecho y Economía, diversos docentes abordaron los mismos temas ante un numeroso auditorio juvenil.
Los homenajes a Marx y a Mariátegui continuarán en las próximas semanas y meses; sin lugar a dudas con el mismo espíritu, en el empeño por retomar banderas de clase y enarbolar los pendones del proletariado en un mundo particularmente sugerente, como el que hoy vivimos.
En el Perú, como en América y en el mundo, la huella de Marx señala el camino por el que transitan nuevas generaciones de luchadores en procura de construir lo que demandara Mariátegui: Un Perú Nuevo, dentro de un Mundo Nuevo.
Gustavo Espinoza M*/Prensa Latina
*Analista y exparlamentario peruano