viernes, 6 de julio de 2018

DECLARACIÓN POLÍTICA DE LA NUEVA CENTRAL DE TRABAJADORES DE MÉXICO

El pueblo de México acaba asestar un duro golpe a los partidos neoliberales que lo han mal gobernado durante los últimos 30 años. El descontento social acumulado, la persistencia de innumerables luchas de resistencia obrera campesina y popular en contra de la pobreza, el despojo, la injusticia y la represión encontraron en el 1 de Julio, el día y la hora, para ajustarle las cuantas a quienes se enriquecieron con el remate de los bienes de la nación y el desmantelamiento del carácter social de la Constitución Mexicana.
El PRI, el PAN y el PRD, quienes pactaron la imposición de las ultimas reformas estructurales neoliberales en el sexenio de Enrique Peña Nieto han quedado devastados por el alto porcentaje de más del 50% del electorado que voto a favor de Morena quien no solo obtuvo la presidencia de la república, sino también, la mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores, 17 de 29 Congresos Locales que se disputaron, así como el 80% de las alcaldías de la Ciudad de México. Esta mayoría de electores vio en la candidatura de AMLO y su partido Morena, la oportunidad de sacudirse al régimen de gobierno neoliberal que amenazaba con prolongarse por seis años más.
Millones de mexicanos, hartos de verse gobernados por la misma especie de políticos apátridas y corruptos, tomaron la decisión consiente de deshacerse de una buena parte de ellos y sus partidos políticos. Quedan otros más, que harán hasta lo imposible, por sumarse al cambio para remontar su derrota. Así se aprecia, en el repentino respaldo de destacados verdugos neoliberales que ahora ofrecen su apoyo incondicional al nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, concebimos que la insurrección cívica electoral del 1 de Julio, es por ahora, la expresión más contundente de la respuesta social a la descomposición del régimen político mexicano. Esta adoptará otras expresiones de lucha que, en sus nuevas y viejas vertientes, deberán trasladarse a otros ámbitos de la vida política, económica y social mexicana en la búsqueda de una verdadera transición democrática que permita liberar la fuerza de los trabajadores hoy oprimida por décadas de control corporativo y patronal de las organizaciones del proletariado; que le de a las comunidades indígenas y campesinas, urbanas y suburbanas la gestión de nuestros bienes comunes, que le de a las mujeres el derecho a ser sujeto y no objeto, que le devuelva a la nación la propiedad sobre sus recursos estratégicos, que haga justicia para los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, que entregue a nuestros jóvenes compatriotas la oportunidad de vivir sin tener que ser victimas del crimen organizado, que deposite verdaderamente en el pueblo las decisiones que determinen el futuro de la nación.
El cambio de rumbo ya esta en marcha.
La Nueva Central de Trabajadores asume que la lucha por una verdadera transformación democrática de México y por enterrar al nefasto modelo neoliberal aún está por delante. Advertimos del riesgo de que todo cambie para que todo quede igual, de que este acontecimiento histórico no conduzca a los cambios que está exigiendo el pueblo de México. Ya lo vivimos cuando el triunfo de Fox con el que se nos vendió el cuento de la “alternancia” para que nada cambiara. Hoy el signo de la victoria es distinto, pero ahí siguen los viejos poderes económicos y políticos listos para frustrar las aspiraciones populares y para inclinar a la nueva presidencia hacia sus intereses. Y ahí están también visibles las señales en el futuro gobierno y su partido de reciclar los residuos del viejo régimen y no trastocar de fondo sus nefastas políticas económicas neoliberales. Sin el protagonismo político de los trabajadores organizados, la derrota electoral de los partidos neoliberales puede convertirse en un simple reacomodo de fuerzas al interior del bloque dominante, en el desplazamiento de una fracción política por otra que entra al relevo para remontar la crisis de legitimidad del régimen de partidos.
A pesar de la importante victoria, el pueblo de México debe asumir que con la sola votación no hay garantías para que se cumplan sus reivindicaciones. Sólo la profundización de la participación y la organización del pueblo trabajador, de las comunidades, de los pueblos originarios, de los campesinos, de las mujeres y los jóvenes, puede ser la garantía del cambio verdadero.
Los trabajadores, en particular, no pedimos dádivas, sólo exigiremos que se respete por fin nuestra libertad de deshacernos del control corporativo, de los charros corruptos, de los sindicatos de protección y que no se obstaculice nuestro derecho de organizarnos en sindicatos auténticos. Que se incremente no sólo los salarios mínimos, sino los profesionales y, sobre todo, que se acabe con el ignominioso tope salarial.
La Nueva Central de Trabajadores llama a la constitución de un poderoso polo social que exija al nuevo gobierno el cumplimiento de sus compromisos hechos en campaña; que contrapese a los poderes económicos, políticos y mediáticos de siempre que buscarán mantener al país bajo su control o desestabilizarlo como lo han hecho en otros países; que empuje por llevar a la nación a una verdadera transformación democrática y social.
NUEVA CENTRAL DE TRABAJADORES
Ciudad de México a 5 de Julio de 2018.

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