lunes, 4 de junio de 2018

Investigan el universo a nivel macroscópico y nanoscópico y... ASTROFÍSICOS SE DECLARARON EN HUELGA

*Duró 11 horas y lograron que se resolvieran sus demandas.
*Fue vital la organización y la lucha para lograr mejores resultados.
*La huelga logró el aumento salarial y la reparación de violaciones al contrato colectivo.
Por Carlos Guillén Soriano,
Secretario de Prensa del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear
y colaborador voluntario de Frecuencia Laboral,
Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com   
En un ambiente de constantes agresiones contra los trabajadores y sus organizaciones, la huelga del Sindicato Unitario de Trabajadores del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (SUTINAOE), que a escasas 11 horas de colocar las banderas de huelga en sus instalaciones de Tonanzintla, la Sierra de Puebla y Cananea, logró una importante victoria, es oxígeno para el sindicalismo democrático. 
El resultado económico de esta huelga demuestra que, contra las afirmaciones de la burocracia del INAOE y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), sí existían los recursos para un incremento adicional al insuficiente 3.4% impuesto como tope al salario, pero que es necesaria la organización y la lucha para lograr mejores resultados.
La huelga logró además la reparación de violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) en aspectos como la contratación de técnicos académicos, creación de un fondo de ahorro o incluso el propio depósito del CCT y la situación de los trabajadores integrantes del comité ejecutivo del sindicato.
Desde hace más de un año, se llegó a acuerdos entre el sindicato y la administración de este centro de investigación sin que fueran cumplidos, con el pretexto de que CONACyT se oponía a ellos o que no había recursos suficientes. Fue necesario llegar a la huelga para que se cumpla lo pactado.
Antes de llegar el 30 de mayo a la huelga, el SUTINAOE tuvo innumerables obstáculos que superar, como el incumplimiento de las autoridades laborales en la notificación del emplazamiento a huelga a la institución o reuniones infructuosas en CONACyT en las que el organismo que debiera ser impulsor de la ciencia en México, negaba posibilidad de intervención o simplemente afirmaban funcionarios menores desconocimiento de la situación.
Se ha dicho que las huelgas se ganan o se pierden antes de estallarlas y hoy la experiencia del SUTINAOE lo confirma. Uno de los elementos centrales para el resultado del 30 de mayo, es la coordinación construida con sindicatos de otros Centros Públicos de Investigación (CPI's) con quienes se concertaron fechas, propuestas, documentos e incluso las prórrogas a los emplazamientos.
Así se hizo con los sindicatos del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, del Centro de Investigación Científica y Estudios Superiores de Ensenada, del Colegio de la Frontera Norte.
El otro aspecto central que llevó a la victoria fue la organización de los trabajadores. En lo interno, se estudiaron todos los aspectos, los económicos, los legales, la logística de la huelga. Para ello, trabajó el Comité Ejecutivo y se integraron las comisiones necesarias. No quedó nada a la improvisación.
En esta coordinación participaron también los sindicatos del Centro de investigaciones Biológicas del Noroeste, del Colegio de la Frontera Sur, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, el del CONACyT e incluso se trabajó con los sindicatos de otros centros de investigación que no dependen directamente de CONACyT como el SUTIN. La unidad, es claro, es una de las componentes de la victoria.
Un aspecto que no podemos dejar de lado es la guerra sucia contra el sindicato en huelga. No habían pasado ni tres horas del inicio del movimiento, cuando ya circulaban calumnias que fueron dirigidas hacia investigadores de otras instituciones, buscando generar condiciones de aislamiento a la huelga y seguramente tratando de evitar que su ejemplo cundiera en otros centros públicos de investigación. Se propaló que no se había avisado con tiempo de la suspensión de actividades y que había investigadores secuestrados en las instalaciones.
Se trató de descalificar al movimiento diciendo que no había un solo investigador dentro del movimiento y que los huelguistas eran un grupo de delincuentes que sólo querían retener las instalaciones.
Este tipo de calumnias y la rapidez con que se propagaron sólo pueden explicarse por la preocupación que generó entre la burocracia de los CPI's y CONACyT, el grado de organización y coordinación lograda por una decena de sindicatos para defender no solo sus salarios y contratos colectivos, sino las condiciones para hacer investigación científica en CPI's y otros centros de investigación, así como para participar en la discusión sobre la política científica en México. 

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