jueves, 21 de junio de 2018

Doctrina y programa político-económico del utilitarismo de Jeremy Bentham





I. Los movimientos populistas que radicalizan la democracia directa para limar el filo elitista de la democracia representativa que se olvida del pueblo en cuanto toma el poder, son atraídos con propuestas para atender a los trabajadores de todas las actividades. De entre los populismos está el utilitarismo, doctrina y programas que puso en circulación el pensador Jeremy Bentham (1748-1832). Inglés, se convirtió en divulgador universal, ya que incluso John Stuart Mill (1806-1873) reflexionó sobre el utilitarismo, la libertad política, moderar el gobierno de las mayorías para dar acceso a las minorías, etcétera. Lo útil es un concepto de la economía y Bentham con ello buscó los fines del bienestar (que no muy lejos generó el Estado de Bienestar). La utilidad es usada como sinónimo de bienestar y así es como Bentham lo introdujo en su doctrina moral-ética favorable a la democracia. Y ahora que los populismos están a la vista en las luchas políticas –de izquierda y derecha– para atender a sus respectivas clientelas electorales, este libro de Manuel Escamilla Castillo (RBA, Coleccionables), es buena ayuda para ilustrarnos sobre el programa político utilitarista donde, directa o indirectamente, abrevan los políticos del populismo democrático de izquierda.
II. Para Bentham era necesario impulsar reformas radicales en democracia, completando la representativa o indirecta con la directa, calificada de populista. Escoger a los mejores hombres y mujeres para lograr un gobierno constitucional con responsabilidad de quienes detentan los cargos; publicitando sus actos y estableciendo sus obligaciones y facultades para impedir el abuso del poder. Reducir la presión fiscal. Combatir la corrupción. Fomentar una prensa para ventilar los puntos de vista de la opinión pública. Ejercer el buen gobierno democrático abierto a la crítica. Implantar la seguridad social. Promover igualdad y progreso con reformas y cambios. Mantener los fines del liberalismo político por medio de leyes como sus medios. Implantar un “radicalismo democrático” y con su “teoría utilitarista, o sea el mayor beneficio social, como principio supremo de la moralidad”, resolver los problemas de la pobreza. Asistió al brillante estallido de la Ilustración (lector de Kant y Rousseau). Y promovió la democracia constitucional (atento a los logros de la Revolución estadunidense y francesa) que se vertebró sobre los principios del imperio de la ley, la división de poderes (estudioso de Montesquieu) y el respeto a los derechos del hombre y del ciudadano.
III. Reformó el derecho penal para racionalizar el sistema carcelario, eliminando la tortura como castigo y estableciendo pruebas para acusar. En su libro: Código constitucional para uso de todas las naciones y gobiernos que profesen opiniones liberales, pide usar la democracia para controlar a los gobernantes. Y fijó en el contrato social la relación sociedad-gobernantes. La novela: Casa Desolada de Charles Dickens, retrata los vicios que Bentham se propuso desterrar. “La seguridad no solo influye sobre el disfrute de la libertad en el ámbito político de la democracia, para eliminar la violencia”. Si hay todo un programa político-democrático, económico de justicia distributiva y bienestar social y de establecerlos como fines del derecho positivo escrito con un sentido ético-moral y cristiano, entonces nada como darse a la lectura y estudio de las obras de Jeremy Bentham, particularmente: Principios Rectores de un Código Constitucional para cualquier Estado. Código Constitucional para uso de todas las Naciones y Gobiernos que profesen opiniones de liberalismo político. Gestión a favor de los pobres. Plan para reforma parlamentaria. Una introducción a los principios de la moral y la legislación. Tratados de legislación civil y penal. Donde se pronuncia por limitar la corrupción de los gobernantes e intereses corporativos; y como bien dice Manuel Escamilla: “Esta conclusión se trasplantó después a la teoría de la democracia que hizo el jurista y pensador austríaco Hans Kelsen”. Pues si el objetivo de los gobernantes debe ser el bienestar común, también lo es la máxima felicidad de los ciudadanos.
Ficha bibliográfica:
Autor:   Jeremy Bentham
Título:   Bentham
Editorial:              RBA, Coleccionables, 2015 (con traducción de Manuel Escamilla Castillo)
Álvaro Cepeda Neri

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