martes, 26 de junio de 2018

Contundente paro en Argentina ante el fracaso del diálogo y la política, señala líder de la CGT

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▲ Aspecto de la avenida 9 de Julio, ayer en Buenos Aires, donde no hubo servicio de transporte público y la mayoría de comercios permanecieron cerrados en acato al paro general contra la política económica del presidente Mauricio Macri.Foto Xinhua
Stella Calloni
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 26 de junio de 2018, p. 22
Buenos Aires
El paro general contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ajuste, los despidos, la pobreza, los tarifazos, la inflación, el intento de reforma laboral y para exigir la apertura de negociaciones salariales (paritarias) libres, convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) con el apoyo de todas las centrales sindicales y gremios independientes, fue contundente en toda Argentina; los sindicatos y partidos de izquierda bloquearon por un momento los accesos a la ciudad y marcharon luego hacia el obelisco, en el centro de esta capital, ante la vigilancia por parte de un megaoperativo de fuerzas de seguridad.
Fueron acompañados por trabajadores y directivos de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) con el persianazo (cierre de comercios), productores y otros sectores que nunca habían participado, considerándose el paro más grande en años recientes, mientras partidos y gremios de la izquierda más radical se manifestaron en diversos lugares y convergieron en el Obelisco para un acto final.
No hubo trenes ni autobuses, ni aviones, ni Metro... las calles estaban vacías y gran cantidad de negocios y restaurantes permanecían cerrados. Hubo un altísimo nivel de acatamiento en toda Argentina y un paro general en un país significa el fracaso del diálogo social y también el fracaso de la política, dijo Juan Carlos Schmid, dirigente de la CGT.
Añadió que su gremio llegó a esta determinación después de haber agotado todas las instancias en los diversos plazos institucionales para encontrar alternativas. Y para que nadie tenga dudas, ¿saben por qué paramos? Paramos para poder seguir trabajando, expresó.
El presidente Mauricio Macri y sus funcionarios se refirieron de manera despectiva al paro. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, dijo que no sirve para nada.
Yo he escuchado a lo largo de toda la mañana una pregunta de manual que hace el periodismo, ¿y mañana qué? y este paro cuesta tanto. Miren, en el último mes se han perdido 11 mil millones de dólares sin ningún paro general en la República Argentina. ¿De quién es responsabilidad eso? ¿De la CGT?, expresó, y concluyó: El gobierno tiene que corregir su programa económico.
Héctor Daer, del gremio de la Sanidad, que integra el triunvirato de los dirigentes de la CGT, recordó que desde diciembre de 2015 hasta hoy hubo una inflación de 95 por ciento. Fueron favorecidos impositivamente los sectores que más ganan y más tienen: el agropecuario y las mineras, y nosotros seguimos siempre tributando desde nuestro salario, desde el IVA, desde el impuesto a las ganancias. Destacó las propuestas que se intentaron con el gobierno al que le planteamos que cuidara el empleo, el poder adquisitivo del salario, que cuidara la salud de los trabajadores, y no hubo respuesta porque no tiene la voluntad política de proteger a los trabajadores.
Carlos Acuña, el tercero del triunvirato dirigente, habló de que hay una nueva oportunidad y agregó que esperan que el gobierno haya leído bien el paro de hoy. Si la gente está bien no va a parar. Hoy la gente está mal, uno tiene que saber interpretar esta situación y tiene que convocar al paro cuando se agota el diálogo. El hambre no espera, la tenemos ahí en la mesa de muchas familias de la República, concluyó.
Con mayor firmeza hablaron los dirigentes de las Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA), como Hugo Yasky, para quien el paro fue una señal de rechazo absoluto al FMI y advirtió: garantizamos que no vamos a abandonar la calle ni un instante.
Su colega de la CTA autónoma, Pablo Micheli, expresó su satisfacción por la respuesta contundente de los trabajadores y trabajadoras y aseguró que no pararon por los dirigentes sindicales (como afirmó el ministro Triaca), sino porque tienen conciencia de que hay que frenar este modelo económico que nos lleva a la destrucción de Argentina.
La cúpula de la Iglesia católica recordó que el paro es un derecho cuando no hay respuestas de los que tienen la responsabilidad de hacer algo. El obispo Jorge Lugones, presidente de la Comisión Episcopal, señaló: cuando vemos que en una democracia hay excluidos, hay pobres, hay quienes pasan hambre viviendo en condiciones infrahumanas, sin trabajo, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no está funcionando bien.
Lugones, jesuita como el papa Francisco, consideró que una democracia sana supone la participación de todo el pueblo: la inclusión, la integración que implica dar oportunidad, ser corresponsable. Es una responsabilidad y un compromiso de todos, en especial de los dirigentes, y agregó que cuando en una nación como la nuestra, en la que hay tierra suficiente para que todos seamos propietarios, riqueza suficiente para que todos tengamos una vida digna, alimentos para un número de personas varias veces mayor que el número de sus habitantes, y sin embargo, hay muchos argentinos que no tienen techo ni tierra, ni trabajo, que comen menos de los necesario y donde hay una grave desnutrición infantil, es obligación llamar fuertemente la atención de los gobernantes y de todos los sectores de la sociedad acerca de esos problemas, porque por algún motivo la democracia y la sociedad están fallando.

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