viernes, 4 de agosto de 2017

Marcha la ANUEE, del Zócalo a la Cámara de Diputados.


La CFE se niega a cumplir acuerdos con los usuarios

Patricia Muñoz Ríos
 
Periódico La Jornada
Viernes 4 de agosto de 2017, p. 15
Lejos de cumplir con los acuerdos firmados con la Asamblea Nacional de Usuarios de Energía Eléctrica (ANUEE), para regularizar y aplicar borrón y cuenta nueva a quienes han sufrido de los altos cobros de luz y de los llamados recibos locos, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ha emprendido una campaña de represión para desmovilizar la protesta de los ciudadanos que han sido víctimas de abusos en las tarifas de este servicio.
La ANUEE sostuvo que la represión es la respuesta que le está dando este gobierno al conflicto de los usuarios de la luz.
Indicó que la CFE busca retractarse de la negociación firmada en la minuta del pasado 23 de mayo en la que se comprometía a constituir una cartera vencida de usuarios a los que se les otorgaría la condonación y se les crearía una cuenta nueva.
Poco antes de iniciar una movilización de cientos de usuarios en Cuautitlán Izcalli, en el estado de México, representantes de la organización denunciaron esta campaña. Al término del encuentro fueron detenidos con violencia Alfredo Mendoza Hernández, Roberto Alemán González y Julio Flores Cruz, miembros de esta asamblea.
Los detenidos fueron trasladados a las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) en Naucalpan de Juárez.
Reactivarán expedientes
Ramón Silva Bautista, representante también de esta organización en Chalco, se encontraba en una reunión con usuarios, cuando miembros de las Fuerzas Especiales del estado de México se lo llevaron y lo golpearon, luego fue presentado al agente del Ministerio Público, de donde fue trasladado a la Cruz Roja, por los golpes que presentaba.
Además de las amenazas de que se reactivarán los expedientes contra los líderes de este movimiento, la semana pasada en los municipios de Atizapán de Zaragoza y Chimalhuacán, también hubo actos de represión contra los integrantes de la ANUEE, por lo que esta organización indicó que continuará con las movilizaciones para hacer cumplir al gobierno federal con los acuerdos pactados.

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A contrarreloj la puesta en marcha de la reforma en justicia laboral: STPS

Patricia Muñoz Ríos
 
Periódico La Jornada
Viernes 4 de agosto de 2017, p. 15
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) enfrenta presiones presupuestales para llevar a cabo la puesta en marcha de la reforma en materia de justicia laboral, que contempla la desaparición de las juntas de Conciliación y Arbitraje –federal y locales–, el que los juicios laborales sean atendidos en juzgados del Poder Judicial y la creación de un organismo de conciliación
El titular de la STPS, Alfonso Navarrete Prida, indicó que la dependencia enfrenta el reto de solventar la instrumentación de esta reforma, que es constitucional. Hizo ver que la secretaría tiene asignado un presupuesto similar al del inicio de administración y el monto de recursos alcanza para menos por el efecto inflacionario.
¿Qué problemas, y qué presiones presupuestales está enfrentando en este momento la secretaría? Hay una muy importante que tiene que ver con un reto constitucional, que es la puesta en marcha de la reforma al sistema de justicia laboral y la tenemos que enfrentar pronto, dijo el funcionario.
Hizo ver que la vacatio legis, periodo que transcurre desde la publicación de la reforma hasta su entrada en vigor, se vence en febrero de 2018 y la administración termina el último día de noviembre del próximo año, por lo que la dependencia necesita moverse con agilidad, con prisa y tiene que ser muy eficaz, ya que se tiene que solventar el compromiso constitucional, aunque no hay muchos recursos para ello.
Este hecho genera a toda la secretaría una presión muy fuerte en una época de reducción del gasto público, por lo que se está trabajando en una disminución de costos en otras áreas.
Por lo pronto, se están usando tecnologías para digitalizar los expedientes, lo que significa que al cerrar las juntas y que los asuntos los retome el Poder Judicial, no le pasará cientos de miles de expedientes, sino un sistema, lo que le permitirá disminuir costos, indicó Navarrete.
También planteó que 60 por ciento de los asuntos que se ventilan por ejemplo en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje no son temas laborales, sino de seguridad social, muy injustos, porque muchos son de derechohabientes que reclaman sus derechos; trabajadores que no pueden cobrar sus pensiones, están mal calculadas sus jubilaciones o no designaron beneficiarios y otros similares y hay una cerrazón de las instituciones. Casos que van a disminuir por miles con el nuevo esquema.
Según Navarrete, a pesar de la presión presupuestal, no va a haber afectación de un solo derecho laboral de un solo trabajador ni de la secretaría, ni de las juntas.

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Un sexenio de falsa paz laboral


 
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CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En México hay paz y estabilidad laborales, producto de sus políticas de concertación, diálogo y buenas condiciones económicas de los trabajadores, según el gobierno de Enrique Peña Nieto. Desde finales de 2016, el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, presume que durante más de 40 meses no ha habido huelgas de jurisdicción federal.
El 17 de abril, en la residencia oficial de Los Pinos, el funcionario dijo que iban 44 meses sin huelgas de ese tipo; lo repitió ahí mismo el 1 de mayo pasado, durante el acto conmemorativo del Día del Trabajo y, en una entrevista realizada por el reportero de Proceso, Carlos Acosta Córdova, el jueves 20 habló de “45 meses sin huelgas”.
Todo un récord, aunque los datos oficiales de la dependencia a su cargo lo desmienten.
El pasado 10 de marzo, este reportero solicitó información a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) –folio 0001400030817– para conocer el número de huelgas y emplazamientos. De la respuesta obtenida se desprende que desde el inicio del sexenio a febrero pasado hubo 22 paros legales, siete de los cuales ocurrieron en el Estado de México, de donde son originarios Peña Nieto y Navarrete Prida.
Entre las huelgas realizadas en territorio mexiquense destacan, por su duración, cuatro de la industria textil, que se iniciaron en octubre de 2013. Tres de ellas concluyeron en marzo de 2015 y una terminó en agosto de 2016.
En algunos casos las huelgas duraron pocos días, algunas de las iniciadas en 2013 se prolongaron hasta este año: la de los sindicatos Revolucionario de Trabajadores de la Industria Química, en Jalisco; la de Trabajadores de la Industria de Radio, Televisión, Similares y Conexos, en Sonora, y la de Trabajadores de Servicios y Transporte en General, en Querétaro.
En la entrevista con el reportero Carlos Acosta, el titular de la STPS finalmente admitió una huelga: “Este país lleva 45 meses sin una sola huelga federal… hubo una en Durango, del sindicato de Napoleón Gómez Urrutia, y la respaldamos, como lo voy a seguir haciendo –son trabajadores– y se resolvió.
Domicilio conocido
La tarde del 16 de febrero, el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN) estalló la huelga.
En su pliego elemental, los paristas reclamaban por el incumplimiento de 12 cláusulas del contrato colectivo del trabajo, exigían también el servicio médico, el abasto inmediato de medicamentos y denunciaban irregularidades en el sistema pensionario.
El rector, Jesús Valenzuela, desconoció la huelga, aunque declaró al diario Vanguardia que no había logrado que la Secretaría de Hacienda reconociera algunas cláusulas del contrato, en tanto pedía a los trabajadores renunciar a prestaciones y contribuir a que las nuevas contrataciones se dieran bajo otras condiciones.
La UAAAN, de presupuesto federal, está ubicada en el ejido Buenavista, de Saltillo, Coahuila. Si bien el campus es grande, tiene las instalaciones más o menos concentradas en torno al viejo casco de hacienda que ocupa su rectoría, de manera que se trata de un “domicilio conocido”, así sin nomenclatura. Eso sirvió de pretexto a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) para declarar la huelga ilegal, si bien el paro se mantuvo durante tres semanas.
La huelga de la UAAAN no aparece en la lista remitida por la STPS, pues no tuvo reconocimiento legal y sólo fue uno de los 6 mil 375 emplazamientos registrados en 2016.
Entre diciembre de 2012, cuando se inició el gobierno de Peña Nieto, y febrero de 2017 sumaban 33 mil 417 emplazamientos de jurisdicción federal que finalmente se conjuraron.
El incumplimiento de un requisito –como ocurrió con la UAAAN–, se ha vuelto un criterio constante de la JFCA, cuyo titular, Jorge Alberto Juan Zorrilla Pérez, “es un empleado sin autonomía de hecho respecto al titular del Trabajo”, afirma el laboralista Manuel Fuentes Muñiz.
Doctor en derecho laboral por la Universidad Autónoma Metropolitana, Fuentes Muñiz asegura que, además, desde el inicio del sexenio de Peña Nieto, la JFCA y las instancias de conciliación declaran improcedencia de huelga antes de que esta estalle, con el afán de inhibirla o forzar la negociación y terminar archivando expedientes.
Sin embargo, apunta, la procedencia o improcedencia no está prevista en la Ley Federal del Trabajo, por lo que la actuación de la JFCA es ilegal. Con ello, consigue diferir audiencias y luego imponer otras argucias. Mientras eso sucede, el secretario Navarrete llega a amenazar a los movimientos de trabajadores.
La alineación corporativa
Los dirigentes del sindicalismo oficial no desmintieron la versión de Navarrete Prida. Renovada su relevancia corporativa e invitados frecuentes a la residencia oficial de Los Pinos –a la que fueron poco asiduos durante los dos sexenios panistas–, simplemente callaron.
Desde el 1 de mayo de 2013, cuando los dirigentes de los corporativos sindicales y la cúpula de cámaras y organismos empresariales volvieron a reunirse en Los Pinos, las buenas relaciones entre los llamados factores de la producción se han convertido en presunción constante.
Aquella ocasión, el hoy extinto dirigente cetemista Joaquín Gamboa Pascoe arrancó los aplausos de sus compañeros dirigentes, al defender las reformas estructurales –la laboral incluida–, condenar las protestas del magisterio disidente y reiterarle a Peña Nieto –amenazado el Pacto por México, de cuya mesa se levantaron temporalmente PAN y PRD– que “el pacto de los trabajadores con él” era para siempre. Además, dijo, los sindicalistas de hoy “somos amigos de los empresarios”.
En enero pasado, el tono sindical varió ligeramente. Ahora encabezada por Carlos Aceves del Olmo, la CTM fijó una postura más crítica, exigiendo medidas eficaces pues sostuvo que cada dos meses se reunía el Comité Nacional de Productividad –que preside Peña Nieto– sin llegar a acuerdos ni acciones concretas.
No obstante, estuvieron prestos a firmar con Peña Nieto una reedición del Pacto de Solidaridad, el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, que se proponía enfrentar las adversidades económicas derivadas del arribo de Donald Trump a la Casa Blanca y por la liberalización en el precio de las gasolinas que detonó protestas en diferentes regiones del país.
El 17 de abril, la cúpula del corporativismo sindical mexicano acudió otra vez a Los Pinos. En manos de Peña Nieto, los dirigentes fueron por la toma de nota y a que el mandatario tomara protesta al presidente entrante del Congreso del Trabajo, que esta vez correspondió al cetemista Aceves del Olmo.
Navarrete Prida, artífice de esos cónclaves gremiales, fue el primero en hablar. Y lo hizo sobre el sindicalismo posrevolucionario; es decir, el priista, que devino convocatoria para entender el momento del país y actuar en consecuencia, con base en el diálogo.
En entrevista, Fuentes Muñiz observa la irrealidad de esta última expresión, pues los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, actualizados a febrero pasado, reflejan que 24 millones de trabajadores ganan dos salarios mínimos o menos. La cantidad de trabajadores, en efecto, representa 47% de la población ocupada.
Navarrete Prida no ha sido el único que insiste en el récord sin huelgas del sexenio. Zorrilla Pérez presumió el 22 de noviembre pasado el mismo récord, afirmando que no hubo ninguna huelga en los 36 meses previos. Insistió en la cifra, asegurando que las 17 huelgas vigentes eran anteriores a Peña Nieto.
Sin embargo, Zorrilla mintió, pues conforme a la respuesta a la solicitud realizada a la STPS, un mes antes de su informe –el 23 de octubre de 2016– estalló una huelga en Siderúrgica del Golfo y otra en Sistemas Estructurales y Construcciones, ambas en Tamaulipas, de jurisdicción federal.
Con todo y los datos, los funcionarios peñanietistas mantienen el mensaje sobre el récord de cero huelgas y la habilidad conciliadora que, en palabras del presidente de la JFCA, constituye “una paz laboral consolidada”.
Fiel al dato, el funcionario expresó el 22 de noviembre: “En la Junta Federal fomentamos el diálogo y entendimiento entre los factores de la producción, utilizando la conciliación como un mecanismo primordial para consolidar la paz laboral (pues) transcurrieron 36 meses ininterrumpidos sin que hubiera estallado una sola huelga”.
Este reportaje se publicó en la edición 2126 de la revista Proceso del 30 de julio de 2017.

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Más empleos formales… peor pagados


 
PROCESO 
 
Consultado sobre las rimbombantes cifras de creación de empleo que el presidente Peña Nieto ha proclamado por todo el país en las últimas semanas, sorprende que uno de sus altos funcionarios puntualice: no todos son nuevos empleos, son altas en el Seguro Social y se combinan con la formalización de viejos empleos. De todas formas, apunta, se trata de una buena noticia porque “las altas tasas de informalidad y la subcontratación son el principal problema del mercado laboral mexicano”.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- “Por el llamado bono demográfico que registra hoy el país, actualmente ingresan al mercado laboral 800 mil jóvenes por año; pero a principios de 2020, en poco más de dos años, ya serán 1 millón de jóvenes los que demanden, por primera vez, un puesto de trabajo.
“Para que México pudiera absorber cada año la demanda de jóvenes que ingresan al mercado laboral, debió tener un crecimiento económico superior a 4%, y debe tenerlo de casi 5% para la próxima década, de manera sostenida durante los siguientes 20 años.
“Pero la realidad es que hemos tenido un crecimiento promedio de 2% en los últimos 30 años, que es absolutamente insuficiente. Lo que nos dice la historia, hasta el día de hoy, es que el modelo (económico) no ha alcanzado, y esa es la realidad, ahí están los números, no necesito decir más.”
Quien afirma todo eso no es ningún académico especializado en el mercado laboral, tampoco un político de oposición por fuerza crítico del gobierno federal, ni un líder de una organización de la sociedad civil de las ya muchas que tienen bajo la lupa las acciones del gobierno en turno.
No. Es el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, el encargado de la política laboral del país, justo el hombre que debe vigilar que esté en orden el mercado laboral.
El funcionario aceptó la entrevista con Proceso luego de varias semanas en que el presidente Enrique Peña Nieto se desgañitaba por todo el país gritando que en su gobierno se había creado la mayor cantidad de empleos “nuevos y formales” –“casi 3 millones”, dijo el viernes último– como en ninguna otra administración en la historia del país.
–Ciertamente, señor secretario, lo que dice es bien sabido, pero sorprende que lo diga un miembro del gabinete presidencial y sobre todo que no se haga eco del tono triunfalista del discurso presidencial. Por las cifras que utiliza, me queda claro que no comparte la idea de que todos esos empleos de que habla el presidente sean realmente nuevos.
–El crecimiento económico del país, como dije, ha sido de 2% en promedio. Cada punto porcentual, cada punto de crecimiento económico, genera más o menos 200 mil empleos. En realidad han sido 400 mil empleos nuevos, si fuera por crecimiento económico; para los 2 millones 800 mil empleos que ha dicho el presidente, la tasa de crecimiento del país sería mucho mayor de 4%.
“¿Qué es lo que en realidad ha pasado? Que hay una migración muy importante de empleos que eran informales, hacia la formalidad. Eso ocurrió. ¿Por qué le llaman ‘nuevo empleo’? Yo no utilizo esa palabra, yo utilizo ‘altas al Seguro Social’, para que se reconozcan las dos realidades, una es nuevo empleo y otra cosa es formalización, porque además el trabajo de formalización le corresponde mucho a la Secretaría (del Trabajo). Son empleos nuevos y empleos viejos que se formalizaron. La realidad es que es una combinación.
“¿Por qué le llaman nuevo empleo, entonces? Porque antes ‘no estaba’, no existía en los sistemas de seguridad social, pero en realidad es formalización. El nuevo empleo real se genera con crecimiento económico, con nuevas industrias, con empresas que cambian y contratan más gente.
“Ahora, el fenómeno de la formalización ha sido muy bueno en México, es un gran desafío. Hoy la pregunta que se hace el mundo, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) por ejemplo, es cómo hacerle en el mundo, en una perspectiva de por lo menos de cinco o 10 años de bajo crecimiento económico, para generar empleo, en un mundo donde, además, las nuevas tecnologías desplazan generaciones.”
–Creo que no hay que regatear méritos. Chamba es chamba, como dice la gente, y es mejor que estar en la calle. Sin embargo, las espectaculares cifras de empleo–nuevo o formalizado– del presidente, en el contexto que usted señala, de un crecimiento económico bajo frente a un fuerte crecimiento demográfico, necesariamente tienen tras de sí enormes presiones, deficiencias y aun deformaciones en el mercado laboral del país. ¿Qué hay atrás de todo eso, secretario?
–Que tenemos una alta tasa de informalidad laboral. Una altísima tasa de subcontratación (outsourcing), un problema que quizá sea el más serio que tiene en este momento el mercado laboral mexicano. No tenemos mecanismos claros de capacitación o de certificación de habilidades en oficios, que le permitan al trabajador concentrarse en un área de su actividad con una garantía de oficialidad en lo que hace y que esto le permita elevar el nivel de sus ingresos.
Navarrete Prida, abogado y maestro en derecho penal por la UNAM, procurador general de justicia del Estado de México en los sexenios de Arturo Montiel y parte del de Enrique Peña Nieto, señala:
“Es una realidad que tenemos un mercado laboral de bajo costo en términos de lo que se gana, con una alta volatilidad, donde se emplea una gente un día de una cosa y otro día de otra cosa.”
Y esto último ha sido resultado, dice el también exdiputado federal priista, de que “la capacitación históricamente la hemos vinculado al tema educativo, que desde luego es un igualador social muy importante de mediano plazo, pero para efecto de los trabajadores en el corto plazo no es la educación el mecanismo para certificar que eres hábil en algo. Puedes tener la prepa terminada y otra persona apenas la secundaria, pero uno es mucho mejor en instalaciones eléctricas que el que tiene la prepa”.
Remata: “Es muy caro lo que tenemos hoy por hoy: crecimiento económico insuficiente, alta presión demográfica, a través de los años un crecimiento, repito, que no corresponde a una realidad demográfica y por lo tanto una alta concentración dentro de muchos factores. Una alta concentración del nivel del ingreso con una distribución muy inequitativa.
“Resultado: pues tenemos una sociedad compleja, una sociedad con una gran tensión social, en donde hay entidades federativas que tienen detrás de ellas una demanda de justicia social histórica, frente a otras cuyos problemas son totalmente distintos y que han tenido a ese México ganador, que es capaz de competir en otras regiones del planeta.”
Datos engañosos
Las cifras oficiales le dan la razón al secretario del Trabajo. Por razones demográficas, la Población Económicamente Activa es cada vez mayor y, en consecuencia, la Población Ocupada también.
Lo preocupante es que entre las personas que tienen un trabajo cada vez son más las que tienen salarios más bajos. Y cada vez menos las que tienen salarios altos. Como el INEGI sólo tiene información consolidada de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) hasta el primer trimestre de 2017, el reportero hizo el ejercicio de comparar ese trimestre con todos los primeros trimestres anteriores, hasta el primero del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.
De ahí se desprenden estos datos, por niveles de ingreso clasificados por el INEGI:
Trabajadores que ganan hasta un salario mínimo: primer trimestre de 2017 (1T17): 7.4 millones de personas, 14% de la población ocupada. 1T16: 7.9 millones (16%). 1T15: 6.7 millones (13%). 1T14: 6.5 millones (13%). 1T13: 6.3 millones (13%). 1T12: 6.4 millones (13%). 1T11: 5.7 millones (12%). 1T10: 6.1 millones (13%). 1T09: 5.6 millones (13%). 1T08: 5.5 millones (12%). 1T07: 5.8 millones (13%).
Entre otras conclusiones, destaca que en el primer trimestre del quinto año de gobierno de Peña Nieto había 1.7 millones de personas más con ese ingreso que en igual año de la administración anterior. Y respecto de la población ocupada en cada uno de esos dos años, el porcentaje fue mayor en dos puntos porcentuales en el caso de Peña Nieto. Aunque el trimestre más severo fue el primero de 2016, con casi 8 millones de personas ganando apenas un mínimo o menos, 16% del total de quienes tenían un trabajo en el país.
Trabajadores que ganan más de uno y hasta dos salarios mínimos: primer trimestre de 2017 (1T17): 14.3 millones, 28%. 1T16: 13.8 millones (27%). 1T15: 12.6 millones (25%). 1T14: 12 millones (24%). 1T13: 11.9 millones (24%). 1T12 11.5 millones (24%). 1T11: 10.7 millones (23%). 1T10: 10.9 millones (24%). 1T09: 10.4 millones (23%). 1T08: 9.2 millones (12%). 1T07: 9.3 millones (21%).
Lo mismo: con Peña Nieto creció, nominal y porcentualmente, el número de personas con ingresos tan bajos, con un tope de dos mínimos.
Trabajadores que ganan más de dos y hasta tres salarios mínimos: 1T17: 11.2 millones (22%). 1T16: 10.5 millones (21%). 1T15: 10.2 millones (20%). 1T14: 11 millones (23%). 1T13: 10.1 millones (21%). 1T12: 11.5 millones 22%). 1T11: 10.2 millones (22%). 1T10: 9.7 millones (21%). 1T09: 9.2 millones (21%). 1T08: 10.5 millones (24%). 1T07: 9.4 millones (22%).
Un tope salarial de tres mínimos –240.12 pesos diarios; 7 mil 203.6 al mes en 2017; 174.18 pesos diarios y 5 mil 225.4 mensuales en 2011– ya es un ingreso más decoroso. En ambas administraciones las cifras absolutas y relativas son muy parecidas, pero que 22% de la población ocupada, igual en una y otra administración, en el mismo año y trimestre, estén en el mismo rango de ingresos, no deja bien parado al gobierno de Peña Nieto, pues no llegó a su quinto año luego de una severa crisis económica que destruyó empresas y empleos, como le tocó vivir a Felipe Calderón.
Trabajadores que ganan más de tres y hasta cinco salarios mínimos: 1T17: 6.6 millones (13%). 1T16: 6.4 millones (13%). 1T15: 7.6 millones (15%). 1T14: 7.4 millones (15%). 1T13: 7.9 millones (16%). 1T12: 7.2 millones (15%). 1T11: 7.8 millones (17%). 1T10: 7.7 millones (17%). 1T09: 7.9 millones (18%). 1T08: 7.6 millones (17%). 1T07: 7.9 millones (18%).
Aquí es donde empieza a aclararse la realidad de los empleos de la era Peña Nieto. Los datos son impecables: quienes ganan más son cada vez menos. Los primeros trimestres de 2016 y 2017 bajó radicalmente el número de personas que tenían como tope un ingreso de cinco salarios mínimos –400.2 pesos diarios; 12 mil 006 mensuales este año; 365.2 diarios y 10 mil 956 mensuales el año pasado–, tanto en la cantidad de personas como en su proporción respecto de la población ocupada.
Trabajadores que ganan más de cinco salarios mínimos: primer trimestre de 2017 (1T17): 2.7 millones de personas, 5% de la población ocupada. 1T16: 3 millones (6%). 1T15: 3.4 millones (7%). 1T14: 3.4 millones (7%). 1T13: 3.6 millones (7%). 1T12: 3.9 millones (8%). 1T11 3.9 millones (9%). 1T10: 3.9 millones (9%). 1T09: 4.7 millones (10%). 1T08: 5.2 millones (12%). 1T07: 5 millones (11%).
No hay duda: los mejores salarios, para el grueso de la población, pasaron de largo en esta administración. El dato del primer trimestre de este año es el peor de los dos últimos sexenios. En sus discursos triunfalistas, Peña Nieto se jacta de que en la administración pasada no sólo no se crearon empleos, sino que se perdieron.
Pues sí. Eso pasa cuando se atraviesa una crisis económica y financiera internacional que desplomó casi 4% la economía nacional y que llevó al desempleo a niveles históricamente altos.
Pero lo que dicen los datos oficiales es que en el gobierno anterior fueron los empleos mal pagados los que más se perdieron. En los años de la severa crisis, 2008 y 2009, resulta que hubo 5.2 millones de mexicanos, 12% de la población ocupada, con salarios mayores a cinco mínimos, en el primer caso, y 4.7 millones de personas, 10% de todos los ocupados, en el segundo.
Y en esta administración peñanietista, del inicial “Mexico’s moment”, el de las grandes reformas estructurales, resulta que los mejores salarios se los lleva apenas una mitad de personas, en cantidad y en porcentaje, en comparación con el tan criticado gobierno anterior.
Nada tienen que ver las 2.7 millones de personas, 5% de la población ocupada, que ganan más de cinco salarios mínimos actualmente, con los 4.7 millones de trabajadores, 10% del total de quienes tenían un trabajo en 2009, el peor año de la última recesión internacional.
Desde otra óptica, los mismos datos revelan una peor distribución de los ingresos. Tan sólo comparando el primer trimestre de este año, que es el quinto de la actual administración, con igual trimestre y mismo año de la administración pasada, se tiene que quienes ganan hoy menos de un salario mínimo y hasta un máximo de tres mínimos, son 33 millones de personas, 64% de una población ocupada de 52 millones de personas. Es decir, casi dos de cada tres personas que trabajan tienen un ingreso dentro de ese rango.
Seis años antes, en el primer trimestre de 2011, eran 26.6 millones de personas, casi 58% de una población ocupada de 46 millones de personas, las que ganaban entre menos de un mínimo y hasta tres salarios mínimos.
En el otro extremo, el de los más altos ingresos, las cosas están así: en el primer trimestre de este año, 9.7 millones de personas, casi 19% de las que trabajan, perciben entre más de tres mínimos y por arriba de los cinco mínimos. Poquito menos de dos por cada 10.
En el sexenio anterior, tan denostado por Peña Nieto, en ese rango de ingresos, los más altos, había 11.8 millones de personas (2.1 millones más que con EPN), casi 26% de la población ocupada (siete puntos porcentuales más). Poquitito más de cuatro de cada 10 o uno de cada cuatro.
Nada que presumir en materia de empleo y sus remuneraciones en esta administración. Aunque sí hay que reconocer dos cosas: la distribución de los nuevos empleos y la disminución de la tasa de informalidad.
Lo dice así Navarrete:
“Que haya 2 millones 800 mil mexicanos –la entrevista fue hecha antes de que Peña Nieto subiera la cifra a 3 millones– que antes no tenían seguridad social, es un dato importante para México. Que de estos 2 millones 800 mil, 42% sean mujeres es un dato para bien; que más de un tercio de ellos sean de jóvenes, su primer empleo, es un dato para bien; que la mitad de todos esos nuevos empleos sean para personas de más de 40 años e incluso más de 60, es un dato para bien, en un mundo en el que el desplazamiento de una generación, a la que yo pertenezco, es terrible porque la recomposición de capacidades frente a la velocidad de los cambios hacen muy difícil en la vida cotidiana tener capacidad de competencia, sobre todo en tecnologías de la información; que el mercado esté equilibrado en eso, es un dato para bien.”
Respecto de la informalidad, Navarrete dice que la actual administración se inició con una tasa de 60% de informalidad –respecto de la población ocupada– que le dejó la anterior administración, y que la actual ha logrado bajarla a 56%, lo cual significa que tuvo que haber un aumento en la productividad, necesariamente, y por tanto el país se ha hecho más competitivo, como lo reconoció el Foro Económico Mundial, que el año pasado subió a México 16 posiciones en el ranking mundial de competitividad.

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Archivada la denuncia por corrupción, Temer va por la reforma al sistema de pensiones


Sputnik y Dpa
 
Periódico La Jornada
Viernes 4 de agosto de 2017, p. 23
Río de Janeiro.
La reforma al sistema de pensiones será una de las prioridades del presidente de Brasil, Michel Temer, luego de que la Cámara de Diputados archivó este miércoles la denuncia por corrupción que pesaba en su contra, lo que impidió que fuera suspendido del cargo.
Las cuentas de Brasil no pueden caer en un descontrol absoluto, tenemos que retomar y concluir la reforma al sistema de pensiones, aseguró este jueves el ministro de la Casa Civil (primer ministro), Eliseu Padilha, en declaraciones al portal de noticias G1.
Temer adelantó el pasado miércoles por la noche que continuaría con la agenda reformista, al anunciar también modificaciones al sistema tributario, minutos después de que la cámara baja archivó la denuncia en su contra.
La reforma al sistema de las pensiones es uno de los pilares de la política económica del gobierno surgido tras la destitución de la presidenta Dilma Roussef en agosto de 2016. El plan económico de Temer pretende establecer por primera vez una edad mínima para la jubilación y de esta manera frenar el déficit de las arcas públicas, así como garantizar el futuro de las pensiones.
Sin embargo, la iniciativa –que obliga a modificar la Constitución, lo que exige un amplio consenso parlamentario– quedó en suspenso el pasado mayo, cuando estalló la crisis política al salir a la luz los audios que involucraban a Temer en delitos de corrupción.
La propuesta llegó a ser aprobada en una comisión especial en la cámara, pero la tramitación se congeló, en parte por falta de los apoyos necesarios y en parte porque el gobierno dio prioridad a las maniobras políticas para archivar la denuncia que podría costar el cargo al jefe de Estado.
La reforma al sistema de pensiones prevé que los hombres se jubilen a los 65 años y las mujeres a los 62, y exige un mínimo de 25 años de contribución para acceder a una jubilación.
La iniciativa generó en su momento un fuerte rechazo que incluyó protestas en las calles.
Lo mismo ocurrió con la reforma laboral, aunque esta sí fue aprobada.
Por lo pronto, Joesley Batista, el empresario que denunció a Temer por corrupción, calificó de día de vergüenza la jornada del miércoles, en la que la Cámara de Diputados impidió que el mandatario fuera suspendido para ir a juicio.

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Peña es “un empleado maltratado” por “su jefe” Trump: Maduro


 
PROCESO
 
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El presidente venezolano Nicolás Maduro dijo sentir “vergüenza” de su homólogo mexicano Enrique Peña Nieto, quien –subrayó– se comporta como “empleado maltratado” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Y no quedó ahí, el venezolano también llamó “cobarde” a su par mexicano por sus críticas a la Asamblea Constituyente que será instalada este viernes 4 en Caracas.
“Da vergüenza Peña Nieto. Escúchame desde Venezuela: da vergüenza que te dejes tratar así, como un empleado maltratado. Yo veo a Peña Nieto como un empleado maltratado, abusado por su jefe Donald Trump. ¡Ah, con Venezuela sí te metes!”, reclamó el venezolano en una de sus habituales apariciones televisivas.
De acuerdo con un despacho informativo de la Agencia France Presse (AFP), documentos publicados recientemente por The Washington Post revelan transcripciones de conversaciones en las que Trump amenaza a Peña Nieto con suspender todo diálogo bilateral si mantiene su posición de no pagar el muro fronterizo que el estadunidense prometió en campaña.
“Si vas a decir que México no va a pagar por el muro, entonces no me reuniré más contigo, porque simplemente no puedo vivir con ello (la negativa)”, indica la transcripción de la plática telefónica y que publicó el diario este jueves en su página de Internet.
De acuerdo con Maduro, la orden pública que Trump dio a Peña Nieto fue: “Si usted sigue diciendo que no va a pagar el muro entre México y Estados Unidos, no me reúno más con usted”.
Añadió: “Si yo fuera presidente de México, me iría con el pueblo mexicano y una mandarria (martillo gigante), y tumbara todos los muros que me separan con Estados Unidos, y no permitía la construcción de ese muro, pero de frente, con valentía, como lo haría Emiliano Zapata, como lo haría Pancho Villa, valiente, como lo haría Lázaro Cárdenas”.
México, uno de los países más críticos del gobierno de Maduro, impulsó en la Organización de Estados Americanos (OEA) una reunión de cancilleres para discutir la crisis política venezolana, y también desconoció los resultados de la Asamblea Constituyente elegida el 30 de julio.
Y Videgaray sale al quite
Un par de horas después de la postura de Nicolás Maduro, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, respondió vía Twitter al mandatario venezolano con el siguiente mensaje:
“Presidente @NicolasMaduro: cobarde es quien usa el poder del estado para desmantelar la democracia y arremeter contra su propio pueblo.”.
No así ante lo publicado este jueves por The Washington Post, noticia que durante todo el día fue difundida ampliamente por los medios nacionales y locales del país.

fUENTE

‘‘No digas que no vas a pagar’’ el muro, exigió Trump a Peña

David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 4 de agosto de 2017, p. 4
Nueva York.
Donald Trump exigió a Enrique Peña Nieto que aunque reconocía que México no pagaría por el muro fronterizo, ‘‘no le puedes decir eso a la prensa’’, y hasta amenazó con romper su relación con su par mexicano sobre el tema y ofreció tropas estadunidenses para el combate contra la droga en el país vecino, según una transcripción clasificada de la Casa Blanca del diálogo telefónico entre los dos mandatarios ocurrido el 27 de enero.
La transcripción de la llamada, obtenida y publicada por The Washington Post, muestra que Trump, quien había tomado posesión hacía poco, estaba obsesionado en cómo maniobrar públicamente en torno a su promesa electoral de construir un muro fronterizo pagado por México, indicando que reconocía que ese país no lo pagaría, pero necesitaba que Peña Nieto dejara de declararlo públicamente.
Trump le dijo que el muro ‘‘es la cosa menos importante de lo que estamos hablando, pero políticamente podría ser la más importante’’. Agregó: ‘‘Si vas a decir que México no va pagar por el muro, entonces yo no quiero reunirme más con ustedes, porque no puedo vivir con eso’’.
Trump regresó al tema varias veces: ‘‘Sobre el muro, ambos, tú y yo, tenemos un problema político’’, al señalar que, dada su promesa electoral, ‘‘yo tengo que tener (sic) que México pagará por el muro; lo tengo que tener… Yo he estado hablando de eso por un periodo de dos años’’.
Enseguida, Trump le propuso a Peña Nieto que dejaran de hablar del asunto, y que ambos deberían de decir: ‘‘Lo resolveremos’’, en lugar de ‘‘que tú digas ‘nosotros no pagaremos’ y yo diciendo ‘nosotros no pagaremos’’’.
El mandatario mexicano rehusó, al afirmar que ‘‘mi posición ha sido y continuará siendo muy firme, diciendo que México no puede pagar por el muro’’. Es aquí cuando Trump exigió: ‘‘Pero no le puedes decir eso a la prensa. La prensa se irá con eso, y yo no puedo vivir con eso’’.
De hecho, la llamada se inició con Peña Nieto declarando a Trump que ‘‘es completamente inaceptable que mexicanos paguen por el muro que ustedes están pensando en construir’’ y, reconociendo el ‘‘pequeño margen político’’ que tiene Trump sobre el asunto, le dijo:
‘‘Yo tengo una falta de margen político como presidente de México para aceptar esta situación’’. En ese momento, el mandatario mexicano instó a su homólogo estadunidense a buscar una manera para superar la disputa sobre el muro para poder abordar los temas de cooperación bilateral en los ámbitos económicos, comerciales y de seguridad.
Al final de la conversación sobre este punto, Peña Nieto insistió en que lo del muro es ‘‘un tema relacionado con la dignidad de México y tiene que ver con el orgullo nacional de mi país’’. Pero al último, el mandatario mexicano sugirió a su homólogo estadunidense: ‘‘Dejemos de hablar del muro’’ para buscar una solución ‘‘creativa’’ y no dejar que esto se quede como un obstáculo a la cooperación bilateral entre nuestros países.
En otra parte de la conversación, Trump comentó sobre el ‘‘masivo problema de drogas’’ en ‘‘su país’’, acusando que esas drogas provienen o cruzan por México. Pasó a caracterizar a los capos de los cárteles mexicanos como ‘‘pretty touch hombres’’, y señaló que ‘‘estamos dispuestos a ayudarte con eso… pero tienen que ser noqueados y ustedes no han hecho un buen trabajo para noquearlos’’. Agregó que se tiene que trabajar sobre eso de manera conjunta, y señaló que ‘‘tal vez tus militares les tienen miedo, pero nuestros militares no, y te ayudaremos con eso al 100 por ciento porque está fuera de control –completamente fuera de control’’.
Aquí Peña Nieto señaló que el narcotráfico en México está ‘‘en gran medida apoyado por los montos de dinero y armas ilícitos que provienen de Estados Unidos’’.
Presiones económicas
En otras partes de la conversación, realizada apenas una semana después de ocupar la Casa Blanca, Trump amenazó con imponer aranceles hasta de 35 por ciento sobre importaciones mexicanas, ya que no podía aceptar el déficit comercial que su país tiene con México. ‘‘Yo fui votado sobre la base de que estamos perdiendo tanto dinero a México en torno a empleos, fábricas y plantas mudándose a México. No podemos hacer eso más y te tengo que decir que no es sostenible’’. Agregó que ese ‘‘impuesto fronterizo’’ es lo que él favorece, pero que por ahora está esperando, a solicitud de su yerno (Jared Kushner), para que él trabaje sobre un acuerdo con Luis Videgaray –pero que si no lo logran, está listo para imponer esos aranceles y dejar de tener reuniones sobre el asunto.
Cuando Peña respondió que esta es una propuesta nueva, Trump interrumpió afirmando que no tiene nada de nuevo, que lo había dicho durante toda su campaña. Peña Nieto buscó otra ruta para invitar a un diálogo sobre estos temas en beneficio a ambos países y señaló que hay consecuencias de un cambio en la relación económica, incluido en el ámbito de la migración, y que por tanto el mejor camino es el que promueve el desarrollo económico en ambos países. Trump respondió que hablando de migración, por eso ‘‘tendremos el muro, porque no queremos que la gente cruce la frontera… ya tenemos suficiente gente cruzando la frontera, queremos frenarlo en frío’’.
Pero entre amenazas y exigencias, Trump también intentó ser ameno, afirmando a su contraparte mexicana: ‘‘Tú y yo siempre seremos amigos, no te preocupes’’. Desde el inicio de la conversación señaló que ‘‘para ser honesto, yo no quería una reunión, no quería reunirme con Luis (Videgaray Caso), no quería reunirme con México… Sólo fue por la muy buena relación que Jared Kushner (yerno y asesor presidencial) tiene con Luis, que estos dos decidieron reunirse y discutir, pero yo no estaba verdaderamente a favor de esa reunión’’.
No queda claro a cuál de todas las reuniones se estaba refiriendo, pero en otras partes de la conversación retoma el punto de que la negociación entre los dos mandatarios estaría en manos de ‘‘Jared y Luis’’.
En este tono ‘‘amable’’, Trump afirmó que si ambos logran resolver los conflictos sobre la frontera y el comercio, ‘‘podremos casi volvernos los padres de nuestro país; casi, no exactamente, ¿ok?’’
Y bromeó con su contraparte: ‘‘Yo quiero que seas tan popular que tu pueblo llamará por una enmienda constitucional en México para que puedas concursar de nuevo por otros seis años’’. Poco antes de colgar, ambos hablaron de su mutuo interés en promover una relación amistosa y próspera para ambos países.
Mientras Peña Nieto siempre se dirigió a Trump como ‘‘señor presidente’’, el estadunidense a lo largo de la conversación usó el nombre propio de su homólogo.
Las transcripciones fueron basadas en los apuntes de personal de la Casa Blanca que monitoreó las llamadas de Trump para producir lo que se llama un ‘‘memorando de conversación’’, y que son circuladas entre los altos niveles de la casa presidencial y otros funcionarios.
Aunque partes de estas estas llamadas ya se habían reportado, las transcripciones completas obtenidas por The Washington Post siguen siendo clasificadas, y ofrecen por primera vez el diálogo oficial completo.
El rotativo también obtuvo y publicó la transcripción de lo que fue una de las llamadas más controvertidas del nuevo presidente con su contraparte del país aliado, Australia.
Ambas llamadas

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