viernes, 28 de abril de 2017

Este 1º de Mayo... ¡¡¡TODOS VAMOS A MARCHAR!!!


Huelga por reforma laboral paraliza principales ciudades de Brasil

Periódico La Jornada 

viernes, 28 abr 2017 08:17

Jubilados de Mexicana presentan queja ante la CNDH por represión de agentes

César Arellano García
 
Periódico La Jornada
Viernes 28 de abril de 2017, p. 14
Trabajadores jubilados de Mexicana de Aviación interpusieron una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) contra el Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) y la Secretaría de Seguridad Pública capitalina por la represión del cuerpos de granaderos el pasado lunes, cuando se dirigían al Zócalo capitalino.
De acuerdo con el documento, del cual tiene copia La Jornada, una de las señoras de la tercera edad fue golpeada en el pecho con los escudos de los policías. Los trabajadores en retiro señalaron que no fue la única, pues cuando estaban afuera del recinto capitalino algunas jubiladas tenían golpes.
En entrevista, Fausto Guerrero Díaz señaló que ese día caminaban tranquilos, sin generar disturbios, nos llovieron golpes de todos lados. Incluso hay jubilados e integrantes de El Barzón Popular, que encabeza Crescencio Morales, y quienes los apoyan en el movimiento, que después de una valoración médica les colocaron collarín. Hay videos en los que se observa cuando los uniformados golpearon a las compañeras.
El presidente de la Asociación de Jubilados, Trabajadores y Ex trabajadores de la Aviación Mexicana lamentó la actuación de los policías, pues expresó que en los años que llevan realizando marchas para exigir el pago de sus pensiones vitalicias, nunca los habían golpeado.
“Fuimos robados por Gastón Azcárraga, ex presidente del consejo de administración de la aerolínea y del Grupo Posadas. Lamentamos mucho que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes nos quiera dar el estoque final arrebatándonos el patrimonio más valioso de Mexicana que son rutas y slots”.

Fuente

Lamenta la CIDH que México no acate sus recomendaciones

José Antonio Román
 
Periódico La Jornada
Viernes 28 de abril de 2017, p. 7
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) lamentó los insuficientes avances del Estado mexicano en el cumplimiento de las recomendaciones presentadas desde diciembre de 2015 sobre casos en los que persisten violaciones graves a los derechos humanos, incluso con la colusión de autoridades con el crimen organizado y una impunidad casi generalizada.
Advirtió que en este tiempo prácticamente ha sido ignorada la recomendación de desarrollar un plan concreto para el retiro gradual de las fuerzas armadas de tareas de seguridad pública y la recuperación de éstas por las policías civiles.
En su informe anual 2016, en cuyo capítulo quinto incluye el seguimiento a las recomendaciones enviadas a varios países de la región, entre ellos México, la CIDH señala que el número de operaciones de vigilancia del territorio, espacio aéreo y mares nacionales por las fuerzas armadas, ya sea Ejército o Marina, se incrementó 26.5 por ciento entre el primero de septiembre de 2015 y el 31 de julio de 2016, según datos oficiales.
Tampoco existe, agrega, un plan específico para el fortalecimiento de la capacidad de las policías civiles con la finalidad de realizar las tareas de seguridad pública conforme a los estándares internacionales en derechos humanos.
En 87 páginas, el informe sobre México repasa las recomendaciones en temas de seguridad, tortura, desapariciones forzadas y por particulares, ejecuciones extrajudiciales, acceso a la justicia, derechos de la comunidad lésbico-gay, de las mujeres, niños y adolescentes, indígenas y migrantes.
Analiza brevemente los casos de ejecuciones de Tlatlaya, Apatzingan y Tanhuato, la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayoztinapa, Guerrero, y el mecanismo de seguimiento implementado por la propia CIDH para este caso particular.
En todos los casos, tanto en los primeros como en los últimos, hay diversas y múltiples omisiones e incumplimiento de las recomendaciones, afirma.
Para 2016 continúan siendo de especial preocupación los elevados números de desapariciones, de homicidios sin una debida investigación, así como las denuncias de tortura, la situación de inseguridad de personas o grupos más expuestos por razones de discriminación histórica o por sus actividades, como las mujeres, la niñez, las personas migrantes, pueblos indígenas, defensoras de derechos humanos y periodistas, quienes son víctimas de asesinatos, desapariciones, secuestros, tortura, amenazas y hostigamientos, dice el reporte de seguimiento.
Si bien reconocie que hay avances legislativos, la CIDH considera que el reto del Estado mexicano es cerrar la brecha existente entre su marco normativo y el reconocimiento a los derechos humanos con la realidad que experimenta gran número de habitantes cuando buscan justicia pronta y efectiva.
La CIDH realizó una visita in loco entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre de 2015, y el 31 de diciembre del mismo año emitió el informe Situación de derechos humanos en México, en el que planteó varias recomendaciones al gobierno mexicano, a las que se refiere el reporte de seguimiento.
En ese tiempo, entre otras cosas, el Informe de país de la CIDH señaló que México atraviesa una grave crisis de violencia e inseguridad desde hace varios años; identificó situaciones de violencia que aumentaron durante el gobierno del presidente Felipe Calderón y el inicio, en 2006, de la llamada guerra contra el narcotráfico, hasta alcanzar niveles alarmantes.
Según ese informe, la respuesta del gobierno mexicano ante el aumento de la violencia fue incrementar la participación de las fuerzas armadas, práctica que continuó con el cambio de administración en diciembre de 2012.

Fuente

Lamenta la CIDH que México no acate sus recomendaciones

José Antonio Román
 
Periódico La Jornada
Viernes 28 de abril de 2017, p. 7
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) lamentó los insuficientes avances del Estado mexicano en el cumplimiento de las recomendaciones presentadas desde diciembre de 2015 sobre casos en los que persisten violaciones graves a los derechos humanos, incluso con la colusión de autoridades con el crimen organizado y una impunidad casi generalizada.
Advirtió que en este tiempo prácticamente ha sido ignorada la recomendación de desarrollar un plan concreto para el retiro gradual de las fuerzas armadas de tareas de seguridad pública y la recuperación de éstas por las policías civiles.
En su informe anual 2016, en cuyo capítulo quinto incluye el seguimiento a las recomendaciones enviadas a varios países de la región, entre ellos México, la CIDH señala que el número de operaciones de vigilancia del territorio, espacio aéreo y mares nacionales por las fuerzas armadas, ya sea Ejército o Marina, se incrementó 26.5 por ciento entre el primero de septiembre de 2015 y el 31 de julio de 2016, según datos oficiales.
Tampoco existe, agrega, un plan específico para el fortalecimiento de la capacidad de las policías civiles con la finalidad de realizar las tareas de seguridad pública conforme a los estándares internacionales en derechos humanos.
En 87 páginas, el informe sobre México repasa las recomendaciones en temas de seguridad, tortura, desapariciones forzadas y por particulares, ejecuciones extrajudiciales, acceso a la justicia, derechos de la comunidad lésbico-gay, de las mujeres, niños y adolescentes, indígenas y migrantes.
Analiza brevemente los casos de ejecuciones de Tlatlaya, Apatzingan y Tanhuato, la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayoztinapa, Guerrero, y el mecanismo de seguimiento implementado por la propia CIDH para este caso particular.
En todos los casos, tanto en los primeros como en los últimos, hay diversas y múltiples omisiones e incumplimiento de las recomendaciones, afirma.
Para 2016 continúan siendo de especial preocupación los elevados números de desapariciones, de homicidios sin una debida investigación, así como las denuncias de tortura, la situación de inseguridad de personas o grupos más expuestos por razones de discriminación histórica o por sus actividades, como las mujeres, la niñez, las personas migrantes, pueblos indígenas, defensoras de derechos humanos y periodistas, quienes son víctimas de asesinatos, desapariciones, secuestros, tortura, amenazas y hostigamientos, dice el reporte de seguimiento.
Si bien reconocie que hay avances legislativos, la CIDH considera que el reto del Estado mexicano es cerrar la brecha existente entre su marco normativo y el reconocimiento a los derechos humanos con la realidad que experimenta gran número de habitantes cuando buscan justicia pronta y efectiva.
La CIDH realizó una visita in loco entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre de 2015, y el 31 de diciembre del mismo año emitió el informe Situación de derechos humanos en México, en el que planteó varias recomendaciones al gobierno mexicano, a las que se refiere el reporte de seguimiento.
En ese tiempo, entre otras cosas, el Informe de país de la CIDH señaló que México atraviesa una grave crisis de violencia e inseguridad desde hace varios años; identificó situaciones de violencia que aumentaron durante el gobierno del presidente Felipe Calderón y el inicio, en 2006, de la llamada guerra contra el narcotráfico, hasta alcanzar niveles alarmantes.
Según ese informe, la respuesta del gobierno mexicano ante el aumento de la violencia fue incrementar la participación de las fuerzas armadas, práctica que continuó con el cambio de administración en diciembre de 2012.

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Moody’s mantiene calificación de México con “perspectiva negativa”


Las oficinas de la agencia calificadora Moody’s Investors Service. Foto: AP
Las oficinas de la agencia calificadora Moody’s Investors Service. Foto: AP


PROCESO 

CIUDAD DE MEXICO (apro).- México libró la baja en sus calificaciones crediticias que actualmente se encuentra en “A3”, sin embargo, la agencia calificadora Moody’s Investors Service mantuvo la “perspectiva negativa” ante el probable impacto negativo que pueda tener la relación comercial con Estados Unidos.
De acuerdo con la calificadora con sede en Nueva York, “el factor clave” detrás de la decisión de reiterar la nota fue una disminución notoria en el riesgo de que se materialicen pasivos contingentes que provienen de Petróleos Mexicanos (Pemex), en comparación con lo previsto en su último reporte de calificación.
Según Moody’s, el gobierno mexicano ha logrado avances estructurales en su programa de consolidación fiscal a pesar de un débil desempeño económico.
También detalló que los ingresos fiscales del gobierno aumentaron 11.9% en términos reales durante 2016, como resultado de los efectos de la reforma tributaria adoptada de 2013, el diferimiento de los pagos fiscales que vencían en 2016 y el repunte en la formalidad laboral.
Además, el incremento de los ingresos tributarios compensó la reducción de los ingresos petroleros, mientras que el gasto corriente aumentó solo 1.4% en términos reales, debido a la contención de gastos que involucró una menor compra de bienes y servicios, y una baja significativa en la inversión pública.
TLCAN y los riesgos
Pero el talón de Aquiles para la economía mexicana es la incertidumbre con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), donde el gobierno de Donald Trump lleva la batuta.
Para la calificadora, el escenario base prevé que el gobierno de Estados Unidos busque hacer cambios limitados al TLCAN, enfocándose principalmente en el tema de las reglas de origen y en el mecanismo de resolución de disputas, de tal forma que el impacto sobre la economía y las cuentas fiscales sea moderado y los indicadores crediticios soberanos no se ven afectados de manera significativa.
No obstante, advirtió que en un escenario más adverso, en el que las condiciones del TLCAN se modifiquen de manera sustantiva, pudiera ocasionar un deterioro importante en los indicadores crediticios de México.
De hecho, “la perspectiva negativa” de la calificación soberana del país refleja el riesgo de lo que se genere en las negociaciones con la Unión Americana en torno al TLCAN.
“La perspectiva negativa también refleja que un incremento en los riesgos percibidos por los inversionistas previo a la conclusión de las negociaciones del TLCAN al cierre de 2017 o principios de 2018, donde pudiera comprometer la estabilidad macroeconómica y financiera, directa o indirectamente, llevando a que el crecimiento se encuentre por debajo de las tasas relativamente bajas que esperamos para los próximos dos años”, acotó.
“Sólo con crecimiento, una mejor calificación”
Como quiera que sea, si el gobierno de México quiere mejorar sus calificaciones crediticias, así como la perspectiva de la misma, necesita estimular y hacer crecer la economía en su conjunto.
Según Moody’s Investors Service, “podría generarse presión al alza en la calificación de México si se registra un crecimiento mayor al esperado ante una continua implementación de las reformas estructurales que permita al gobierno crear colchones fiscales y reducir de manera más significativa las razones de deuda”.
En contraste, si el Tratado de Libre Comercio se modificara de forma profunda, México podría tener impacto en las variables macroeconómicas y con ello un mayor deterioro en las tasas de crecimiento.

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Peña Nieto me pidió que por favor no dejara el TLCAN: Trump


Peña y Trump en Los Pinos. Foto: Octavio Gómez
Peña y Trump en Los Pinos. Foto: Octavio Gómez


PROCESO 

WASHINGTON (apro).– Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, declaró que su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, le pidió que “por favor no diera por terminado” al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y que aceptó con la condición de que si no consigue un buen acuerdo, lo abandonara.
“Hace tres días había tomado la determinación de dar por terminado al TLCAN, pero (anoche) me llamó el presidente de México y me pidió que por favor no lo abandonara, también me llamo el primer ministro de Canadá (Justin Trudeau)”, declaró Trump en la Oficina Oval de la Casa Blanca, durante una sesión de fotografías con el mandatario argentino Mauricio Macri.
La Casa Blanca reveló que este miércoles por la noche, Trump sostuvo conversaciones telefónicas con Peña Nieto y de Trudeau para hablar del futuro del TLCAN.
Las pláticas telefónicas ocurrieron luego de que este miércoles en Washington se filtrara la información de que Trump ya había preparado el borrador de la carta que enviaría al Capitolio para notificarle que Estados Unidos se saldría del acuerdo comercial tripartita firmado en 1994.
“Como lo había señalado durante mi campana, vamos a renegociar al TLCAN, pero si no consigo un buen acuerdo para los trabajadores y para las empresas estadunidenses; nos saldremos del tratado”, enfatizó Trump durante su encuentro con Macri.
La renegociación del TLCAN, cuyo mecanismo aún no se define si será bilateral o trilateral, podría arrancar a finales del mes de junio o a principios de julio de este año.
Trump tiene un plazo de 60 días después de notificar al Congreso federal de su país, para iniciar las renegociaciones del acuerdo norteamericano y en dentro de este plazo evitar modificaciones al compromiso propuestas por los legisladores.
El presidente de Estados Unidos señaló que el TLCAN ha sido contraproducente para la economía, trabajadores y empresas de su país. “Ha sido bueno para México y para Canadá, pero vamos a renegociarlo de una forma que nos beneficie, pero si no lo logramos lo dejaremos”, agregó el mandatario.

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Maduro: A Venezuela no la interviene nadie, somos libres y soberanos

28 de Abril de 2017

“A Venezuela no la interviene nadie, Venezuela es un país de paz, libre, independiente y soberano”, resaltó en referencia a los ataques de la derecha nacional e internacional contra el país.
“¡Somos libres de la OEA y más nunca volveremos!”, exclamó el mandatario Nicolás Maduro al recibir una masiva marcha de mujeres revolucionarias en el Palacio de Miraflores.
Maduro aseveró que no reconocerán ninguna reunión y decisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que vulnere el derecho internacional y se inmiscuya en los asuntos internos de Venezuela.
“El viejo ministerio de colonias que fue la OEA ha retornado convertido en un verdadero tribunal de inquisición”, apuntó Maduro y acusó al secretario general Luis Almagro de convertirse en “la vergüenza de América Latina y del Uruguay”.
“Estamos derrotando un golpe de Estado fascista, que utiliza la manipulación, la mentira, los falsos positivos” para justificar sus planes golpistas, agregó Maduro en referencia a la escalada de violencia de la derecha en todo el país para concretar su objetivo: una intervención extranjera.
Maduro adelantó que este jueves hará una comparecencia “para mostrar todo el rostro horrible de la violencia provocada por la derecha”, cuyos dirigentes pertenecen a la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Maduro denunció, además, que las agencias de noticias internacionales no mencionan la violencia desatada por la derecha y propagan la matriz de supuestas “protestas pacíficas”.
El mandatario venezolano repudió nuevamente el ataque de grupos violentos al Hospital Materno Infantil de El Valle, en Caracas, el pasado 21 de abril, que obligó a desalojar a 54 personas, entre madres y niños recluidos como pacientes.
Telesur

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Hoy más que nunca: Conciencia de clase

27 de Abril de 2017

Nadie duda sobre la existencia de las clases sociales. Marx lo dejó claro, son dos: la burguesía, dueña de los medios de producción y acumuladora del capital a partir de la apropiación de la fuerza de trabajo de los asalariados. Y el proletariado, los asalariados, los que carecen de propiedad privada sobre los medios de producción. Una clase que domina a la otra, que explota a la otra, que se aprovecha y se enriquece a partir de esa explotación sobre la mayoría. Pero es la clase trabajadora, la que hace el esfuerzo, la que produce y genera la riqueza legítima, que luego le es arrebatada y distribuida entre quienes concentran el poder y los medios de producción.
Marx también disertó sobre las características de la superestructura político jurídica, a partir de esas relaciones de producción, de ese modo de producción fundamentado en la explotación. Es decir, los que dominan en la economía, dominarán en la política y en la construcción de aquello que dasentido común a la sociedad en que se desarrolla. La economía capitalista amerita de un ordenamiento jurídico que proteja y naturalice esa relación arbitraria y desigual de una minoría que domina a la gran mayoría. A partir de este hecho, la estructura del Estado Burgués servirá para mantener y profundizar la desigualdad como elemento fundamental del capitalismo. Es la dictadura de la burguesía, que puede, o no, tener fachada de democracia liberal, puede predicar, o no, los derechos del hombre, pero que a fin de cuentas, no es más que el sistema de justificación y protección jurídica- institucional-moral de la explotación económica y la opresión sobre la clase trabajadora.
En Venezuela la burguesía nacional gobernó y dominó a sus anchas, hasta 1989. Una extendida pobreza caracterizó a la inmensa mayoría de los venezolanos. Mientras que un puñado de familias, acumulaban riqueza a partir de la pobreza y el trabajo de esa mayoría. Una burguesía además improductiva, parasitaria, aferrada a la renta petrolera que el Estado, su Estado, le facilitaba para importar y especular, más que producir. Los gobiernos y gobernantes que se correspondieron con esa etapa de la historia y la economía venezolana, eran fieles representantes de aquel sistema de dominación y acumulación del capital. Un enjambre legal que avalaba la desigualdad, la explotación y la entrega de nuestros recursos energéticos y minerales a las grandes corporaciones internacionales, jefes y jefas imperialistas de esa burguesía criolla. Unas Fuerzas Armadas que actuaban como ejército de ocupación, para proteger los privilegios de los pocos y reprimir a las grandes mayorías, que reclamaban su parte de esa riqueza, riqueza que ellos producían, y que también reclamaban los derechos sociales que les eran negados permanentemente.
Pero con 1989, vino 1992, con ese pueblo en la calle, vino Hugo Chávez, y así, los que no tenían parte, se hicieron con el poder político, utilizando con inteligencia estratégica las herramientas de la propia democracia burguesa. En 1999, no se produce un cambio de administración, ni de gobierno en Venezuela, comienza un cambio de época: la transformación y reversión estructural del sistema de exclusión de las mayorías y dominación de la minoría. Y efectivamente, cuando la minoría burguesa entendió que la Revolución Bolivariana sí iba en serio, que pretendía distribuir equitativamente la riqueza nacional y revertir el sistema de dominación y entrega de los Recursos Naturales, se desató una reacción voraz de quienes sentían cómo iban perdiendo aceleradamente el poder político y económico que ilegítimamente detentaron durante más de siglo y medio.
La burguesía, como clase social, se quedó sin el poder político nacional. Y aunque aún conservan amplia hegemonía sobre la propiedad de los medios de producción, han visto disminuidas sus capacidades de dominación y explotación a través de importantes nacionalizaciones, así como de la promulgación de leyes populares que restringen sus privilegios y márgenes de maniobra para explotar a la clase trabajadora. Y esa clase mayoritaria de invisibles y asalariados neo esclavizados, como diría el pensador francés Jacques Ranciere, esa parte de los que no tenían parte, se hizo del poder político, no sólo institucional, sino social y territorial, a partir de la construcción del Poder Popular.
De manera dialéctica, la clase social trabajadora comenzó a hegemonizar la superestructura jurídico política de la sociedad venezolana del siglo XXI, a pesar de que las relaciones económicas de producción no se transformaron al mismo ritmo. La burguesía, por su parte, emprendió una fase violenta y permanente de intento ilegal de restauración en el poder político, a partir de la fuerza de su amplia propiedad privada sobre los medios de producción, los medios de especulación importadora y sus medios de comunicación. Mientras el Comandante, Hugo Chávez, afianzaba a las mayorías en el poder político, fue generando las condiciones para que esa clase trabajadora se fuera apropiando también de medios de producción y fuesen generando nuevos medios, a partir de su organización para el trabajo. La burguesía, sin embargo, tuvo la audacia de permear las instituciones del Estado, en muchos casos vinculadas al poder económico hegemónico, y siguió apropiándose de parte de la renta petrolera, ya no en origen (PDVSA), sino en destino (las divisas para la importación y producción). También usaron ese poder para tratar de derrocar al Gobierno Bolivariano.
El Presidente Nicolás Maduro cortó de cuajo el acceso de la burguesía a las divisas del pueblo. Nuevas instituciones y métodos surgieron. A pesar de la disminución del ingreso petrolero, la inversión social se ha ampliado, las Misiones Socialistas avanzan, los derechos sociales se han profundizado en estos últimos 4 años. A pesar de las dificultades, y precisamente gracias a su capacidad para superar las dificultades con el Pueblo, la Revolución Bolivariana se acerca cada día más a su punto de no retorno. Ante esta realidad, y aprovechando las dificultades económicas, la burguesía arremete con todas sus fuerzas, nacionales e internacionales, con todo su poder económico y mediático, con toda su capacidad de generar violencia política, para evitar que la Revolución alcance ese punto definitivo de irreversibilidad.
En esta nueva etapa de acciones violentas e inconstitucionales, la burguesía sigue demostrando su monolítica conciencia de clase. Es decir, quienes componen esa clase social explotadora, defienden su restauración, luchan por recuperar sus privilegios y, en consecuencia, por negarle los derechos sociales a la mayoría. Planifican desde sus centros de poder económico su estrategia, sus tácticas y atajos inconstitucionales para retomar el poder.
Buena parte de sus nuevas tácticas de guerra se desarrollan hoy en la plataforma 2.0. Las balas no se disparan, sino que se inoculan, desde la idea liberal, bajo el ropaje de la “lucha pacífica y no violenta de la sociedad civil”. Todo se reduce a una imagen, a una consigna vacía, propio de la idea postmoderna del fin de la historia que profetizó herradamente Fukuyama en los años noventa. A través de la voracidad de las redes sociales nos quieren hacer ver que un país de un millón de kilómetros cuadrados y más de treinta millones de personas se reduce a los dos kilómetros cuadrados de caos que incendian en el este de Caracas un grupo de dirigentes irresponsables con alma de Nerón, acompañadados de un contingente de mercenarios y ciudadanos emborrachados por el odio y el fanatismo. Es un esfuerzo más para llevar al pueblo a su propia estructura de pensamiento liberal burgués. Pero el pueblo hace rato que dejó de abrazar ciegamente el evangelio capitalista.
No hay manera de hacer compatibles los intereses de la burguesía con los de la clase trabajadora. La primera, como explicamos al inicio, siempre se alimenta y sustenta del sufrimiento de la segunda, de la entrega de las mayorías. Los sempiternos dueños de los medios de producción y sus allegados tienen claridad meridiana de su necesidad de liquidar la Revolución. Ahora bien. ¿Tiene la clase trabajadora conciencia plena de clase? ¿Hasta qué punto la confusión mediática y la guerra económica genera la percepción de desclasamiento de algunas familias trabajadoras? ¿Cuál ha sido el impacto de esa guerra psicológica para distorsionar la realidad y procurar que los oprimidos defiendan los intereses de quienes les oprimen? ¿A qué otra clase, que no sea la trabajadora, puede pertenecer una maestra, un campesino, un médico, una indígena, un artista, un obrero, una enfermera, un transportista, un minero, un soldado, una funcionaria pública, un profesional asalariado?¿A los intereses de cuál de las dos clases opuestas pertenecen los sectores medios de la sociedad? ¿Con qué clase de identifican? ¿Con la trabajadora o con la se enriquece a partir de robarles su conocimiento, su vida (tiempo) y fuerza de trabajo?
Ésta es la hora de la clase trabajadora. Es el momento de desarrollar plena conciencia de nuestra condición de clase, de nuestra identidad social. Momento de cerrar filas con nuestra Revolución y demostrarle a la clase burguesa, no solamente que ni ellos, ni sus privilegios volverán en la Venezuela del siglo XXI, sino que además perderán de manera definitiva su hegemonía sobre los medios de producción, que dejarán de determinar el modo y las relaciones de producción. Tanto el Comandante Chávez, como el Presidente Maduro, han respetado y han convocado a aquellos dueños de medios de producción privados que estén dispuestos a liquidar el sistema rentista petrolero, que estén dispuestos a desatar sus fuerzas productivas y que estén dispuestos a acompañar a la clase trabajadora al traspasar la barrera del no retorno. Dueños de medios que han de producir con los trabajadores, que los respetan, no que los explotan. No hay nada más violento y letal que la explotación capitalista.
Hoy más que nunca, debemos analizar la realidad, los hechos históricos, los intereses contrapuestos y excluyentes de los grupos sociales en conflicto: debemos fortalecer nuestra conciencia de clase. Somos mayoría, somos alegría, creemos en una sociedad de justicia para que haya una sociedad en paz. No queremos que vuelvan los que nos roban nuestra esperanza, nuestro trabajo, para enriquecerse. Los desafíos por venir serán determinantes. Tomemos conciencia de dónde venimos, de dónde estamos, de quiénes somos y qué queremos. De nosotros depende hoy la existencia misma de la Patria, la construcción de nuevas relaciones de producción, de nuevas relaciones humanas, de una sociedad edificada sobre los valores de la igualdad, el trabajo y solidaridad. La nuestra es una Revolución Socialista, de la clase trabajadora, dirigida por un trabajador, que responde únicamente al mandato y los intereses de su clase, del Pueblo, del interés nacional y el bien social.
Jorge Arreaza

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