viernes, 22 de septiembre de 2017

Ilusión de rescatar a “Frida Sofía” se desvaneció entre confusión y escombros


Ilusión de rescatar a “Frida Sofía” se desvaneció entre confusión y escombros

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La ilusión de encontrar con vida a la niña Frida Sofía en el colegio Enrique Rébsamen se desvaneció entre los escombros y la confusión.
Este día en las inmediaciones de dicho centro educativo el día fue gris y lluvioso. En la calle Rancho Tamboreo, donde se desplomó la nave delantera del centro educativo de tres pisos, reinó el silencio sin que los rescatistas lo pidieran levantando el puño.
A mediodía, el subsecretario de Marina, Ángel Enrique Sarmiento Beltrán, salió a declarar la inexistencia de Frida Sofía, al asegurar que “no fue una realidad”.
“Hemos hecho un conteo con la dirección de la escuela y tenemos la seguridad de que todos los niños, o desgraciadamente fallecieron o están en los hospitales o están a salvo en sus casas”, aseguró el oficial ante medios de comunicación presentes en la zona.
Si bien el miércoles anterior transcurrió entre silencios intermitentes y ayuda de voluntarios que cargaban desde material de construcción hasta medicamentos, comida, dulces y chocolates, toda la esperanza de rescatar a la menor se derrumbó como las pesadas losas y muros.
“Frida sí existió”
Aún más, el operativo coordinado por la Marina ya prácticamente dio por terminadas las labores de rescate, aunque se está tratando de localizar a una persona con vida.
Sin embargo, los rescatistas consultados por Apro aseguran que son más los que están atrapados, alrededor de seis personas, tal vez sin vida.
En contraste, este día se observaron caras largas y mucha confusión, aun entre los voluntarios que laboran entre las ruinas del colegio y quienes aseguran a esta agencia informativa que “Frida sí existió”.
Eso sí, afirman que la Marina ha tenido muy restringida el área de búsqueda, tanto que ni el Ejército tiene acceso al lugar.
Otro rescatista refiere que “sí existe la presencia de la niña, pero no con ese nombre”; de hecho, abunda, se desconoce el nombre, pero sostiene que aún hay seres humanos dentro de la construcción derruida.
Son aproximadamente las tres de la tarde, el día continúa nublado y adentro de la escuela se cae otra parte de la estructura, y por ello manos y maquinaria frenan su trajinar.
Inmediatamente entran grandes estructuras de acero cargadas por 15 hombres y afuera de la escuela una grúa aguarda para sostener grandes cantidades de escombro.
Por primera vez desde el día de la tragedia, los medios de comunicación tienen acceso hasta lo que queda del patio de la escuela. Puros muros y techos derruidos, marinos y voluntarios trabajando, pero ya no convocan al silencio que permita escuchar un rastro de vida.
El espacio para los medios es de sólo 10 minutos para recorrer la “zona cero”. Televisa lo hizo toda la madrugada desde el siniestro hasta hoy, cuando también se vino abajo la historia de Frida Sofía.
Un teniente de infantería hace el recorrido con los medios, mientras que elementos de la Marina tratan de convencerlo de que no lo haga, de “que no hay acceso a la prensa”. Las caras de los marinos son duras.
Ya entrada la noche, la lluvia cae intensa por 15 minutos, y a una cuadra aparecen familiares de la señora Reyna Dávila, quien trabajaba como intendente para la directora del Colegio Enrique Rébsamen.
Brotan las lágrimas y la desesperación por parte de la madre, hermana y sobrinos de la trabajadora. Ellos aseguran que la mujer está ahí, entre los escombros.
Cristian Torres, sobrino de Reyna, no contiene las lágrimas y denuncia ante los medios:
“Queremos encontrar a mi tía. Ella sí está ahí, entre los escombros. Ella trabaja en intendencia, y no porque sea de intendencia no le van hacer caso, somos gente humilde, pero a mucha honra. Estamos sufriendo. Allá adentro hay una televisora que dice que está grabando todo y no es cierto, dice mi tío que están sacando muchos muertos y no lo quieren decir”.
El tío de Cristian sale de la zona siniestrada acompañado por otros voluntarios que remueven escombros y abraza a sus familiares. El dolor en sus rostros, el hombre se queda sin palabras, parece resignado.
De acuerdo con el teniente de infantería, aún se espera sacar a una persona con vida para, transcurridas las 72 horas después del sismo, se derrumbe por completo el edificio, pese a que voluntarios aseguran que aún hay varias personas bajo los escombros.

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