lunes, 7 de agosto de 2017

DESPIDOS INJUSTIFICADOS SE MULTIPLICAN

Lic. Eduardo Díaz Reguera
La cadena de tiendas de auto servicio más grande de América Latina OXXO, que su primera tienda la estableció en el año 1978 en Monterrey, hoy, pertenece a la empresa Femsa Coca-Cola, quien, desde el año de 1979 adquirió la primera franquicia del sistema Coca-Cola. A la fecha, dicho corporativo tiene bajo su tutela a las empresas: Jugos del Valle, Santa Clara, OXXO GAS, las Farmacias YZA, moderna, Farmacon, Cruz Verde, entre otras.
El manejo de las mismas, lo viene realizando a través de Outsourcing, por lo que tiene la posibilidad de evadir responsabilidades derivadas de la relación de trabajo de quien se beneficia, es decir, de los trabajadores de todas esas empresas, incumpliendo lo dispuesto en los artículo 12, 13, 14 y 15, sin que se encuentren en la hipótesis del artículos del 15-A al 15-D, todos de la Ley Federal del Trabajo.
375 millones de consumidores de productos Coca-Cola, 11 millones de compradores diariamente en las tiendas OXXO; que ahora, con su incursión en la venta de gasolina, a través de OXXO GAS, cuenta con 382 estaciones de servicio y tarde que temprano Femsa tendrá el liderazgo en los consumidores mexicanos del combustible, franquicia para la venta de gasolina que adquirió, gracias a la reforma energética, misma que viene afectando al país y al propio funcionamiento de Petróleos Mexicanos.
La costumbre en la tiendas OXXO, es el despido de los trabajadores, sin liquidación alguna, que contrasta con la permanente publicidad que mantiene en todas las tiendas de la contratación de trabajadores con prestaciones superiores a la Ley.
En la refinería Tula, perteneciente ahora a la denominada Empresa Productiva del Estado y su Subsidiaria Transformación Industrial, antes Pemex Refinación, donde se había anunciado la creación de la Nueva Refinería, se viene desmantelando la misma, empezando con los despidos de varios trabajadores, cerca de 300, entre personal sindicalizado y trabajadores considerados de confianza; la razón aducida es la reestructuración de la Refinería y la forma de hacerlo es a través de las liquidaciones y la jubilación forzada del 40% al 70%.
Con la liquidación, los trabajadores pierden, no solo el trabajo, sino el servicio médico que tenían, pues Pemex nunca cumplió con la obligación de afiliarlos al IMSS y aunque directamente atienden a sus trabajadores, no estableció convenio de subrogación con el Instituto, y por tanto, perderán la seguridad social, es decir la atención médica y la posibilidad de una jubilación.
Se trata de trabajadores de la Refinería, entre Profesionistas y Técnicos, con más de 20 años de servicios, la mayoría en puntos clave la Pemex, como lo es la Planta Catalítica, en donde se produce principalmente gasolina, naftas y se refina el petróleo, misma que requiere del manejo adecuado y experto para su funcionamiento.
La presencia de gente experta, también sobre seguridad industrial y evitar accidentes, es de la que está prescindiendo la empresa. En tal circunstancia resulta atentatorio a los derechos de los trabajadores, como lo es su estabilidad, su seguridad social y el derecho potestativo de jubilación, cuando ellos lo decidan y el porcentaje del 100% de acuerdo a lo establecido en el Contrato Colectivo de Trabajo y el Reglamento de Trabajo del Personal de Confianza de Petróleos Mexicanos y Empresas Subsidiarias, antes del 15 de diciembre del 2015, pues posterior a esa fecha, estos dispositivos fueron modificados, aumentando la edad y los años de servicios, que algunos trabajadores lo combatieron a través de demandas de nulidad de los mismos.
En el caso de la reestructuración, aducida por la empresa, debió de llevar a cabo un procedimiento de juicio especial, denominado conflicto colectivo de naturaleza económica, ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, establecido en los artículo del 900 al 919 de la Ley Federal del Trabajo, y, obtener una resolución favorable para la liquidación del personal, que debe ser el que tenga menor tiempo de servicios y no como lo está llevando a cabo Petróleos Mexicanos, donde despide a los que tienen mayor antigüedad y experiencia.
En la Compañía Hulera Tornel, S.A. de C.V., propiedad de un corporativo de la India, quien incursionó en México en la fabricación de llantas, con más de 1,200 trabajadores, se ha negado a cumplir el Contrato Ley de la Industria de la Transformación del Hule, incluso, a cubrir el aumento pactado en la última revisión, correspondiente al año 2017.
Por lo anterior los trabajadores se encuentran en una incertidumbre, pues la empresa, desde antes de la revisión les había advertido que no cumpliría con el Contrato Ley, proponiendo firmaran un Contrato Colectivo de Trabajo singular, y de no aceptar, empezaría a liquidar a todo el personal a su servicio y establecer nuevas condiciones de trabajo. Hasta la fecha, ha efectuado más de 90 despidos de compañeros, algunos, con más de 20 años de servicios.
Los trabajadores de Tornel desde hace más de 15 años llevaron a cabo un movimiento para democratizar a su organización sindical, que se encontraba en las redes del sindicalismo charro, ahora, deberán de hacer valer los principios que los inspiraron para lograr su independencia y someter, a la decisión de todos los afiliados, el de emplazar a huelga por violaciones al Contrato Ley y buscar el apoyo de otras organizaciones sindicales, en particular de los llanteros, quienes ya han experimentado estas situaciones, algunos con derrotas y otros con triunfos, pero que, sin duda, motivarán a los trabajadores de Tornel, para la toma de decisiones. 

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