jueves, 24 de septiembre de 2015

Apremian incentivar ahorro ante el inminente tsunami demográfico

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Ferrocarrileros jubilados, en un protesta en el Ángel de la independenciaFoto Jesús Villaseca
Víctor Cardoso
 
Periódico La Jornada
Jueves 24 de septiembre de 2015, p. 28
La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) apremió a los sectores público, privado, sindicato, medios de comunicación y ahorradores, diseñar políticas y acciones para elevar la cobertura de pensiones, incentivar el ahorro voluntario desde temprana edad, evaluar constantemente la conveniencia de las edades de jubilación frente al aumento de la esperanza de vida y la situación financiera de los sistemas de pensiones para corregir desequilibrios.
Sólo así, dijo el organismo, México podrá afrontar el tsunami demográfico que se avecina para el país, es decir, el acelerado crecimiento en las tasas de envejecimiento de la población.
En el reporte Envejecimiento: el tsunami demográfico que se avecina, la Consar puso de relive lo que llama también el tsunami gris donde se menciona que el XXI será recordado como el siglo del envejecimiento problacional, ya que la población a nivel mundial experimentará un proceso inédito de envejecimiento.
Este cambio estructural, añadió, generará grandes retos para las políticas públicas, en particular, tendrá gran impacto sobre los sistemas de pensiones, los cuales se verán sometidos a grandes presiones financieras en las próximas décadas.
Retirados de la economía informal presionarán las finanzas públicas
El organismo regulador del sistema de pensiones mexicano recordó que en 1943, cuando se iniciaba el sistema de jubilaciones en el país, existían 26 trabajadores por jubilado, mientras que para 2035 se llegará a sólo dos trabajadores por pensionado.
Con base en estudios realizados por la ONU y la Cepal, la Consar dijo que en México, como en América Latina en su totalidad, se pasará de ser una región considerada joven a un proceso abrupto de envejecimiento. Citó, por ejemplo, que el índice de envejecimiento calculado por la Cepal muestra cómo a partir de 2025 se da un punto de inflexión en la evolución demográfica, que posteriormente se agudiza de manera significativa hasta 2050.
Derivado de su tasa demográfica, en el caso particular de México, dijo, tendrá un envejecimiento más abrupto, donde la edad promedio en 2050 será de 41 años y de 51 años en 2100, que se compara significativamente con los 36 del promedio mundial a mediados de siglo y de 42 años al terminar la centuria.
Actualmente, México es clasificado aún como un país no envejecido, aunque a partir de 2020 ya pertenecerá a la categoría de los países que se encuentran envejeciendo, puntualizó la Consar.
Alertó: Este cambio estructural generará grandes retos para las políticas públicas; en particular, tendrá gran impacto sobre los sistemas de pensiones, los cuales se verán sometidos a grandes presiones financieras en las próximas décadas, además de que, conforme pase el tiempo, serán necesarios más y mejores servicios de salud (y) adicionalmente, los sistemas de pensiones se verán afectados por el mayor número de adultos mayores.
Añadió que, en principio, un esquema de cuentas individuales (como el que opera en México) aísla el pago de pensiones de la situación demográfica, pues el beneficio es directamente proporcional al saldo acumulado que a su vez depende de manera importante de la carrera laboral. Sin embargo, aún en los sistemas de contribución definida, los cambios demográficos son relevantes, sobre todo si consideramos que la pensión toma la forma de un pago vitalicio. Al aumentar la esperanza de vida, la pensión puede resultar insuficiente para financiar dignamente los gastos de la vejez, explicó la Consar.
Adicionalmente, añadió, “la preocupación de los gobiernos no sólo estriba en asegurar la forma de pagar las pensiones ya prometidas, sino también en generar fuentes de ingreso para los adultos mayores que han trabajado la mayor parte de su vida en el sector informal y, por lo tanto, no cuentan o contarán con una pensión asociada a su condición laboral.
Lo anterior ha generado que, en las últimas dos décadas, aumenten las pensiones financiadas con impuestos (llamadas pensiones sociales/no contributivas/pilar cero), las cuales se otorgan a los adultos mayores independientemente de que hayan contribuido o no a la seguridad social durante su vida activa. Este sector de la población cada vez más numeroso accederá a una pensión básica, la cual tendrá que estar respaldada financieramente por los gobiernos, generando un gran reto para las finanzas públicas, alertó.

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